RODRIGO GARCIA, madres e hijas.

Crítica de Marcelo Espiñeira.

En Estados Unidos parecen bastante proclives a identificar a los creadores con algun tipo de especialización. Justamente, al guionista y realizador Rodrigo García (Bogotá, 1959) lo relacionan con su particular destreza para escribir sobre personajes femeninos.
El mundo de la mujer es donde este cineasta ha venido destacando, y no vale la pena discutirlo demasiado. Existen buenas razones basadas en sus antecedentes y “Mother and child” (de próximo estreno a principios de julio en las salas españolas como “Madres e hijas”) no hace más que ratificarlas.

Con la inestimable colaboración de una versátil Noami Watts y una estupenda Annette Bening, el hijo mayor de Gabo (el célebre Gabriel García Marquez) construye una historia que indaga en la fortaleza del vínculo entre madres e hijos.


“Mother and child” se explaya en dos horas de cinta a ritmo del mejor cine independiente americano, ese que no precisa de finales felices y que se permite ahondar en las aristas de sus personajes. Como el de Karen (Annette Bening) que es una mujer de cincuenta años atrapada entre los cuidados de su madre anciana y el recuerdo de una hija que no conoce porque entregó en adopción con solo catorce años cumplidos. A ella dedica buena parte del día, escribiéndole cartas que no enviará jamás y que consumen toda su pobre existencia.

El film nos irá mostrando que es de la vida de su hija. Ella es atractiva, manipuladora y liberal. Elizabeth (Naomi Watts) es fria en sus relaciones, no encuentra oposición a sus deseos y avanza sin demasiadas expectativas, al menos no se las plantea. Claro que su encuentro con el veterano Paul (Samuel Jackson) cambiará muchas de estas condiciones.

La otra pieza clave de esta historia es el personaje que interpreta la bella Kerry Washington. Lucy es una mujer que busca adoptar a un crío que ella misma no puede concebir por vías naturales, una treintañera que ya no puede pensar en otra cosa que en ser madre, aunque su decisión pueda poner en peligro su feliz matrimonio.

Sobre estas directrices, el guión de García consigue un drama atrapante por su credibilidad, y que transita por el siempre riesgoso límite de lo melodramático. Si bien es cierto que el humor no está ausente, no constituye el alimento principal, ni mucho menos. Más bien todo lo contrario, los kleenex no nos vendrán mal ante semejante avalancha de sentimientos profundos.

Madres en diferentes situaciones, de orígenes diversos, y que se unen por un sentimiento incontrolable. La historia las irá juntando, las premiará y las castigará evitando las exageraciones, buscando descifrar el misterio de esta relación tan simple y de tamaña fortaleza. Madre e hijo o lo que es lo mismo, el principio básico de nuestra existencia.





Entrevista de Mockingbird Pictures.

Has escrito y dirigido este film. Que proceso has disfrutado más?

RODRIGO GARCIA: La escritura es más difícil para mí. Más plagada de inseguridad. ¿Es esto lo suficientemente bueno, bastante diferente, lleno de suspenso, suficientemente humano? ¿Estarán los buenos actores interesados? Muchas versiones del verdadero monstruo, a quien le importa? Por supuesto, cuando todo va bien, no hay nada como él. Me hace sentir refinado y bueno. La mayoría de las veces es un golpetazo que alimenta el auto desprecio.
Dirigir es más exigente en lo físico. Mi problema entonces no es el aislamiento; lo contrario, la interacción constante. Una sobredosis de personas. Tener que fingir que eres el director. Pero ver frente a ti lo que imaginabas en la soledad de tu escritorio una noche bien tarde, es intoxicante.

Cómo fue despegando la película? cómo fue el rodaje?
Alejandro González Iñárritu le envió el guión a Naomi Watts y la animó a hacerlo, mientras que Julie Lynn comenzó la búsqueda de financiación, otros miembros del elenco y un equipo de primer nivel. En un principio Annette Bening no pudo comprometerse con nosotros por su agenda, lo cual fue muy decepcionante. Tuvimos coqueteos con algunos estudios, pero las huelgas nos amenazaban. En aquel punto, ya teníamos a Kerry Washington, pero coincidió con el embarazo de Naomi, entonces decidimos posponer el rodaje. Finalmente pudimos coincidir con Annette, y ya teníamos todo en orden, menos la financiación. Tras mucho negociar conseguimos aquel dinero y por fin comenzar a rodar.

Cuál es tu escena favorita?
Nunca había trabajado en ninguna película que me hubiera dejado tan conforme con las escenas. Igual, tengo mis tres favoritas. Cuando Karen se entera de lo que su madre pensaba de ella. Cuando Paul le ofrece el mundo a Elizabeth. Y cuando Lucy se presenta a si misma, con su marido y sus sueños, en la agencia de adopción.

Muchas de tus películas se centran en las mujeres, los hombres desempeñan un papel secundario. ¿Qué tiene la mujer que te fascina?
Desde que empecé a escribir, mis personajes femeninos han sido más complejos que los masculinos, pero no sé por qué. Dado que mis películas no son esencialmente sobre las mujeres, sino sobre temas que me interesan, el sexo de los personajes no siempre es tan importante para mí. Al igual que cualquier cineasta uso las herramientas más fuertes que tengo, y los personajes femeninos lo son para mi. Jason Isaacs me dijo que yo escribo sobre mujeres porque me libera para escribir acerca de temas emocionales más emocionalmente. Me gustan las mujeres y lo femenino. Desde el embarazo hasta cualquier cosa de la naturaleza gregaria de las mujeres, como la cara que ponen cuando están tratando de seleccionar la ropa o ver a un hombre guapo. Como aman a sus seres queridos o como pueden ponernos locos. Las maneras en que persiguen las cosas que quieren. Por supuesto que nunca se sabe muy bien lo que están pensando, pero que divertido es imaginarlo.






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