AMOR DIGITAL, por qué y cómo nos enamoramos por INTERNET.

La sociedad actual fuertemente caracterizada por la promoción de valores asociados a los criterios de "the fast live" (vida rápida), caducidad extrema y eficiencia: "más en menos tiempo", ha contribuido a la cosificación de intangibles como el amor; que ahora se debate entre las necesidades materiales, como un producto que se expende en mercados on line y es sujeto de negociaciones e intercambios comerciales. Pasa por el tamiz del marketing y es maquillado y servido en bandejas diversas de acuerdo a las demandas de cada público. 



Una investigación de 
Lilian Rosales de Canals.


Los portales y las ciberagencias de encuentros amorosos como Adultfriendfinder.com, Meetic.es o eDarling  , así como los chats para ligar, son cada nuevo día más utilizados. En un momento en el que el trabajo y las dinámicas cotidianas han empujado al hombre a restar tiempo a la interacción cara a cara (con posibles graves consecuencias para la socialización), es innegable el poder que adquieren estos servicios y la alternativa a la soledad que representan, si se usan con buen criterio.

Al esbozar una nueva dimensión humana, Internet puede parangonarse con una plaza pública: un espacio comunicativo en el que hay lugar para el intercambio, para el encuentro en el que confluyen poetas y científicos, expertos y aficionados, tramposos y filósofos, enamorados y ecologistas, soñadores y policías, abuelos y nietos.  Conviven fiestas y reivindicaciones, mercadillos y salas de debate, buhoneros y teóricos de las ciencias, mujeres, hombres, transexuales, pobres, ricos, ociosos y estresados de mucho trabajo. Como dijo Enrique Santos Discépolo  para cantar al siglo XX "cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón"(…) igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida"…

Una plaza cuyo territorio físico es ningún y todo lugar. Un espacio simbólico cuyos rasgos nacen día a día en la pulsión continua entre lo tecnológico, lo económico, lo legal, lo público y lo personal. 

Personas de todo el mundo emplean la Red para establecer relaciones con extraños para pasar el rato, buscar amigos, intercambiar ideas, material o ilusiones y fantasías. El correo electrónico, los chats y los sitios de encuentro en la World Wide Web son siempre herramientas idóneas para este último fin. 


Demonizar o entusiasmarnos en demasía con estas nuevas formas de relacionarnos no contribuirían en nada con la adaptación que debemos hacer a los nuevos tiempos. En su lugar, deberíamos realizar una aproximación para intentar comprenderla e incorporar concienzudamente los recursos en respuesta a nuestras necesidades reales. 

Reducida la ciudad a un territorio hostil cuyos espacios públicos y dinámicas nos impiden cada vez más la aproximación con los otros. Aburridos por el miedo y las previsiones, por los incómodos equívocos, la soledad es como una sombra que va adherida a cada uno de nosotros, mientras cruzamos una calle atestada de gente. La soledad rodeada de multitudes aisladas nos atrapa  y "las personas se sienten solas porque construyen paredes en vez de puentes."

La historia, la antropología, la sociología y demás ciencias sociales han manifestado la imperiosa necesidad del ser humano de comunicarse. Mediante este proceso el ser humano interactúa con sus pares para intercambiar ideas, conocimientos, o cualquier tipo de información que le permita encontrar los medios propicios para hacer más aceptable la vida.

Internet  ha revolucionado la cotidianidad en lo referente a la comunicación. Hasta podría afirmarse que ha tenido mayor impacto y a más velocidad, que otras técnicas de comunicación, como lo fuere en su momento el teléfono y mucho antes, el telégrafo. Lo más sorprendente es que estamos experimentando una etapa de autoconocimiento del Internet donde cada cual aplica nuevas formas de comunicarse, incluso va modificando su conducta comunicativa. Es extraordinario y sorprendente observar que existe un potencial de desarrollo social y económico a través de la Red. La sensación de que resulta imposible agotar las posibilidades de optimización de la web, nos introduce en el reto de actuar con proactividad y creatividad para lograr ese cometido de que no nos rebasen las posibilidades de aprovechamiento de éste medio de comunicación. Es decir, que no nos ahoguemos en el camino.

Aislados enloquecemos, sólo en el encuentro (o el desencuentro) con el otro se justifica y explica nuestra existencia. Romper con el cerco del aislamiento es lo que nos permite mantenernos vivos, a nosotros como individuos y a los seres humanos como especie. En este contexto, el Internet aparece como un medio para combatir esa pesadumbre que nos provoca la sensación de soledad con la que podemos llegar a convivir.

Los encuentros y desencuentros amorosos surgidos en la Red empiezan a formar parte de las pequeñas historias ciudadanas que alimentan las leyendas urbanas contemporáneas. En determinados círculos sociales, es cada vez más difícil encontrar a alguien que no tenga algún amigo o conocido que no esté o haya tenido una experiencia  afectiva y/o sexual on line. Envueltas en un halo de fantasía, misterio y aventura muchas producen la fascinación de los cuentos de hadas.

"(…) de hecho una amiga de mi prima ha conocido a su pareja a través de elchat.com!!!!!! jaja (¡y esto sí que es fuerte!) y está embarazada de 4 meses y muy feliz" (...) "Otra forera conocida de aquí conoció a su pareja por el chat de yahoo" 
(…)"Es que con tanto fantasma y fantasmona pululando en las discotecas, internet ha atraído a mucha gente que quiere relacionarse en serio".

Libélula45 (Málaga, España)

Impulsados por el callado deseo de hallar el amor de la vida (o una ardiente pareja sexual), se sabe que miles, millones de personas de diferentes estratos sociales, culturales y etarios participan en chats, sitios de contactos, grupos para singles que ofrece la Web. Estas relaciones a menudo son alimentadas posteriormente a fuerza de emails. Pero en cualquier caso, están matizadas todas por la paradójica ausencia física de la persona amada y el ilusorio amor que resulta perfecto cuando se construye desde la ausencia.

Pero los servicios de contactos afectivos que publicitan muchos portales como el Meetic o el eDarling, en el que miles de personas se anuncian buscando pareja y amigos, no son una novedad de nuestros tiempos. Es un fenómeno que tiene su antecedente en las secciones de avisos por palabras impresos de muchos diarios y revistas. 

"El éxito de match.com y páginas parecidas es comprensible, en una sociedad donde ha aumentando el número de parejas por persona (es decir, hay más rupturas y a la vez se extiende el periodo de edad en que se está disponible), unido al hecho de que el ocio nocturno se enfoca en gran medida al ambiente discotequero y a que las personas solteras a veces se encuentran atomizadas. Es lógico que se trate de unir a la "oferta-demanda" de parejas en un espacio virtual donde se pueda maximizar la competencia (..) estudiar el mercado y tratar de obtener el mejor producto"

DashiellHam (Finlandia) 


Cuando la soledad puede ser  un gran negocio
Jaime Domingo, director de Marketing y Comunicación de Meetic para España y Portugal nos explica en esta entrevista exclusiva, el enfoque de este portal que nos vende “amor”, sus rasgos distintivos y algunos aspectos de interés general que nos ayudarán a comprender mejor este fenómeno tan particular, como masivo.

Cómo se posiciona Meetic frente a la competencia? 
JAIME DOMINGO: Desde que lanzamos Meetic, nuestro objetivo ha sido claro: ser el número 1 en la búsqueda de pareja a través de Internet y 10 años después podemos decir que lo hemos conseguido. Nuestras ventajas competitivas frente al resto de los players del mercado son claras y asimismo suponen un gran beneficio para nuestros usuarios. Por un lado, contamos con la mayor base de datos del mercado: más de 9 millones de personas en nuestro producto Meetic y cerca de 7 millones en nuestro producto Match.com. Asimismo, lideramos los principales rankings en cuanto a usuarios únicos, tiempo de conexión, audiencia y otros muchos indicadores. 

En cuanto a plataforma tecnológica, ninguna otra empresa en el mercado ha innovado tanto como Meetic. En breve, lanzaremos una nueva versión de plataforma online, que ya está disponible en países como Francia o Reino Unido, que introduce muchas innovaciones y que hace que la experiencia del usuario sea mucho más cómoda, divertida y agradable. Durante todos estos años y a través de nuestras innovaciones de producto, hemos marcado la tendencia y el camino que han seguido muchos de nuestros competidores.

De qué modo los afecta la crisis económica?
La crisis económica no afecta directamente al negocio, más bien lo contrario. Si ya es difícil pasar apuros económicos peor es hacerlo solo, lo cual hace que más personas busquen una relación. Concretándolo en datos, los ingresos en el pasado año fiscal 2010 fueron de 186 millones de euros, lo que supone un aumento del 18% respecto al año anterior. 

Facebook  y demás redes sociales ¿acaso representan una amenaza para los portales de encuentros como el vuestro?
Al no ser Meetic una red social, no entendemos que Facebook o demás redes sean competencia. De hecho, hemos desarrollado diferentes aplicaciones para esta plataforma que han ayudado al desarrollo de la marca y, por extensión, del "online dating". Hemos de tener en cuenta que Meetic por muchas razones no es una red social, por ejemplo, mientras que Facebook o Twitter son gratuitos, Meetic es un servicio de pago, así como la finalidad de Meetic: encontrar pareja y conocer gente nueva. 

Qué proporción de hombres y mujeres manejan en la base de datos de vuestro portal? De qué edades?
En cuanto a la base de datos que manejamos, cabe destacar que Meetic es la empresa que cuenta con la edad media más baja en este tipo de portales. Hemos logrado una edad media entre los 30 y los 32 años. De este modo, el 41,2% de los usuarios se sitúa entre los 25 y los 34 años, seguido por el grupo de los 18 a los 24, con un 24,6%. En cuanto al porcentaje de hombres frente a mujeres, este se sitúa en torno al 50%, concretamente Hombres 52% y mujeres 48%

Qué recomendaciones o precauciones daría Ud. a un usuario que por primera vez hiciera uso de vuestro portal? 
Las recomendaciones y/o precauciones estarían enfocadas desde dos prismas distintos. 

En el primero de ellos, ofrecemos una serie de consejos para maximizar las opciones de encontrar una pareja adecuada, que son estas tres sencillas reglas: 
-   Se siempre educado/a y correcto/a.
-   Descríbite con detalles, pon buenas fotos tuyas.
-   Sé activo, no esperes a que la otra persona de el primer paso. Hazlo tú primero.

Por otro lado, están las recomendaciones entorno a la seguridad, en este caso desde Meetic recomendamos:
-  No dar los datos de contacto y permanecer en nuestra web mientras se relacionan con otros usuarios.
-  No enviar dinero a nadie que hayas conocido a través de Internet. Si alguien pide dinero, mejor bloquear a ese usuario/a e informa a Atención al cliente.
-  Organiza siempre tus citas en lugares públicos en el que haya más gente e informa a tus amigos y/o familiares de dónde vas a estar y cuánto más o menos. 


Cómo obtienen constancia de las parejas qué se forman? ¿Les resulta de interés probar la efectividad  del servicio o es más adecuado que continúen singles en busca de la media naranja? 
Afortunadamente, tenemos constancia y vías de comunicación para que los propios protagonistas nos cuenten su éxito. Hay una sección de “happyends” (Finales Felices) donde las parejas nos cuentan su experiencia, cómo se conocieron y en qué situación se encuentran actualmente, todo acompañado de fotos de la pareja. 
También están los testimonios en los que semanalmente los usuarios nos cuentan sus primeras impresiones y agradecen al equipo el poder haber encontrado pareja o al menos a alguien especial con quién está comenzando su propia historia de amor. Mínimo, recibimos unos 7 mensajes semanales. 
Asimismo, según el estudio de IPSOS 2009 cada día se forman 42 nuevas parejas de las cuales después de un año el 80% permanece juntas, lo cual supone realmente un éxito. Un 40% de los usuarios se dan de baja porque han encontrado pareja y la primera cita se efectúa en menos de un mes, así que haciendo una mezcla de todos los datos podemos concluir en que la probabilidad de encontrar pareja en nuestro portal es muy elevada. 

En referencia a la segunda pregunta, siempre hemos tenido claro que nuestro modelo de negocio es perder usuarios, es decir, que encuentren pareja, así que nos resulta interesante probar la efectividad, sobre todo, a la hora de mejorar las versiones, ya que en breve lanzaremos una, ya la versión 6.

La gente miente en internet con relativa frecuencia.  No constituye esto un hándicap para vuestro negocio a largo plazo?
La gente miente en Internet y en la calle, eso es algo intrínseco al ser humano y en cierto modo natural: potenciamos nuestras mejores virtudes y escondemos nuestros defectos. Este es el primer argumento en contra del online dating, pero sólo es una excusa más para no dar el paso de registrarte, eso sí, no deja de ser una muestra más del miedo. También es cierto que no todo el mundo miente y que los mentirosos son rechazados por el resto. Está claro que siempre se van a colgar las fotos en las que mejor sale uno.

Cree que el carácter impersonal de Internet colabora a la extinción de las relaciones personales?
No, porque Internet es un medio más y complementario y siempre se va a efectuar un encuentro físico posterior, es decir, una relación personal. Los primeros encuentros serán virtuales, pero tarde o temprano quedarán en persona y como poco surgirá una amistad. 


El espejo de la Bruja de Blancanieves
Todas las relaciones vividas por internet comparten la inevitable interposición de una pantalla. Cual falsa ventana, ésta funciona como un filtro entre nosotros y la realidad, un biombo que a menudo nos impide percibir aquello que nos rodea. 

Cada vez más acostumbrados a ver el mundo a través de estas pantallas, nos cuesta más ver a nuestro lado y mirar a nuestros semejantes. Las pantallas nos persiguen y nos atrapan, y hasta hay quienes las emplean como un escondite o refugio ante una vida amenazante y/o poco atractiva. Sea cual fuere el caso, la mayoría de nosotros pasamos cada vez más tiempo en compañía de una ventana tecnológica que nos cierra la vista al mundo real y nos introduce en una nueva dimensión del ser.

A través de ella son posibles todos los prodigios. Como en “el espejo de la bruja de Blancanieves”, en ella buscamos asilo y respuestas acerca de lo que somos y deseamos o tememos ser. Los que muchos no advertimos es si lo que nos devuelve este espejo es una imagen deformante que, al apartarnos de la mirada del otro, sólo nos dice lo que creemos ser.

La pantalla en un absurdo, acerca pero también separa. En Internet, poderoso medio de comunicación si los hay, esta paradoja implica el peligro de crear una ilusión de comunicación total que conduzca al aislamiento en la humana, conmovedora y compulsiva búsqueda de algunos usuarios con quienes estar siempre conectados, es decir "comunicados pero incomunicados" (con el mundo en 3D o real).

Ingenua o perversa forma de autoprotección que lleva a buscar soluciones en el reflejo de espejos preparados para devolver imágenes falsas de uno mismo. Eso sí, con un efecto narcotizante que momentáneamente sirve de escafandra para sumergirse en una ficción cuyas consecuencias pueden llegar a ser devastadoras.

Podemos llegar a alejarnos de quienes tenemos cerca, en la medida que nos comunicamos más con nuestros corresponsales online y absurdamente condenándonos al destino incuestionable de los narcisistas.

Según Sherry Turkle en "El segundo yo. Las computadoras y el espíritu humano" (Ediciones Galápago, Buenos Aires, 1984): "Al igual que Narciso con su espejo, la gente que trabaja con computadoras puede enamorarse fácilmente de los mundos que ha construido o de su desempeño en los mundos que otros han creado para ellos. Su adhesión a los mundos simulados afecta las relaciones con el mundo real".

Un baile de antifaces y máscaras
El Internet, acomodaticio, marca las pulsaciones de la sociedad en la que se desarrolla. Es innegable que formamos parte de una civilización "maestra de obras en antifaces y máscaras",  una sociedad en la que el "ser" se suele confundir con el "parecer ser".

Convengamos que todo proceso de comunicación (des-de la palabra hablada hasta los más sofisticados recursos digitales), lleva implícito en su propia naturaleza la posibilidad de mentir. Al fin y al cabo, la suplantación o el fingimiento de la personalidad es una posibilidad abierta a todo acto comunicativo. A este respecto señala el filósofo Huberto Eco que "si una cosa no puede usarse para mentir, en ese caso tampoco puede usarse para decir la verdad: en realidad, no puede usarse para decir nada" (Teoría de la Semiótica General, 1977).

No importa ser gordo o flaco, joven o viejo, bello o feo; derribada la barrera de las apariencias físicas, en la Red somos, fundamentalmente, lo que dicen las palabras que escribimos, invitándonos a hacer de nosotros "personajes” para participar en una suerte de “simulacro de relación interpersonal" con interlocutores que, ineludiblemente se presentan asimismo como una ficción.

Las personas se muestran como son o, como desearían ser, sin ningún condicionante corporal. Es absolutamente irrelevante el hecho de llevar una máscara en la Red, una vez puesta no tiene mayor trascendencia ante la posibilidad de que los disfraces pasen desapercibidos y se disuelva la frontera entre lo verdadero y lo falso. En ocasiones, el anonimato permite que el mejor disfraz sea nuestra real personalidad. En un chat, por ejemplo, nunca podemos saber si quien está detrás de la pantalla es quien dice ser. Todas las transgresiones son imaginables, todas las suplantaciones son posibles, todas. 

"que no te convenzan!!! (…)"Ya hace tiempo he estado apuntado a redes sociales de captación de sentimientos a distancia y de forma ocasional. No siempre paso del juego y de la risa. Conozco a personas ciberpilladas en ese aspecto, donde quedan con gente cibervirtual para realizar lo que la casualidad de un encuentro fortuito ofrecería. Y la verdad, a veces me han contado unas historias que comienzan siempre con el príncipe azul y luego resulta que son el Gato que se pone las Botas"...
(..) "Nada como la realidad, el multiculturalismo y positivismo de una mirada, una sonrisa, un bailoteo, o un achuchón con consistencia, contra la típica silla de discoteca" 
"Solo una vez, me hice la putada de quedar con una chica del chat... fue mi peor relación, de la que más aprendí, es verdad. Pero ¿sabes cuando algo hay que huele mal y que no lo quieren sacar a la luz a pesar de su peste? más o menos por ahí van los tiros. Al menos cara a cara sabes mejor de que va la persona".
"¡¡¡Saluditos a todos, y no os ciberrelacionéis mucho!!!"

Bakov (Brno, Rep. Checa)


En  la comunicación por Internet  existe la misma posibilidad de encontrar gente falsa o peligrosa como en cualquier otra interacción con desconocidos. La misma cantidad de estafadores y desviados sociales tiene acceso a ordenadores como así también las personas más nobles y sanas mentalmente, lo que hace que cualquier relación por Internet sea igualmente peligrosa que las de la vida misma. Pero la sensación de seguridad que da el hecho de relacionarse, puede verse incrementada cuando se hace a través de un ordenador en forma de emails o de chats con o sin imagen, creando en ocasiones un sentimiento profundo, o facilitando el establecimiento de relaciones poco sensatas.

Entre otros asuntos, el correo electrónico y los chats (muy a pesar de la existencia de moderadores) ejercen menos presión para el control en la expresión de algunas emociones como la rabia. Como consecuencia se ha generado lo que se conoce como "flaming", que no es más que una respuesta excesivamente cargada de insultos y desprecio. 

El “flaming” suele ser un mensaje impulsivo que en muy contadas ocasiones se expresaría en una comunicación interpersonal directa. A través de la Red, es mucho más fácil demostrar enfado e irritación a un extraño sin identidad real que si tuviéramos enfrente a esa persona. 
Lamentablemente una expresión puede parecer un insulto si viene exenta de una inflexión adecuada, un gesto de apoyo o una mirada complementaria (propias de la comunicación verbal cara a cara). En la frase: "vaya tontería", cuya intención podría ser denotar sentido del humor, sería posible percibir un desprecio mientras la leemos en un chat. 

Malentendidos de intención pueden ocasionar absolutas guerras de insultos, las mismas que en una comunicación real en 3D se habrían evitado gracias al lenguaje corporal, el contacto visual y la entonación.

Esa misma ausencia de controles permite que las personas conectadas sean capaces de expresarse no solo con más agresividad que en la vida cotidiana, si no también comunicando otro tipo de contenidos entre los cuales podemos citar: las manías personales, los problemas sexuales o los temas profundamente emocionales. En las relaciones interpersonales las personas saben, por lo general, cuáles son los límites de lo que razonablemente puede decir a los otros. La dificultad para definir estos límites en Internet, sugiere un gran problema ya que al compartir con un extraño información íntima le percibimos como un amigo. La ausencia de censura y el anonimato son a más, un ingrediente propicio para abrir las puertas de nuestra intimidad a cualquiera, con las consecuencias que esta imprudencia podría generarnos.


Desenmascarar
Las máscaras no están en la Red, las creamos y las llevamos nosotros. Nos las ponemos voluntaria o inconscientemente. El miedo a ser rechazados y la búsqueda de nuestro verdadero rostro tal vez sean motivaciones que nos inducen a esconder parte de nosotros. Necesitamos acercarnos a los demás para acercarnos y definirnos a nosotros mismos.

Internet nos permite contactar con personas de todo el mundo, de toda condición, ofreciéndonos una engañosa sensación de cercanía. Para muchos, siempre ha resultado más fácil hablar desde detrás del biombo. Después de todo, es muy probable que el principal problema de Narciso haya sido de autoestima. Y habría que revisar estudios de perfiles para encontrar la tasa de incidencia de usuarios con estos rasgos de personalidad.

Lo cierto es que necesitamos compartir nuestra vida con quienes nos rodean, aquellos que están junto a nosotros y justifican nuestra existencia. El "otro" que nos impide repetirnos hasta el infinito, somos nosotros y ellos. Del intercambio deviene el conocimiento y un estímulo a nuestra inteligencia, lo que nos aparta de la tentación narcisista.


Lenguaje no corporal
Cualquiera sea la tecnología a la que se recurra, existen diferencias notables entre una comunicación cara a cara y la que se mantiene a través de la mediación de una máquina. El ser humano transmite y recibe información sensorial a través de sus gestos, sus miradas, su olfato, del tacto, todo el cuerpo convertido en un gran órgano de comunicación. Las máquinas de comunicar apenas pueden proporcionamos un precario, insatisfactorio sustituto de comunicación interpersonal. Sin embargo, y a pesar de sus limitaciones, los medios técnicos consiguen acercar a sujetos que de otro modo nunca hubieran llegado a conocerse. En este sentido, Internet ofrece un espacio abierto a múltiples experiencias de interacción social que están dando lugar, entre otras transformaciones, a la aparición de nuevos modos de establecer y mantener relaciones afectivas, cuyos primeros rasgos recién comienzan a tomar forma.


Fuera de los cuerpos
En las relaciones puras de Internet el nacimiento del amor prescinde de la existencia del cuerpo. Dos personas se conocen a través de alguna de las aplicaciones de la Red y empiezan a intercambiar mensajes. La belleza o rudeza de sus escrituras es lo único que el uno conoce del otro. Sus palabras, separadas de cuerpos e historias personales, sirven como constancia de la presencia (presumible) de alguien tecleando del otro lado de la pantalla. Muchas veces no tardan en sentir una sensación de cercanía, de proximidad; un cosquilleo, o una emoción que identifican con el amor.

Enamorarse de las palabras de un interlocutor sin rostro, construir con ellas una imagen imprecisa a la que evocar en los momentos de ensueño es muy humano. Idealizar esa imagen, incorporarla a nuestra realidad hasta que adquiera una presencia casi física, capaz de sustituir el verdadero aspecto, o la verdadera personalidad del ser amado, es también muy humano.

Empujados por esa necesidad, los "ciber-enamorados" se envían fotos y a través del video chat pueden también  escuchar sus voces y vislumbrar sus gestos, sus miradas y sus sonrisas, tan importantes para el amor. Y aunque nada reemplaza las sensaciones que produce el contacto físico, en ocasiones sienten que detrás de la pantalla se encuentra el amor de su vida.

A medida que la relación se intensifica va aumentando la necesidad de la presencia física de la persona amada, hasta que llega un momento en que el encuentro se hace imprescindible.

La voluntad de amar impulsa a numerosos usuarios de la red, a atribuir cualidades imaginadas a aquel o aquella que viene desde la pantalla, depositando en él o ella expectativas desmedidas que pocas veces corresponden a la persona de carne y hueso real que están por conocer.

"Hace 7 años entré en una página para conocer amigos. Al ver su foto no me pareció mal. Chateamos, intercambiamos fotografías. De ese chat pasamos al Messenger, sin cámara para esa época. Al cabo de 5 años de comunicación continua  por email, yo viajé a México y viví una historia maravillosa"(..) "No podía imaginar que llegaría a conocer al hombre de mi vida por internet! Nuestros trabajos nos mantienen geográficamente separados pero  todos los días chateamos a las 7 de la tarde. Nos comunicamos por Yahoo, en todo momento desde el móvil"
"Cuando nos vimos en el aeropuerto de Ciudad de México, nos quedamos petrificados. Él me tocaba la cara y me decía con los ojos llenos de lágrimas eres de verdad. Teníamos la sensación y la certeza de saber quién era el otro.  Hemos conocido a todos nuestros familiares por la Red. compartimos preocupaciones, triunfos y el sueño de vivir juntos".

Muñeca50 (Maracaibo,Venezuela)

La figura idealizada, casi fetichizada en la distancia, se desvanece casi indefectiblemente al materializarse en un cuerpo. La mirada, la sonrisa, los gestos y los olores revelan con irrefutable contundencia que allí donde había envolventes palabras de seducción y desafío existe una persona con sus atractivos y debilidades, sus necesidades y sus limitaciones.

Cuando el velo protector de la pantalla desaparece, de nada sirven ya las palabras que con tanto cuidado fueron construyendo la relación. Todo comienza a cambiar. Los tiempos son otros, los sonidos son otros, las intensidades son otras. Cuando los cuerpos empiezan a saberse cerca, nada puede ser igual. Las máscaras se recolocan, cambian de densidad y de forma, a veces caen y dejan ver rostros asustados o desafiantes, otras dejan ver alegrías y ternuras y tal vez no escondan los enojos a quien sepa verlos, o muestren amor y a veces rechazo e indiferencia.

Muchas de las selecciones de pareja que realizamos en la vida real están vinculadas a los atributos que percibimos en el otro, que nos animan a especular acerca de las similitudes o nos advierten de un peligroso parecido con alguna otra persona a quien anteriormente dejamos entrar a nuestras vidas con costes muy altos. La selección está sujeta a muchos factores pero nuestras construcciones, prejuicios y valores van de la mano en cualquiera de los casos.


En cambio, cuando establecemos una relación por Internet, recibimos muy poca información personal extra: como si lleva zapatos limpios o sucios, a la moda, clásicos, originales, estrafalarios, no podemos oler su aliento, ni sentir el olor perfumado de su piel o el de su transpiración. Es muy difícil establecer juicios en contra o a favor. Ni siquiera podemos saber si tiene un ordenador ya que podría estar conectándose desde un cibercafé. El texto sobre la pantalla no ofrece información adicional acerca de su ortografía ya que hay una libertad para escribir aún no reglada, el uso de los correctores puede determinar los resultados, en fin, que el mensaje no puede ser más uniforme y anónimo. 

Y aunque la videoconferencia semeje en gran medida un contacto físico, será la "pseudopresencia" de la kinésica (lenguaje corporal) y la paralinguística (intensidad, tono de voz…), en ausencia de la proxemia (distancia interpersonal) la que nos permitirá juzgar solo "parcialmente" las reacciones del interlocutor.

En el momento de enfrentarse a la presencia apabullante de los cuerpos, el aspecto físico reaparece en todo su dramatismo, condicionando muy seguido la viabilidad de las relaciones que crecieron en el ámbito seguro, protegido y controlado del ordenador. La imagen proyectada, idealizante e idealizada, rara vez responde a las expectativas del otro, que desilusionado, frustrado por la brecha entre lo esperado y lo hallado, se resiste a aceptar que se trata de la misma persona. Si la brecha entre el "ser imaginado" y el "real" fuera muy profunda el alejamiento será inexorable. Pero de no ser así, la primera mirada revelará complicidades propias de una intimidad larga, venida de muy lejos. Entonces, el amor es posible.


El amor es un misterio
Alimentada por un imaginario propio, en Internet nuestra intimidad da forma a un espectáculo privado del que no siempre es fácil desvincularse. En el caso de quienes mantienen una relación afectiva a través de la Red con personas a las que conocen físicamente, la intimidad atribuida a estas comunicaciones puede separar, casi imperceptiblemente, al individuo real de sus propios mensajes, dando lugar a la aparición de un imprevisto alter ego virtual, que no necesariamente guarda correspondencia con la persona que está detrás del teclado. Dado el caso, no es raro que los protagonistas de este tipo de relaciones queden envueltos en estos personajes construidos desde sus deseos y  palabras. Como si no pudieran desplazar a su "otro yo virtual", necesitando al "personaje" (imaginario) que han construido,  e impidiéndose la oportunidad de disfrutar plenamente su amor.

Para la reconocida psiquiatra norteamericana Esther Gwinnnel autora del libro "El amor en Internet", no existe ninguna diferencia entre el sentimiento amoroso que puede experimentar una persona hacia una amante virtual y quienes se conocen mediante un contacto cara a cara. Similar añoranza, afecto, anhelo y hasta obsesión se experimenta en uno y otro caso. Las diferencias radican en el equilibrio entre intimidad, erotismo y compromiso, sus proporciones e intensidades.


En las relaciones de la vida corriente el componente de erotismo y pasión suele ser lo más predominante en un principio, la intimidad surge con el paso del tiempo. Mientras que en las relaciones virtuales, el componente de intimidad es el más prominente con la excepción de las relaciones de cibersexo, donde el erotismo es sin ninguna duda el más importante.


(…) "Es cierto que hay paginas donde sí que se puede encontrar algo, pero la facilidad que da el sexo on line hace que la probabilidad de corrupción (es decir de cuernos) sea altísima" 
(....) "Una vez me creí los cuentos de un navarro muy guapo y majete". Resultó que se cibercepillaba a 4 o 5 más del mismo canal, me lo confesó sin querer un día que charlábamos"
(…) Conozco el mundillo de internet desde hace pocos años y sí, creo que es una jungla casi peor que la discoteca de turno. Allí por lo menos le ves venir, le ves la cara, les notas la intención. Mucho más que en un chat".

Gini25 (Madrid, España)

Pero, en un salón de chat o en un foro, el atractivo no se mide por una postura sexi, unos ojos llamativos, o unos modales refinados…Se detecta a través de respuestas creativas, originales, ingeniosas, cultas, profundas, cargadas de humor, en el mejor de los casos.  
La intensidad de la experiencia se basa en una actividad "intelectual", en el intercambio de fantasías sin que exista un verdadero conocimiento del otro. En consecuencia es frecuente que surja la intimidad con relativa facilidad y que con la ayuda de la propia imaginación se creen prejuicios positivos. Por el contrario, en la vida real debe existir un componente de confianza, sinceridad y comunicación (que supone tiempo invertido) para que llegue esa intimidad.


La ausencia de atributos negativos en la Red permite que aflore una proyección que solo será positiva y que afianza la percepción de un sentimiento similar al enamoramiento. Pero no es un pasaporte seguro ya que algunas relaciones fracasan cuando afloran los verdaderos rasgos de personalidad de los supuestos enamorados.

Robert Sternberg en su libro "The Psychology of Love" hace referencia a los componentes del amor de una forma muy útil apara analizar las relaciones por internet: intimidad, pasión y compromiso.

Intimidad
La intimidad emocional es la capacidad de revelar sentimientos y valores profundos. Sentimientos, positivos y negativos, son transmitidos en Internet con mayor facilidad y libertad que en las relaciones frente a frente. Pero no son suficientes para que aparezca el amor. Es preciso que exista la atracción que conduce a la pasión erótica y al compromiso.

Pasión
Algunas personas que tienen una pareja por Internet sienten similares sensaciones que las parejas reales al entrar en contacto con la persona amada: el corazón aumenta sus pulsaciones, les revolotean mariposas en el estómago y la fantasía de poder tocarse, abrazarse o besarse les aporta una excitación sexual que resulta muy real. Aunque la atracción se sienta hacia una persona imaginada y no física, gracias a los vídeos, las fotografías y los llamados telefónicos, es impredecible la verdadera compatibilidad sexual de amantes virtuales hasta su encuentro en 3D.

Compromiso
La primera fase de compromiso entre amantes virtuales se sustenta en el tácito acuerdo de responder a los mensajes con prontitud. Más adelante implica exclusividad, sacrificio y planificación a largo plazo. O lo que es lo mismo, el convenio de no tener relaciones sentimentales con otra persona, el sacrificio de considerar al otro lo suficientemente importante como para que prive sobre otras actividades personales y el diseño de planes o proyectos futuros donde se cuenta con el otro.
Cabe señalar que el nivel de compromiso puede variar ya que muchas personas, al atribuirle un sentido de irrealidad a estos contactos, no ven incorrecto o desconsiderado el mantener varias relaciones simultáneamente.

El amor por Internet se diferencia del clásico en la vida real por poseer un distinto equilibrio entre los tres componentes de Sternberg. En un amor virtual las almas pueden llegar a ser gemelas, no así los cuerpos. Y aunque damos mucha importancia a la atracción sexual como rasgo vital para establecer una relación amorosa, las relaciones con gran componente de intimidad y compromiso pueden llegar a ser más duraderas que en el mundo real.

Algunas de estas parejas llegan a un grado de compromiso que termina en un altar. Pero transformar una fantasía en realidad no es soplar y hacer botellas. El encuentro físico puede convertirse en un colapso ante el choque con nuestros prejuicios. Hasta que dos personas no conviven no cuentan con la suficiente información. Y el matrimonio o la vida en común son un aprendizaje constante.


Enamorarse de un extraño: nada nuevo
Enamorarse de un extraño  no comporta en sí mismo una novedad. Antes de Internet ya existía el correo postal y muchas personas habían entablado relaciones, unas más duraderas que otras, mediante el intercambio de correspondencia. 

Experimentar el sentimiento de compartir intereses y experiencias similares era posible con el intercambio de cartas. Al ser Internet una herramienta de comunicación relativamente nueva, las comunicaciones a través de la Red pueden parecernos anormales, cuando en realidad no son tan diferentes que aquellas establecidas con extraños por cartas.

Al enviar cartas a los soldados, al hacer amigos por correspondencia y/o escribir a presos encontrábamos los mismos componentes de la comunicación on line.

Psicoanalistas aseveran que al compartir este tipo de contenidos con una persona a la que no se conoce puede surgir un sentimiento romántico. En el ir y venir de mensajes, los corresponsales pueden llegar a transmitir mucha información el uno al otro sin estar verdaderamente conscientes de ello. Al enviar cartas en papel y perfumar los sobres, o escribiendo sobre un papel divertido, o al emplear una letra sin errores, se puede dar pistas acerca del carácter de uno. A partir de los apellidos y nombres, información de la procedencia étnica, y gracias a la ortografía y al tipo de letra, tal vez una idea del nivel sociocultural e instrucción recibida.

Pero más allá, el escribir una carta tiene una mística que no existe en las relaciones cara a cara: y aunque una relación haya cesado se puede invocar el halo romántico de un tiempo para alimentar la autoestima.

Por su parte, la correspondencia por Internet tiene una función de catarsis. Escribir puede ser una válvula de escape fantástica. Sentarse y redactar un mensaje ofrece tales facilidades que liberan al autor de las incomodidades que pudieren advertirle de hacer lo contrario. Se escribe casi a la velocidad del pensamiento, y ese tiempo de reflexión que queda entre escribir y enviar el mensaje, se ve minimizado al no tener que poner sellos, pagar, o hacer una fila en la oficina de correos.

Pero en cualquier caso, la sensación de estar enviando pensamientos muy profundos a un perfecto desconocido es común a las relaciones por Internet y a las cartas entre desconocidos de la guerra, como sucedía en EEUU en las décadas de los años ´60, ´70 u ´80.

La gran diferencia entre unas y otras estriba en la información no verbal que puede deducirse de las cartas tradicionales y que ya no está disponible en Internet. Ni la letra, ni el tipo de papel, ni el olor de un perfume, ni la dirección física de un remitente y en muchísimos casos, ni el nombre real. Estas son relaciones plagadas de un profundo anonimato.

Paradójicamente ese mismo anonimato puede ser la causante de que existan problemas con la intimidad.  Dando espacio a malentendidos, sobreentendidos e incomunicación que en un encuentro cara a cara no tendrían lugar. 


La intimidad de la comunicación por internet.
Una relación virtual puede iniciarse  casualmente en el momento que una persona responde a otra en un foro de debate público. Partiendo de que todo individuo suele congregarse en torno a intereses comunes, es muy posible encontrar en los grupos de interacción virtual interlocutores con creencias, hobbies o ideas afines. También es posible sentirse identificado, atraído o motivado a mostrar comprensión por una persona que pasa un momento difícil. Lo que queda claro es que esa empatía exteriorizada, esa aprobación o aprecio, pueden llegar a ser muy gratificantes para el receptor. Incluso, a constituir el único mensaje agradable de similar naturaleza recibido a lo largo de un día. En consecuencia, podría traer consigo un  efecto de reconocimiento y pertenencia, de que alguien se percata de las habilidades, creatividad e inteligencia propia, o por el contrario de la tristeza y el desánimo de alguna de las partes. Este último aspecto empuja a los corresponsales a intercambiar mensajes por correo electrónico privado o mensajes de chat de manera regular. Al ir cobrando matices más intensos la comunicación, aumenta la frecuencia  hasta el punto de realizarse varias veces al día. 

Muchas personas cuyo trabajo les permite el acceso permanente a Internet pueden intercambiar emails docenas de veces al día. Y en una cadena ansiosa, mientras más emails sean recibidos más se desean enviar y más placer se siente a la llegada de uno nuevo. Es un efecto bucle que va in crescendo. Paralelamente  las fantasías sobre la otra persona se intensifican y se hacen más significativas para la vida emocional del otro, al punto de que algunos sienten la necesidad de incorporar el cibersexo y las cartas eróticas.

Si los resultados de los contactos previos llegaran a ser satisfactorios, lo siguiente por lo general es el contacto personal. 

Sin embargo, hasta que esta etapa no está consolidada,  el  envío de mensajes y/o los contactos virtuales pueden llegar a suponer entre 6 a 10 horas diarias escribiendo, leyendo y hablando mediante la Web Cam con el amante virtual.

Un retraso en la comunicación vía email puede generar disgusto y ansiedad. Por el contrario, el alivio extremo que se hace manifiesto al recibir una respuesta coadyuva a adjudicar una valoración mayúscula a la relación establecida. Al ser posible recibir cantidades ingentes de mensajes diarios,  los interlocutores suelen entrar en una variante ansiosa que les lleva a pensar constantemente el uno en el otro, acrecentando la sensación de enamoramiento. En casos extremos, el envío de mensajes puede desplazar en importancia a otras actividades cotidianas con la aparición de mayor ansiedad y síntomas propios de un síndrome de abstinencia.


Casados
Todos convenimos en que están bastante claros, en la vida corriente, los mecanismos de defensa para salvaguardar una relación de la posibilidad de someterse a un riesgo amoroso fuera del matrimonio. Las personas evitan pasar largos períodos con quienes les parecen excesivamente atractivo/as, por ejemplo. El contacto visual intensificado, los roces o el acortamiento de la distancia interpersonal en un encuentro cara a cara, aunque pongan la carne de gallina, también pueden representar un toque de atención para evitar situaciones más comprometedoras. El nivel de contacto que se requiere para que una persona transmita información muy personal es variable pero, en la mayoría de los casos, se requiere de un tiempo introductorio y es justamente en ese período en el que las personas son capaces de advertir una alarma. 

En cambio, en Internet muchos diluyen las posibilidades de conflicto bajo la justificación de la gran distancia física que les separa y la ausencia de riesgo de que trascienda a la escena de lo real.

Además existen servicios diseñados para el affaire de personas casadas con la idea de preservar su identidad al permitirles relacionarse con otros en similares circunstancias. Este es el caso del portal escandinavo VictoriaMilan.es lanzado al mercado en octubre de 2010, uno de los portales Web de mayor crecimiento, que ya contaba con más de 200.000 usuarios para mediados de este año.


Es adulterio el sexo electrónico?
Aunque en EEUU se han aportado como prueba de divorcio por adulterio las relaciones por Internet, algunas personas piensan que no pueden considerarse como una aventura extramatrimonial. En muchos casos se les adjudica un valor similar al de una fantasía. Dado así, resulta difícil establecer un compromiso en las relaciones en Internet aunque no estemos hablando de una regla de oro.

El temor a generar conflictos por exteriorizar ciertos pensamientos profundos o deseos sexuales a la pareja física hace que muchas personas, aprovechando el anonimato, la libertad y la falta de restricciones puedan abrirse de cara a una comunicación virtual en busca de ser escuchados. 

La intimidad entre dos desconocidos, en plena libertad de expresión, suele ser más intensa en el cibersexo ya que en la vida real las personas no necesariamente comparten sus fantasías sexuales con su pareja. Ya el hecho de escribir una fantasía puede vivirse como el acto más obsceno y arriesgado que puede experimentar una persona. Y algunos se sienten doblemente estimulados y excitados tan solo por leer sus fantasías escritas en la pantalla.

Según afirma la experta en psiquiatría clínica, Esther Gwinnell: es preciso tener presente que cuando una persona comprometida o casada pasa mayor tiempo con una pareja de internet, está restando ese tiempo a la convivencia.

Sobre el tapete se encuentra un debate relativo a este fenómeno. ¿Acaso se requiere el contacto físico para que una relación de esta naturaleza se considere un adulterio? Gwinnell en su libro afirma  "(…) Si dedicas la mayor parte de tus energías a una relación con otra persona y no la compartes con tu pareja, le estás ocultando una parte importante de ti mismo" (…)"Si escondes quien eres realmente, te sentirás muy solo en tu matrimonio".

Ciertamente las personas que llevan mucho tiempo casadas se enfrentan a una sensación de alejamiento de su pareja y se considera parte de la crisis de la mediana edad. Tanto los hombres como las mujeres están expuestos a sentirla.

Las personas se hunden en esta nueva experiencia virtual empujadas por  la ausencia de exigencias y rutina, la aparente seguridad que difiere del adulterio físico, y la oportunidad de experimentar intensas emociones sin que aparentemente produzcan mayores daños sobre el matrimonio. Pero  como en una vorágine muchos acaban pasando  a las llamadas telefónicas y encuentros cara a cara. Por otra parte el sexo por ordenador tiene sus limitaciones e invita a la gente a buscar material para nuevas fantasías más extremas.

Todo es posible
La pantalla y el teclado de la computadora posiblemente no sean la mejor ruta para ir en busca del amor o la amistad, pero es seguro que ofrecen el sendero menos escarpado y a veces, el único posible para miles, millones de personas en este mundo de soledades en compañía. 

En última instancia, si el círculo virtuoso del amor no termina de cerrarse, siempre bajo la manga persiste el recurso del Espejo de la Bruja de Blancanieves. Queda supeditado a nuestro personalísimo juicio el uso que podamos hacer de este recurso. Será posible evadir nuestros conflictos, experimentar desde nuestro avatar la superación de las propias limitaciones y complejos, jugar a ser "otro", desdoblarnos en un mundo ajeno, gozar, padecer y soñar desde la Red. El único gran riesgo es que, como en el cuento de los hermanos Grimm, algún día el espejo nos responda la verdad y después, al apagar la pantalla, sintamos la ausencia, todas las ausencias.

Comentarios

Entradas Populares

HOT SONG. LUST (Kendrick Lamar)

Octubre en rojo. Referendum unilateral?

MAFIA EN CATALUNYA. Se consolida la Camorra italiana en el país