LEONARDO SBARAGLIA, actuar no es nada deportivo.


Un rostro demacrado, ojeras de varios días, furia contenida, su gesto representa a quien ha sobrevivido a una pena tan injusta como horrorosa. La nueva travesía actoral de Leonardo Sbaraglia (Buenos Aires, 1970), nos llega diseñada por el novel director Miguel Cohan (antes colaborador de Marcelo Piñeyro) que debuta con su  atrapante “Sin retorno”.


Sbaraglia continúa con un pie en cada orilla, entre España y Argentina, aunque lleva dos años radicado nuevamente en su tierra original, donde el trabajo lo ha repescado. Luce casi rapado, porque el rodaje de “Red lights” se lo ha exigido. 


La nueva producción del premiado Rodrigo Cortés ya está en pleno desarrollo y reúne (además de Leonardo) nada menos que a Robert De Niro y Sigourney Weaver entre
su generoso reparto. Una oportunidad única para el actor argentino de poner en práctica su inglés, además de poder conocer al semidios italoamericano del celuloide.


A propósito del reciente estreno de “Sin retorno” en las salas locales, Leonardo nos atendió en exclusiva. Amena charla que compartimos a continuación.


Una entrevista de Marcelo Espiñeira y Lilian Rosales de Canals.


Llevas dos años viviendo en Argentina, a qué se debió tu regreso?
LEONARDO SBARAGLIA: Regresé un poco por razones de trabajo. Aquí hay muchos actores sin empleo actualmente. Bajó muchísimo la actividad. No te diré nombres, pero ayer (en la gala de los Goya) una actriz muy reconocida me confesaba que llevaba más de dos años sin un solo ofrecimiento. Así que imagínate lo difícil que puede resultar para el resto. 


Paradójicamente, hace dos años me llamaron de Argentina para realizar la serie "Epitafios" para HBO y aquello me retuvo unos seis o siete meses. Y a partir de aquello, hilvané trabajo hasta ahora. Aunque no quiera decir que sea algo definitivo. Por suerte para mí, tanto España como Argentina son el mismo territorio. Trabajo en ambos lados. Algo similar me sucede con México, donde haré este año mi segunda película allí. Es una fortuna que el mercado latinoamericano tienda a unificarse, aunque todavía estemos muy lejos de una situación ideal. Por ejemplo, el cine español no llega prácticamente a las salas argentinas. Llega muchísimo menos que el cine argentino aquí. 

Solamente Almodóvar o algún otro cine de autor.
Sí, Almodóvar y muy poco más. Llegó "Agora". No creo que llegue la última de Alex de la Iglesia. Llegan sólo las películas muy premiadas.

Qué ven? Cine argentino y americano?
Sí, algo de cine francés también. Desgraciadamente el cine europeo es cada vez más excepcional en Latinoamérica. 

Más allá del aprendizaje de técnicas de ventriloquia, qué desafíos te impuso el personaje de "Sin retorno"?
El personaje en sí representaba un fuerte desafío. Tener que cambiar el gesto para interpretar ese salto en el tiempo de cuatro años fue un reto importante. Tuve que hacer imaginar al espectador que ese tipo pasó por la cárcel, que le pasaron mil quinientas cosas por la cabeza, que soportó la injusticia, la brutalidad o la inmoralidad que le tocó vivir… Condensar todo esto fue lo más complicado de conseguir.  

Durante la primera parte de la película, mi personaje tiene una cara que luego contrasta claramente en la segunda mitad. Fue muy interesante, trabajé muchos aspectos de una manera casi invisible. Creo que la escena final era la más complicada de lograr, la más desafiante. Todo el proceso del personaje tenía que tener una concreción y tuvimos que decidir el gesto de ese dolor cicatrizado, lo cual no era fácil. Me encanta cómo quedó todo y es una de las cosas más lindas que me han pasado como actor.

Estás rodando con el director Rodrigo Cortés (Enterrado) e interpretando en inglés. Esto lo habías hecho anteriormente?
No, nunca. 

Y que tal tu inglés?
Bueno, no está mal, pero jamás he vivido en un país angloparlante. Estudié toda mi vida, pero nunca tuve la suficiente práctica. Tengo bastante vocabulario, pero no tengo el ejercicio del lenguaje. Es una experiencia difícil, pero al mismo tiempo es un empujón genial para poder empezar a trabajar en otro idioma. Ya he tenido una escena muy complicada, y me fue muy bien.

Compartes escenas con Robert de Niro?
No. Estuve con él charlando y lo pude ver trabajando durante dos días de rodaje. 

Cuéntanos lo que puedas sobre este encuentro.
Bueno, todo lo que uno sospechaba se confirma al verlo. En el sentido que es alguien que no fuerza nada, que va buscando su propio proceso de trabajo, que va generando y construyendo sus escenas muy poco a poco. Por momentos pareciera que ni siquiera se sabe el texto, pero es parte de su propio método. Lo va descubriendo casi sobre la marcha. Trabaja muy tranquilo, es el rey. Hace lo que quiere, incluso mientras se está rodando. La cámara puede estar encendida, pero igual se da todos los permisos para tener una libertad absoluta delante de ella. El espera, espera... y de pronto algo aparece de manera contundente. 




Luego pasé por su caravana, estuvimos hablando unos diez minutos y fue todo muy normal, un tipo muy agradable. De Argentina, se acordaba del actor Lito Cruz, con quien habían compartido algunos encuentros hace veinte años atrás. Y justamente creo que hubo comunión entre ellos por ser de la misma escuela de trabajo.  

Te ves trabajando más asiduamente para producciones de Hollywood?
Se sabe que esta película tendrá repercusión en el mercado americano. Por el sólo hecho que esté Robert De Niro en el reparto, ya la tiene asegurada. Es una película interpretada íntegramente por actores americanos o ingleses, el único latino soy yo, porque Rodrigo (Cortés) me metió allí porque me quiere y porque le gusta trabajar con sus amigos, y porque confía en que lo puedo hacer muy bien. Y en verdad, me está dando una oportunidad increíble. 

En el futuro todo puede ser, no tengo veinte años, tengo cuarenta, pero todavía estoy a tiempo de trabajar en un mercado como el norteamericano. Al menos, tener la alternativa de saborear la chance de trabajar con todos los grandes directores o actores que hay allí, y además en las condiciones que se trabaja. Hay una gran diferencia, sales mejor actor, haces mejor tu trabajo, cuando uno cuenta con mejores condiciones. Terminas trabajando con más libertad, con más tranquilidad, y consigues mejores resultados, es inevitable. Y si esta posibilidad se me abriera, bienvenida, estoy dispuesto a aceptarla con gusto.

Y si algun día se pone feo EEUU, siempre te quedará Bollywood…
Claro, por qué no? (risas).

Alguna vez has dicho que no creías mucho en los premios, que era un tema politizado. Qué dices luego de tu nominación a los Emmy 2010 en la categoría de mejor actor? 
Sigo creyendo lo mismo. Puede haber justicia, pero en la mayoría de las veces es algo que está determinado por otros asuntos. Sin ir más lejos, para los Goya hay infinitos actores o infinitas películas que no están nominadas. Por supuesto que "Pa negre" se merecía probablemente los nueve premios, lo mismo que Rodrigo Cortés, pero aún así hay muchísima gente que ni siquiera estuvo nominada. 

Creo es injusto en sí mismo el otorgar un premio. El arte no es una carrera de obstáculos, no es una olimpíada. No es deportivo. Es una cuestión de criterios diferentes, de expresiones diversas, no podemos decir que esto es mejor que aquello. Pero como los premios están establecidos, cuando los recibo los acepto. Seguramente que "Sin retorno" ha sido una buena ganadora en Valladolid y que mi nominación a los Emmy también ha sido merecida. El actor Bob Hoskins ganó y su trabajo era extraordinario. Pero quizás mi trabajo había sido mejor, no lo sé. Pero evidentemente lo tenía que ganar él, porque sus compatriotas tienen el 70% de la Academia internacional. Como sucede con los Oscars, donde se calcula que para ganar tienes que hacer una inversión de 8 millones de dólares como mínimo para promocionar tu producción. Es una consecuencia del poder social y político que resulta dominante. Es así, y uno tiene que saberlo. Luego, si nos toca ganar alguna vez, buenísimo. 









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