LAS MIGAS. Sabe a flamenco.

Tantas veces se oye aquello de dejarse el alma, de no guardarse nada y sacar lo mejor de uno. Una frase hecha que por tan utilizada termina gastándose hasta perder su sentido. Sin embargo, muy de vez en cuando uno puede toparse con expresiones que contengan este espíritu de entrega total. Pues, se agradece. 

En el arte, en la música y más aún, en terrenos tan sutiles como los que suele surcar el cuarteto femenino Las Migas, esta dedicación se traduce en canciones de gracia extrema. Y “Somos nosotras” (Chesapik, 2012) las reúne sin complejos, todas juntitas en un solo trocito circular de policarbonato de plástico y aluminio reflectante.
El nuevo disco de Marta Robles (guitarra), Isabelle Laudenbach (guitarra), Lisa Bause (violín) y Alba Carmona (voz) congrega sudor de faena y delicada fragancia de mujer. Currado e inspirado, el flamenco y el no flamenco se entremezclan en la pócima folklórica que Las Migas ofrecen con generosidad a su público.



Han debido reconstruirse y renacer, y lo han conseguido  con creces en el inicio de esta segunda etapa. Vivencias intensas y una búsqueda permanente que las retrata.






¿Tomáis este nuevo disco como una segunda etapa de Las Migas? 
MARTA ROBLES: Sí, esta sería nuestra segunda etapa. Es cierto que la primera nos ocupó muchos años haciendo directos y finalmente grabamos un disco que tardó bastante en llegar, pero ahora hemos comenzado esta nueva etapa intentando hacer las cosas más adecuadamente. Creamos un repertorio nuevo en cuanto llegó Alba (Carmona), para no tener que tocar los temas anteriores y luego nos pusimos a grabar el disco con el productor Raúl Rodríguez. Ha sido un trabajo muy intenso durante el último año y las cosas están saliendo realmente bien.



Siempre se dice que en el segundo disco se aplican las lecciones aprendidas en el debut. ¿Es tan así?  

Exactamente, hemos intentado hacer algo totalmente distinto y no repetir errores del anterior. Si bien el primer disco fue una experiencia estupenda, lo habíamos grabado por pistas. Cada una iba un día al estudio y grababa su instrumento. Esta vez nos hemos ido las cuatro a Madrid y la mayoría de lo que quedó grabado en el estudio lo hemos tocado juntas en un ambiente más cálido y mucho más íntimo. Y yo creo que eso se oye en el disco.



¿Se podría considerar que este disco es casi como un toque en directo de Las Migas?

Sí, porque no quisimos grabar nada que no pudiéramos reproducir más tarde en nuestros directos. Queríamos hacer un trabajo sincero, sin mucha colaboración. Los únicos colaboradores han sido Manuel Masaedo (percusión) y José López (contrabajo). No hay nada más.

¿Podríamos ver a Manuel y José como el quinto y sexto integrante del grupo?


En algún sentido sí y en otros no. Somos nosotras cuatro las que llevamos el peso de las decisiones y el agobio del día a día. Ellos vienen para los conciertos. También tocamos nosotras solas cuando corresponde. O con la percusión y sin el contrabajo. Esto es lo que tiene la crisis… las formaciones se tienen que reducir un poco. Pero lo ideal es el formato para seis.

Una vez compuestas las canciones propias ¿luego optaron por incorporar las versiones al proyecto?
El orden no ha sido exactamente así. Fue todo bastante en paralelo. Con el cambio interno que sufrimos, aproveché para escribir temas nuevos. A mí me gusta hacer canciones. Algunos letristas que ya habían colaborado en el primer disco me enviaron textos nuevos. Mientras iba haciendo lo nuevo, las cuatro seguíamos buscando más material con el que trabajar, como sucedió con la zambra de "La guitarrita" que la terminamos entre todas. "La lluna" de Serrat fue de las últimas elegidas porque teníamos muchas ganas de hacer una canción en catalán. El proceso de elección del repertorio nunca es el mismo. No necesariamente deben ser todas canciones nuestras o todo flamenco. Cuando damos con una canción bonita, la incorporamos y ya está. 






Tal el caso de “Con toda palabra” de Lhasa...



Sí, esa canción la trajo un día Isabelle (Laudenbach) y nos encantó. Coincidimos las cuatro, que tampoco es algo fácil de lograr. Inmediatamente nos pusimos a arreglarla y salió todo muy rápido. Es uno de los temas que más nos gustan, aunque también nos hemos hartado de tocarlo en radios y todo eso… (risas) Sin embargo, creo que merecía la pena que abriera el disco, aunque a veces comenzar con una versión hace que piensen que no tienes material propio. Pero no necesariamente todo el repertorio debe ser compuesto por nosotras. Nos gusta recuperar canciones tradicionales.




Cuando trabajas con un letrista ¿previamente les pasas una música o es al revés?

Cuando trabajo con ellos, me pasan la letra sin ningún tipo de indicación sobre qué tipo de música tiene que llevar, ni nada y después soy yo la que hace lo que quiero. A veces, he intentado pedirles que me escribieran una sevillana, pero es difícil porque tienen su propio estilo de creación y meterlos en ese corsé no funciona y la verdad es que no me han hecho ni caso…(risas)



¿También le pasas las líneas de las voces a Alba en las canciones que tu compones?


Sí, en este disco hay casualmente cuatro temas míos pero las demás también lo saben hacer bastante bien. Cuando escribo, hago la melodía, la armonía y dejo poca libertad al cambio. Sin embargo, cuando nos ponemos las cuatro a arreglar las canciones nunca quedan como yo las traigo y Alba siempre mejora mucho mis ideas originales para las voces. A veces me sorprendo mucho cuando ella canta lo que yo he compuesto.





Me cuentas que sois muy diferentes entre sí, ahora dime en qué coinciden.
Tenemos amistad y somos diferentes, pero sobre todo coincidimos en que nos gusta mucho la música bonita, que no tiene que ser necesariamente de ningún estilo en particular. Posiblemente tengamos una preferencia por la música acústica y la sencillez. No nos gusta lo barroco para nada. Coincidimos mucho más de lo que creemos, porque estar tantos años juntas no es por casualidad.

Nos gusta mucho el trabajo en equipo. En este mundillo hay muchos grupos que tienen un líder o se llaman directamente como el cantante. En Las Migas todas componemos, todas cantamos, todas damos entrevistas y esto nos funciona muy bien. 




¿Cuando os reunís siempre termináis tirándoos el vino encima como en el clip de “La guitarrina”?
(Se ríe) Bueno… hay de todo. De tirarnos los platos a la cabeza también. Últimamente pasamos mucho tiempo juntas, nos hemos vuelto menos exigentes en la convivencia y nos sentimos más un equipo. Ahora estamos más por la labor. Por suerte tenemos mucha faena, con buena respuesta de público y esto hay que agradecerlo. 


Creo que habéis tocado alguna fibra sensible en el público con las canciones de este disco.
Era la idea, buscábamos tocar las emociones y parece que lo hemos conseguido. La gente reconoce sentimientos que hemos trabajado en la grabación, que queríamos que estuvieran ahí y tengo la impresión que hemos acertado.

¿Cómo suele ser vuestro público? 
Nos siguen jóvenes y algunos que no lo son tanto. Es gente que gusta del flamenco, otros que no son seguidores del género pero que igual les cae bien nuestra música, otros que gustan de la música andaluza... creo que un poco de todo.

¿Habéis tenido alguna repercusión fuera de España?
Están saliendo cosas, ahora nos vamos a Ucrania, a Rusia y tenemos algo por China también. Todavía no se ha editado el disco fuera de España, entonces es todo muy pronto aún. 

Lo del mercado chino suena interesante.
No veas, te haces disco de platino en cinco minutos…(risas) Aunque me han dicho que allí no se venden discos. Así que ya veremos. Poco a poco.

¿Ha sido traumática la salida de Silvia Pérez Cruz del grupo?
Como no va a ser traumática, si luego de trabajar muchos años, por fin grabamos un primer disco y la cantante nos dice que se quiere ir. Si te dijera lo contrario se notaría mucho que estoy mintiendo. Por otro lado, la entrada de Alba al grupo ha generado una respuesta muy buena y le ha quitado trauma al asunto porque no hemos tenido que comenzar de cero. Hemos retomado desde donde estábamos y de hecho creo que este año hemos subido más que cuando estábamos con Silvia. Con este disco hemos dado un paso muy grande y el tema ha quedado superado. Pero es cierto que ha sido una pena que ella se fuera porque era un proyecto que estaba muy currado, pero la vida sigue y a decir verdad creo que estamos en el mejor momento ahora mismo. Estamos disfrutando un montón, somos como un grupo nuevo, nos reímos un montón. 

¿Estáis muy felices con la producción de Raúl Rodríguez, verdad?
Muy contentas porque él también ha depositado toda su confianza en lo nuestro cuando todavía no sabíamos bien como iba a salir. El nos ha devuelto la fuerza que en algún momento nos faltó y vino para decirnos que éramos un buen grupo de flamenco o no flamenco, pero que él estaba allí para hacer este disco y eso nos ayudó muchísimo.

¿Supongo que esto de las etiquetas ya las aburre un tanto, no?
Si vamos a un festival de flamenco, seguro seremos el grupo menos flamenco que habrá allí. Y si tocamos en un festival de música de raíz, seguro seremos lo más flamenco. Depende donde estés, es algo normal que la gente te ponga una etiqueta o te ponga otra. Y también es normal que se pregunte, pero nos da un poco igual, en el disco no nos hemos esforzado ni por una cosa, ni por la otra. 


También es cierto que los géneros evolucionan y superan diferentes épocas.
Claro, mirando la historia del flamenco para atrás, siempre han surgido palos nuevos. Ahora se pretende preservar cierta tradición, por el miedo a qué se pierdan. Pero creo que hay gente haciendo un poco de todo. Quienes hacen un flamenco muy tradicional, algo que no se va a perder. Y hay otros que investigan nuevos caminos. Pero tampoco es cuestión de colgarnos ninguna medalla de la innovación ni nada de eso. Nosotras vamos a nuestra bola y si a la gente le gusta…pues bien. Y puede que llegue el día que nos reclamen porque no hacemos nada de flamenco y no pasará nada, estaremos haciendo otra cosa. Pero coincidimos en que el flamenco nos gusta mucho, lo hemos estudiado, seguimos en ello aún y por algún lado se notará. 

¿Tenéis proyectos paralelos estables?
Alba es la que más cosillas está haciendo. Está en un espectáculo con Carlos Saura que se llama "Flamenco hoy" y también canta con Perico Sambeat, está en proyectos muy chulos pero cuidando el tiempo con Las Migas porque ahora estamos a tope. Yo he hecho la banda sonora para una obra de teatro (El Purgatori), donde he musicalizado en estilo muy flamenco unos poemas catalanes. Algo muy bonito y que enriquece. Si solamente tuviéramos que estar para Las Migas, al final se te acaba la inspiración. 

El buen músico siempre necesita algún alimento extra.
Creo que sí, porque si no corres el riesgo de acomodarte a lo mismo, ya no estudias y te apalancas. Creo que siempre debería estar haciendo cosas nuevas para estar al día con mi instrumento y mi música.
 



LAS MIGAS se estarán presentando en el Festival de Música Internacional de Cambrils 2012, el próximo 14 de agosto en el Parc del Pinaret de Cambrils (provincia de Tarragona). 















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