MAFIA EN CATALUNYA. Se consolida la Camorra italiana en el país


El profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Palermo,  Giuseppe Carlo Marino, se refirió en su libro “Historia de la Mafia” (2002) a esta organización delictiva como “un poder en las sombras", no sin razón, y citó las palabras de un párroco del lugar: "El siciliano siempre ha sentido al Estado como un extraño que no interviene para hacer justicia contra la afrenta recibida". Este testimonio explica cómo se convierte il capo en la persona capaz de hacer justicia rápida y efectiva, bajo la premisa de que la familia es sagrada y el único lugar seguro. Este precepto ha favorecido una moral de la resignación, la obediencia y la complicidad. Y una única ley basada en el silencio: la omertà. 

Una investigación de 
Lilian Rosales de Canals.

La mafia italiana es un tema que suele despertar nuestro interés, sin encender alarmas, en el vasto desconocimiento que su proximidad puede tener. Según los estudiosos carece de todo ese glamour y encanto con el que le ha vestido la industria del entretenimiento. No hay duda de que nos agrada ya que enciende un placer morboso por tratarse de acontecimientos limítrofes entre la vida y la muerte. La misma fascinación que ha dado lugar a una errónea interpretación de esta realidad que nos impide identificarla como una verdadera amenaza.   


"La Gomorra Catalana" (Angle Editorial, 2011) del periodista barcelonés Joan Queralt es una extraordinaria crónica acerca de la implantación y desarrollo de la mafia napolitana en territorio catalán. El libro está basado en una rigurosa investigación y fundamentado en innumerables referencias de personalidades cualificadas y protagonistas arrepentidos pertenecientes a la organización criminal, testimonios oficiales y un sinnúmero de citas. Es una obra exhaustiva y bien contada, útil para comprender el surgimiento, la estructura, el funcionamiento y los mecanismos de control empleados por la camorra, tanto en territorio italiano como en suelo catalán y más allá, en ámbitos intercontinentales.


Una investigación que nos deja la inquietud de que a pesar del aparente debilitamiento de las mafias italianas, su estructura está diseñada para regenerarse, adaptarse y evolucionar. Los jóvenes capos de relevo, emplean nuevos procedimientos, nuevas tecnologías, confiados en que "la sangre no traiciona".

España: lavadora de las mafias
La Camorra tiene su corazón en España. Hacia 1983 ya existían fuertes indicios de su existencia en la península. El país comenzaba a convertirse en el paraíso de la delincuencia organizada internacional,  a pesar de que las fuerzas policiales de la época lo negaran.

Su arribo a España tiene origen en el conflicto que estalla entre los Casalesi y los seguidores de Antonio Bardelino (clanes del Casal de Príncipe), ambos de la provincia de Caserta.

Esta mafia organizada adquiere protagonismo en el tráfico de drogas a gran escala debido al caldo de cultivo que constituye para entonces la expansión urbanística de la costa mediterránea, la incipiente burbuja inmobiliaria, la corrupción administrativa, la indolencia e inoperancia de los Estados involucrados frente al problema.

De esta manera España se transforma, a mediados de 1986, en la sala de reuniones entre organizaciones criminales colombianas, sicilianas y napolitanas, quienes trazan el mapa del tráfico de drogas entre América Latina y Europa.

El nuevo diseño comercial establecía que los colombianos exportaran la cocaína en bruto, haciéndola llegar hasta las refinerías sicilianas. Desde allí como desde Nápoles, se distribuiría al resto de Europa gracias a un entramado que repartía cada zona geográfica a una familia de los clanes de la Camorra. A los napolitanos les correspondía Francia, Italia y España. Algunos de los implicados habrían levantado cadenas comerciales, pizzerías, bares, restaurantes y hoteles en sus áreas de impacto. Con la caída del muro de Berlín, 1989 acelera la fusión entre el blanqueo de capitales y el tráfico de drogas.

Cocaína con la marca del "escorpión" perteneciente a la Camorra italiana.
Catalunya como segunda residencia para la Camorra es una apuesta más reciente, cuando llega a nuestro país la última oleada migratoria, italianos entre ellos, hace aproximadamente 10 años atrás.

Sin embargo, se puede afirmar que ya en los últimos 30 años España se ha venido convirtiendo en el centro neurálgico del mercado de estupefacientes que proceden de América Latina y del norte de África para ser distribuidos a través de toda la geografía europea.

Ya sea por mar, por aire o por tierra, ingresan ingentes cantidades de droga. Catalunya pasa a ser una base operativa excepcional. Clave para la logística, con una posición geográfica estratégica e infraestructuras portuarias de grandes dimensiones de alcance europeo en dos grandes puertos (Tarragona y Barcelona). Sumado a ello se ha convertido en uno de los principales mercados de consumidores de drogas del continente.

Joan Queralt afirma en su libro que magistrados, periodistas y toda clase de expertos denuncian que nuestro país es un destino para las operaciones de las organizaciones criminales ante el desinterés de las autoridades, y advierten que en Catalunya, la Cosa Nostra, la Camorra y la N`drangheta (de Calabria) están activas. Las dos primeras en el tráfico de estupefacientes y blanqueo de dinero, y los calabreses en el tráfico de hachís marroquí y en el sector del pescado.

El escritor y periodista Roberto Saviano.
Roberto Saviano (autor italiano del libro “La Gomorra”), Gaetano Maruccia (General de los Carabinieri), Rosario Capacchione (periodista), Francesco Forgione (expresidente de la Comisión Parlamentaria Antimafia y escritor) coinciden en que: "España es la lavadora de las mafias italianas" y aseguran que  "la justicia española no está capacitada para afrontar el problema del crimen organizado, la banca es complaciente y los delincuentes conocen perfectamente los beneficios de la legislación española"

Lamentablemente la postura oficial de los cuerpos de seguridad catalanes concuerdan en el hecho de que los detenidos niegan desarrollar actividad ilícita alguna. Alegan que vienen a ocultarse y escapando de la persecución policial o bien, del conflicto con otros grupos similares. No existe evidencia de violencia, ni delitos de sangre. Ni siquiera de blanqueo de dinero. Lo que impide hablar  técnicamente de una implantación estructural y orgánica en Catalunya. 

El conflicto los trajo a Barcelona
Entre 2001 y 2005, en pleno corazón de Nápoles, se libraría una de las guerras camorristas más sanguinarias de la historia moderna. Setenta personas, en muchas ocasiones extrañas a los negocios familiares, caen abatidas en el cruce de venganzas. En medio de esta disputa, Barcelona y algunas localidades de la Costa del Sol, se convierten en un punto estratégico, refugio, centro neurálgico de preparación del conflicto y puerto de abastecimiento de armas, droga y dinero. 

Se construye así un puente invisible entre Nápoles y Barcelona, sin que las autoridades policiales ni los ciudadanos se den cuenta de ello.

Paolo Di Lauro apodado Ciruzzo o millonario.
Paolo di Lauro es el padrino “Ciruzzo o millonario” (jefe de la camorra napolitana) quien recibe una orden de detención preventiva por parte del Juzgado de Investigaciones Preliminares de Nápoles. En consecuencia, antes de su huida, decide dejar a su hijo Cosimo frente al imperio más potente de toda la Camorra napolitana. Violento y poco reflexivo, Cosimo introduce cambios en la estructura jerárquica que no resultan bien recibidos por los jefes de los diversos clanes, como sustituir a los veteranos que han acompañado a su padre en mil batallas por jóvenes amigos.

El contrabando, la extorsión, la falsificación y el tráfico de drogas han sido parte de las actividades del clan Di Lauro, dirigido por su jefe máximo, asistido estrechamente por sus lugartenientes y colaboradores más próximos. El clan se organiza en subgrupos operativos con una rígida división, territorial y de competencias, en el barrio de Secondigliano y zonas limítrofes a la provincia de Nápoles.

Raffaele Amato "o Lello".
Pero es la droga la principal actividad del clan y Raffaele Amato, quien controla este mercado, aún tras la clandestinidad de Ciruzzo. También es quien desde España ha contribuido a dotar de potencia y fortuna a los Di Lauro.

Rafaelle Amato “o Lello”, constituye, junto a su cuñado Cesare Pagano “Cesarino”, uno de los brazos más sólidos del clan que molestan al sucesor Cosimo, quien inicia una tarea de desprestigio de la gestión Amato-Pagano encendiendo la mecha de un conflicto que costará la vida de muchos colaboradores de los diversos clanes.

Paolo Di Lauro habría convertido a los barrios napolitanos de Scampia y Secondigliano en  los puertos francos más importantes de la Mediterránea en cuanto a tráfico de estupefacientes y gestión criminal en general. El hachís y la cocaína zarpan en naves desde España, la heroína desde Turquía y la marihuana desde Afganistán a mediados de los años ´80. La cocaína todavía no alcanza el consumo del mercado americano en Europa, pero pronto llegaría a cifras insospechadas y en consecuencia Ciruzzo se convertiría en “o millonario”, principal broker del narcotráfico. La organización pasa a ganar 15 millones de euros al mes, cifra calculada a más en 183 millones de euros anuales excluyendo otros ingresos.

Cesare Pagano “Cesarino”.
Scampia es un barrio superpoblado de la periferia de Nápoles, nacido después del terremoto de 1980 y es el mercado de la droga más grande de Europa, capaz de generar entre 250.000 y 500.000€ de ingresos por semana en cada punto de venta, al tiempo que constituye el mercado laboral más próspero para los jóvenes napolitanos sin trabajo. Desde aquí el capo Cesarino dirige las operaciones militares de los secesionistas en contra del clan Di Lauro, mientras Amato pasa la mayor parte del tiempo que dura el conflicto en Barcelona.

La extorsión a comerciantes figura como otra de las fuentes de ingresos más beneficiosa. El clan reinvierte la riqueza generada en la falsificación de productos, siendo o Millonario uno de los primeros en darse cuenta de la gran capacidad de producción “Made in Asia”.

Se tambalea la calma cuando Cosimo Di Lauro es detenido en enero de 2005 en Secondigliano. Meses más tarde, a tres años de su paso a la clandestinidad es detenido el padre, el gran capo Paolo Di Lauro. El 2005 marca el fin de Cosimo, pero también de Raffaele Amato quien es localizado en España por los cuerpos de seguridad italianos y cuya estada es confirmada por los Mossos d´Escuadra. Quienes en sus operaciones se dedican a estudiar el entramado, sin conocer aún a quien se enfrentan. Descubren su capacidad para permanecer a la sombra pero aprovechan su mayor debilidad: su gusto por el juego y la frecuentación a salas de esta naturaleza, que se revela como el lugar estratégico para llegar hasta él. Identifican que frecuenta el Gran Casino de Barcelona y solo es cuestión de tiempo para que sea detenido en el local del Puerto Olímpico. De igual manera, determinan que es asiduo de Marbella, que cambia de vehículo, de alojamiento y que es muy hábil, nunca deja rastro. Los hoteles Astoria, Arts, L'Estela Barcelona en Sitges le reciben en ocasiones. Acostumbra a ir al Restaurant La Bella Nápoli (c/ Margarit) en el Paral·lel . Todos estos indicios constatan su presencia en la capital catalana.

Cosimo Di Lauro.
En febrero de 2005 los Mossos han trasladado a los carabinieri del ROS (Reagrupamiento Operativo Especial) la información fiable de que o Lello se encuentra en Barcelona y las autoridades napolitanas giran la orden de captura y entrega que permitirá su detención junto a un grupo de destacados padrinos de la camorra italiana. Escondido, Paolo Di Lauro "el gran capo" cae en septiembre del mismo año.

Raffaele Amato es liberado en 2006, luego de permanecer en el centro penitenciario de Valdemoro mientras esperaba la extradición, a causa de un vicio de forma que le permite abandonar la prisión española rumbo a la clandestinidad. La Audiencia Nacional Española se lava las manos y adjudica la responsabilidad a las autoridades italianas que han retirado la orden de extradición. Entretanto se discute acerca del responsable o Lello desaparece.

Mientras su cuñado controla la marcha de los negocios ilícitos y el funcionamiento del clan (vendedores, centinelas, sicarios, encubridores, guardaespaldas, asesores, traficantes y financieros), Amato desde su escondite en Barcelona controla el negocio internacional de tráfico de estupefacientes y dirige el blanqueo de capitales. Viaja por toda Europa. Francia, Gran Bretaña y Tokio son algunos destinos del capo. A pesar de ser un sujeto altamente identificable debido a la cobertura mediática tras su arresto en 2005, llama la atención que haya burlado todos los cercos de seguridad con total impunidad. Al tiempo, las muertes por venganzas se suceden una tras otra en Nápoles.

En 2006 (en Puerto Banús) es arrestado definitivamente  Raffaele Amato, poniendo fin a tres años de investigación policial a través de medio mundo y extraditado meses más tarde. 

Elmelinda Pagano.
Carabinieri, policías y guardias financieros inundan las calles de Secondigliano, Scampia y Melito. Se dictan 104 órdenes de prisión, 67 detenidos caen  bajo el guante de las DDA napolitanas, pero se dan 37 fugas. Son detenidos Raffaele Amato Jr., Elmelinda Pagano (mujer de Amato), el asesor financiero Michele Orabona, el promotor financiero Ricardo Fussari, dos directores de banco Raffaele Tazza y Stefano Romano, el tecnólogo Gaetano Pezzela y Paolo Lamberti, director de la Banca Monegasca de Gestión. Quedando desarticulada la estructura comercial, logística y militar en buena parte.

También es detenido Mugnano Antonio Bastone, prófugo de alta peligrosidad vinculado a los cárteles y narcotraficantes sudamericanos que abastecen y  gestionan la ruta por España. 

Continúan entre nosotros
En diciembre de 2009, en L' Hospitalet de L' Infant (Tarragona), es detenido Doménico Verde, lugarteniente de Giuseppe Polverino, responsable  del clan que lleva su nombre y de enviar a Italia grandes alijos de hachís desde la península. 

Entregado a las autoridades italianas, Verde se convierte en un arrepentido colaborador de la justicia. Es a través de sus testimonios  como se determina que Polverino pasa largas temporadas en la Costa Dorada y posee bienes e inmuebles calculados en varios centenares de millones de euros.

Armando Chiaro.
En 2011, la investigación salta las alarmas. Una de las propiedades, el chalet que empleaba como residencia en Coma-Ruga había sido adquirido utilizando como testaferro a un miembro del partido del presidente italiano Berlusconi y por aquel entonces candidato en las elecciones por la localidad de Quarto, llamado Armando Chiaro quien viajaba con frecuencia a España.

Esta propiedad que abandonó Polverino, es solo uno de los inmuebles del clan. En Málaga, donde se asentaban gran parte de los capos desde 1989, otros de los detenidos en la operación denominada “Polvere”, Salvatore Spassiano, edifica un complejo residencial de 25 chalets, uno de los cuales había reservado para su uso.

Los Polverino son golpeados duramente en Adeje (Tenerife) por los Carabinieri en mayo de 2011, cuando detienen a cuarenta miembros, entre ellos a al mencionado Chiaro y a Salvatore Camerlingo, también candidato a concejal del Ayuntamiento de Quarto del partido de Silvio Berlusconi (PDL). 

Anteriormente en mayo de 2010, arriba la sentencia a 20 años de prisión para Raffaele Amato y en julio Cesare Pagano  es detenido sin que las fuerzas del orden dispusieran de una sola fotografía.

El proceso a los exponentes del clan Amato-Pagano concluye con 46 condenas y 429 años de prisión para los acusados. La justicia pide la confiscación de sus bienes por un valor de 20 millones de euros en sociedades, cuentas corrientes, terrenos, establecimientos comerciales en Italia, España y el Principado de Mónaco.

En abril de 2011 giran la orden de arresto a Mugnano y detienen al broker funcionario de la Banca Monegasca Riccardo Fusari.

Sin embargo, el debilitamiento de los Amato-Pagano y del clan Di Lauro no significa de ninguna manera que hayan desaparecido del escenario criminal.

Pruebas encontradas por los carabinieri del ROS dejan evidencias de las actividades desempeñadas en la actualidad por el único hijo libre de Ciruzzo, Marco Di Lauro. Con ganancias para el clan de más de 2 millones de euros al mes.

Giuseppe Polverino y amiga.
En octubre de 2011 en una redada contra el blanqueo de capitales en Santa Cruz de Tenerife (operación Pozzano), se realizan 14 arrestos de miembros del clan Polverino. Tres arrepentidos dan declaraciones al magistrado de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, que comanda la instrucción de este sumario. Velasco recientemente se traslada a Italia para tomar declaraciones de otros implicados en connivencia con el clan Nuvoletta. El juez mediante sus  indagaciones considera líder del entramado camorrista en Adeje a Giuseppe Felaco, cuñado de Angelo Nuvoletta, capo del otro clan napolitano que está presente en la isla.

El periodista autor de La Gomorra Catalana menciona que la presencia en la región de las mafias italianas es una realidad vigente. Su afirmación queda ratificada con la reciente detención por parte de los Mossos d´Esquadra (23 diciembre de 2011) de  Carmelo Gallico, líder de un clan familiar de la 'Ndrangheta en un piso de la avenida Paral.lel, donde intentaba pasar desapercibido. La captura cierra un capítulo de investigaciones encargadas a las policías italiana y catalana por la Fiscalía de Italia que le acusan de homicidio, extorsión, asociación mafiosa y blanqueo de capitales.

Como miembro del clan familiar de los Gallico, con una larga historia de crímenes y extorsión en Italia, era el llamado a comandar los negocios de su familia, entre los que figura la adquisición fraudulenta de contratos públicos. 

La infraestructura de Barcelona jamás ha podido ser descubierta del todo y menos aún desmantelada, con lo cual es de suponer que la red de colaboradores autóctonos, napolitanos, norafricanos y latinoamericanos podría continuar en actividad. Seguramente siguen entre nosotros. La verdadera extensión de la Camorra en Catalunya es un misterio aún por develar.

¿Y la cooperación internacional?
Llegaron hace 30 años y no cabe duda que continúan aquí. Ni los cuerpos de seguridad y de inteligencia nacionales, ni las instancias judiciales, han mostrado interés por acceder a la información que manejan las fuerzas policiales italianas respecto a las actividades delictivas desarrollabas en territorio español.  

José Cantanero, comisario del cuerpo nacional de policía y jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Barcelona, manifiesta que "a la policía española le gustaría hacer con los italianos, algo similar a lo que hicieron con los rusos  en  la operación Avispa. Pero necesitamos la materia prima que han de facilitarnos los países de origen y ésta a menudo no llega".

Joan Queralt, autor de "La Gomorra Catalana".
Una de las principales denuncias que formula Queralt radica en que no se profundiza en las posibles actividades desarrolladas por los detenidos en Catalunya, tampoco en la infiltración de sus supuestas inversiones económicas. No se indaga en las denuncias que provienen desde Italia. Son detenidos pero luego no se investigan.

La difusa frontera de lo ilegal
La Globalización -afirma el autor de La Gomorra Catalana- tiene un efecto criminogénico en tanto que propende a desequilibrios territoriales y sociales, e incrementa la opacidad del sistema financiero. En este sentido resulta cada vez más difícil  distinguir entre capitales legales de ilegales.

También determina una aceleración de la naturaleza del mercado preexistente donde economía legal, ilegal y sumergida coexisten en una suerte de complicidad, conveniencias y conflicto. La ilegalidad, de esta manera, va colonizando espacios de actuación. Una vez sistémica, determina la implantación de un modelo legitimado por las nuevas lógicas impuestas por la economía y las finanzas.

Múltiples contradicciones inundan al sistema: prohibición de la producción de drogas y legalización de consumo; combate del dinero negro y existencia de paraísos fiscales, secreto bancario y oscuros productos financieros; promoción de emprendedores y aceptación de nuevos capitales sin vigilar el origen de los mismos. 

Una denuncia valiente y peligrosa
El actor James Gandolfini como Tony Soprano.
Acerca de la mafia se ha escrito en incontables ocasiones. Literatura, cine y series de tv han lavado la imagen de sus protagonistas, le han humanizado, dotado de carisma y encanto, desde Marlon Brando hasta James Gandolfini.

Sin embargo, existen apuestas más rigurosas y documentadas que han conducido a sus autores por caminos escarpados, que denuncian no solo los entramados mafiosos, sino la superestructura del Estado moderno cuya distorsión favorece al crimen organizado.
Innumerables autores como el mismo Joan Queralt, Fabrizio Calvi, Eric Frattini, John Dickie o Giuseppe Carlo Marino han escrito sobre este tema que a los ojos del lector resulta apasionante y extraño, distante y exótico.

Otros tantos han sido amenazados o han sufrido intentos de homicidio como Lirio Abate (coautor de “Cómplices”), Giovanni Falcone (autor de “Cosas de la Cosa Nostra”) quien junto a Paolo Borsellino fue asesinado en 1992. O el caso sonado de Roberto Saviano, quien se encuentra condenado a vivir bajo protección policial luego de la publicación de “Gomorra” en 2006.  


Entrevistamos al periodista experto Joan Queralt, en relación a la pormenorizada investigación que fundamenta  su libro “La Gomorra Catalana”.

¿Se podría decir que existe alguna complicidad entre las autoridades nacionales y el aumento del crimen organizado en Catalunya?
JOAN QUERALT: La presencia y la infiltración de las organizaciones criminales en Catalunya, y lo mismo podría decirse del resto de España, no guardan relación con los niveles de connivencia y complicidad política y administrativa que se dan, por ejemplo, en países como Italia, México o Rusia, entre otros. Son realidades que no pueden compararse.  En estos países, la complicidad es sistémica, estructural, permanente y difusa, mientras que en nuestro país, cuando ocurre, es ocasional y más bien excepcional. Naturalmente, puede ocurrir que se dé en el ámbito de las administraciones locales o en alguna institución determinada, pero eso no significa que podamos afirmar que la clase política nacional ha favorecido conscientemente el crecimiento de la criminalidad. Dicho esto, digamos también que la presencia del crimen organizado es siempre contaminante por su potencia económica y por su capacidad de corrupción y que hay que estar muy atentos a su posible penetración en el mundo de la política, la economía y la administración pública. Un objetivo, el de la infiltración, que forma parte inseparable de sus proyectos de expansión.



Podría explicar su afirmación: "el carácter delictivo del crimen organizado se ha travestido con la indumentaria de la actividad económica". 
La actividad criminal no es un fin en sí mismo, es un medio para la acumulación de riqueza y también de poder. El mafioso, las organizaciones criminales, buscan la máxima acumulación posible de bienes y propiedades. Ese es el rasgo que las caracteriza y las asemeja, más allá de su identidad nacional. Su finalidad es esencialmente económica. Esa naturaleza empresarial ha evolucionado y hoy las grandes organizaciones criminales, todas ellas de carácter transnacional, son auténticos holdings económicos y financieros, superiores incluso a muchas corporaciones legales. Los clanes criminales y las familias mafiosas deben entenderse como multinacionales de la industria de la ilegalidad. Para intuir su potencia económica y su incidencia en el sistema económico y financiero internacional basta recordar algunas de sus magnitudes: sólo en Italia, el negocio conjunto de la Camorra, la 'Ndrangheta y Cosa Nostra, se estima entre los 150.000 y los 170.000 millones de euros anuales, una cifra superior al de cualquiera de sus grandes empresas. Y en Europa, el negocio criminal mueve más de 311.000 millones de euros anuales, de los cuales entre 50.000 y 100.000 millones pasan a formar parte de la economía legal. 

En esta evolución histórica, las mafias han ido perdiendo su etiqueta criminal, limitando al máximo sus expresiones de violencia y los episodios de sangre, siempre perjudiciales para el negocio, y acentuando su protagonismo económico. Cumpliendo de esta forma el axioma, falso desde luego, de que si no mata, la mafia no existe.

¿Específicamente qué define como "Gomorra catalana"?
Es una aproximación a la otra cara de la situación descrita por Roberto Saviano en su obra "Gomorra". En concreto, el reflejo del fenómeno de la criminalidad organizada napolitana, que conocemos bajo el nombre de camorra, en Catalunya. 

¿Cuántos años lleva operando en nuestro país esta organización?
Si nos referimos a la Camorra no podemos hablar en términos de organización, es decir, no podemos decir que la Camorra esté orgánicamente instalada en Catalunya, o en España. Porque como organización no existe, a diferencia, por ejemplo, de Cosa Nostra. Podemos decir, sí, que diversos miembros de sus clanes y grupos están presentes en nuestro país de manera estable o discontinua, o que diferentes clanes están implantados y llevan a cabo actividades legales o ilegales en suelo catalán o español. El origen de su aparición en Catalunya, y concretamente en la Costa Brava, podemos situarlo en la década de los años setenta, si bien fue a comienzos de los ochenta cuando comenzaron a llegar con mayor frecuencia e intensidad, constituyendo lo que podríamos considerar  
una primera generación de prófugos residentes. La última, la más numerosa y la más activa, llegó a partir del nuevo milenio, del año 2000 en adelante.

Andorra, paraíso financiero.
¿Por qué cree que España es uno de los destinos seleccionados por la camorra italiana?
Para la camorra y para el resto de la criminalidad italiana, nuestro país, y en especial Cataluña, Andalucía y Madrid, representa una de las geografías de acogida más favorables a sus intereses. Se da un conjunto de factores: la proximidad geográfica con Italia, el mar, el clima y la lengua, la presencia de miles de turistas europeos que convierten en un hecho común la residencia de extranjeros en la costa mediterránea, la forma de vida. Para los italianos resulta muy cómodo y fácil seguir controlando las actividades de los clanes desde cualquier punto de nuestra geografía, junto a la frontera con Francia, vecina a un centro financiero como Andorra y próxima también a Gibraltar y al norte de África. Son premisas imprescindibles que influyen en la elección de Catalunya y concretamente de las provincias de Girona y Barcelona.

Y está, por supuesto, el negocio de la droga. La camorra eligió en su momento Catalunya por los motivos señalados pero también por razones técnicas: la existencia de costas, funcionales al tráfico de drogas, y la circunstancia muy favorable para ellos de encontrar un aparato del Estado no preparado para enfrentar un fenómeno complejo como el de la criminalidad organizada. Una cultura judicial poco adecuada para afrontar con eficacia el problema, un régimen penitenciario blando y otra cuestión no menor: la confiscación de bienes mafiosos que, pese a ser una las principales armas para contrarrestar el poder económico de las organizaciones criminales, rara vez se lleva a cabo en suelo español. Y para quienes llegaron en los años ochenta y noventa, también un país por construir, con todas las oportunidades que ello suponía en el campo de las inversiones y de las actividades comerciales y empresariales.

Patrizio Bosti.
¿Quiénes han sido los capos asentados en Barcelona?
Lejos de ser simples gregarios dedicados a la prácticas de la extorsión o correos, aquí han llegado auténticos líderes de los clanes napolitanos. Entre otros, Raffaele Amato, Domenico Verde, Patrizio Bosti, Salvatore Zazo y Paolo Di Mauro, con toda probabilidad los camorristas más importantes detenidos en Catalunya. Figuras capaces de negociar con los grandes carteles del narcotráfico internacional, sofocar a sangre y fuego cualquier atisbo de rebelión interna o de conflicto con otros clanes, gestionar durante años las dificultades de la clandestinidad y decidir sobre la vida o la muerte de amigos y adversarios. Algunos de ellos han escrito buena parte de la historia reciente de la camorra y la mayoría están imputados de múltiples homicidios, bien como ejecutores o mandantes. 

En Catalunya se ha detectado la presencia fija y/o discontinua de algunos de los más importantes clanes napolitanos, en particular la de los grupos integrados en la Alianza de Secondigliano, y  la residencia estable de núcleos familiares vinculados a algunos de sus protagonistas. Según mis investigaciones, la relación de camorristas residentes de una u otra forma en Catalunya establecería, por sus vinculaciones orgánicas, el siguiente elenco de clanes: los Licciardi, Contini, Di Lauro, Bocchetti, Amato-Pagano, Adinolfi, Esposito o Muzzoni (Casalesi), Zazo-Frizziero, Ascione, Sarno, Vollaro, Polverino, Nuvoletta, Mazzarella, Genovese, Pecoraro, así como las familias de Nocera y Pagani, y el clan de San Marzano sul Sarno (Salerno). Los clanes con mayor actividad en Catalunya en el tráfico internacional de drogas serían los secesionistas y el clan Nuvoletta, dedicado sobre todo al hachís.

¿Existe alguna vinculación de la mafia italiana en nuestro país con similares de otros países? 
Por supuesto. En primer lugar porque el tráfico internacional de drogas obliga a los diferentes grupos criminales a mantener relaciones y acuerdos. Los italianos, los rusos, los georgianos, por citar sólo algunos, mantienen relaciones con los representantes de los carteles colombianos para la compra de cocaína y con los marroquies para los tráficos de hachís. Los miembros de la camorra napolitana operan con los calabreses y los sicilianos, y todos ellos con miembros de la delincuencia organizada local e internacional como apoyos locales para el transporte, el almacenamiento y la logística de los tráficos… El mercado de la ilegalidad es esencialmente transnacional, sea cual sea el lugar en el que se lleve a cabo la actividad. Es una de sus características… Como lo son los acuerdos, las subcontrataciones y el reparto de funciones o de zonas entre los distintos grupos criminales. Antes que el conflicto o la guerra prefieren el acuerdo y la negociación.

Menciona en su libro que las principales actividades ilícitas de esta organización son el tráfico de estupefacientes, el blanqueo de capitales y la extorsión. ¿Tiene Ud. evidencias de la imbricación de la camorra en actividades económicas aparentemente lícitas en nuestro país?
En el momento en que los capitales criminales, una vez blanqueados, entran a formar parte de la economía legal, estamos hablando de actividades lícitas. Un restaurante, un hotel, un complejo residencial, un supermercado o cualquier otro tipo de establecimiento comercial financiado con capitales que proceden del tráfico de drogas, de la extorsión o del tráfico de seres humanos, gestionados además por testaferros de sus auténticos propietarios, pasa a desarrollar actividades lícitas, completamente legales. Su origen no será lícito pero sus actuaciones sí lo son. De esas actividades "lícitas" nuestra geografía nacional está densamente poblada. España, y también Catalunya, han sido en estos últimos años zonas muy atractivas para el blanqueo de capitales, no solo napolitanos. El resultado de esa inmensa operación de lavado forma hoy parte de nuestro parque comercial y de nuestra vida cotidiana. No es improbable que, con cierta frecuencia, pisemos espacios comerciales y de ocio vinculados directa o indirectamente con los clanes napolitanos o con otras mafias. 

Por otra parte, en la práctica, las fronteras entre economía ilegal y economía legal cada vez son más ambiguas y más difíciles de precisar.

¿Se encuentra esta organización aún en nuestros días presente en Catalunya?
Sin ninguna duda. Seguiremos teniendo camorristas y clanes mientras España sea un punto clave en el tráfico internacional de drogas y por tanto un paso obligado para sus miembros. Además, siguen siendo válidas las razones que los trajeron -proximidad, condiciones de vida, clima, ausencia de control y presión policial, etc.; además, al igual que el resto de países europeos, somos un mercado para sus múltiples actividades económicas. La presencia de miembros del crimen organizado se ha convertido en un fenómeno común, estructural, en la mayoría de países, sea cual sea su situación geográfica y su grado de desarrollo. Constituye una de las características de la sociedad contemporánea. No somos una excepción.


Detención de Casaliesi.
¿Qué aspectos de la camorra italiana asentada en España le resultan más sorprendentes o distintivos?
Lo que me sigue sorprendiendo, no sólo en relación con la camorra sino en general, con todos los afiliados de las organizaciones criminales, es su incapacidad para, en cierto momento, dueños ya de patrimonios que les aseguran la tranquilidad económica de por vida, romper con el pasado, comenzar una nueva existencia y alejarse del peligro de un arresto y de una larga condena de cárcel, o incluso del riesgo de ser asesinado en algún conflicto interno, siempre probable en el mundo criminal. Hay organizaciones en las que esta ruptura es imposible, pero en otras no. Pues bien, son prácticamente inexistentes los casos de mafiosos que con proyectos de vida que no prevean segundas oportunidades.

Otra cuestión, también común en el medio criminal, que me sorprende es el desprecio absoluto que el mafioso, sea napolitano, calabrés, chino o mexicano, siente hacia el ciudadano común, aquél que elige la honestidad como forma de vida. La persona que entrega buena parte de su vida a cambio de un salario de 800, 1.000 ó 1.500 euros al mes. Eso es algo impensable para la mentalidad de un mafioso.


Michele Zagaria detenido en Casapesenna (Caserta, Italia).

Cosimo di Lauro parece dibujar el nuevo perfil del mafioso. ¿Qué opina al respecto?  
No existe un único perfil que defina a los mafiosos de última generación, y los homologue. Los jóvenes camorristas napolitanos presentan diferencias muy notables respecto a los sicilianos y a los calabreses, y no digamos a los colombianos, los rusos o los mexicanos. Incluso entre los napolitanos hay distintas tipologías. Está el modelo de Cosimo Di Lauro y está el de Michele Zagaria, opuesto en todo. Lo que sí es cierto es que en las organizaciones criminales italianas ha habido un profundo cambio generacional, acorde con el de la sociedad. En su mayoría, los nuevos capos aparecidos en estos años no tienen el espesor y la "cualidad profesional" de sus antecesores, muchos de ellos cumpliendo condena en las cárceles. En el pasado, la carrera criminal de un afiliado a la Cosa Nostra o a la Ndrangheta exigía de un proceso formativo de muchos años, siempre bajo control de la organización; eso hacía que al ser detenido y condenado a largas condenas de cárcel, el mafioso siguiera fiel a la organización, obedeciendo la regla de la omertà y no colaborara con las autoridades. Hoy, en cambio, el mafioso, poco ligado a la mística del clan y sin la impunidad del pasado, ante la posibilidad de afrontar largas condenas de cárcel prefiere colaborar con la justicia. La fortaleza y el ánimo criminal se han debilitado. Y las organizaciones criminales tienen cada vez mayores problemas en reemplazar a sus dirigentes y en encontrar figuras carismáticas como las que hubo en el pasado. 

Ha afirmado que el cine, la TV, la prensa y la literatura son responsables, en gran medida, de la deformación de la imagen real del crimen organizado. ¿Qué opinión le merece los films de Scorsese, "Uno de los Nuestros" y la serie "Los Soprano"?
Los estereotipos y los tópicos difundidos por buena parte del cine y la televisión, y también de la literatura, han acabado por imponer un modelo de profesional del crimen que poco tiene que ver con la realidad. Hoy, el mafioso, el camorrista, antes que pistolero es un emprendedor. Un empresario que sólo en caso de necesidad usará la violencia y el homicidio para resolver un problema de competencia o un conflicto territorial. Sus formas de violencia son distintas que en el pasado. El crimen organizado de nuestros días actúa mediante la corrupción y el poder que le da su condición de agente de sistemas criminales mucho más complejos que el de las simples mafias, o a través de sus relaciones con la política, la masonería o las instituciones financieras. Las estrategias y las armas utilizadas por la aristocracia de las mafias ya no son las que se ven en las pantallas cinematográficas. Esa visión falsa, equívoca, ha impedido e impide una interpretación correcta de lo que significa el crimen organizado y de cuáles son sus efectos y sus riesgos.

Marlon Brando en El Padrino.
En relación con las producciones citadas y otras, "El Padrino" o "Los Soprano" me parecen auténticas obras de arte, muy útiles además para comprender la aberración moral y la patología que determinan el mundo de la criminalidad organizada, sus relaciones sociales, su ámbito familiar y su visión del mundo y de los otros. La doble moral, la impostura de sus supuestas reglas de comportamiento, la obsesión por la acumulación de capitales, la ausencia total de empatía con el mundo exterior, su concepción de la hegemonía del interés privado sobre el público y su uso funcional de la violencia están perfectamente retratadas en estos films, resultan evidentes para quien quiera analizar la naturaleza criminal y sacar conclusiones sobre esa realidad.

A grandes rasgos, ¿qué consecuencias políticas, económicas y sociales tiene la actividad de estos grupos delictivos para una sociedad?
El juez palermitano Antonio Ingroia suele afirmar que la actividad mafiosa conlleva un atropello cotidiano sobre los derechos y sobre las existencias, supone una violencia de dominio que transforma a los hombres en esclavos y víctimas. Y tiene razón. Las mafias se sitúan en los espacios en los cuales los derechos o no son reconocidos o son pisoteados: derecho a la libertad, a la vida política, a una renta adecuada, al trabajo, a la instrucción, a la salud… Los grupos criminales, al mismo tiempo, violan los derechos, obstaculizan el reconocimiento y ofrecen canales y ocasiones para el enriquecimiento fácil, para el logro de posiciones de poder y la satisfacción con medios ilegales de derechos-necesidades insatisfechos.

Cuando el Estado da un paso atrás, el espacio abandonado pasa a ser ocupado por la ilegalidad o por el crimen organizado. Y cuanto mayor es el control territorial de las organizaciones criminales -y la connivencia del sistema político-mafioso- mayores son también sus consecuencias. En algunos municipios de la periferia de Nápoles, por ejemplo, según la Organización Mundial de la Salud, las posibilidades de morir de cáncer son hasta 12 veces superiores al resto de Italia debido al alto nivel de substancias tóxicas en el aire y en la tierra, y el número de malformaciones congenitas es un 83% superior al normal. Y en los últimos diez años, a nivel mundial, la estimación de los puestos de trabajo perdidos a causa de la falsificación de marcas y productos fue de 270.000, de los cuales 125.000 se perdieron en la Unión Europea.

Ud. ha dicho: "Después de arrestos mafiosos extranjeros rara vez la identidad de los socios y colaboradores locales trasciende a los medios de comunicación".
Es cierto. Y me refería a todo ese cinturón periférico que rodea el núcleo criminal y que contribuye a sus actividades prestándole toda clase de servicios. Abogados, notarios, asesores financieros, dirigentes bancarios, empresarios, profesionales en suma sin los cuales los mafiosos no podrían gestionar sus capitales ni blanquear los bene-
ficios de sus actividades ilegales. La mayoría de los capos implantados en Catalunya no viven en soledad, sin 
relaciones con un entorno que, además, no controlan porque no es el suyo. Como emprendedores que son buscan nuevas oportunidades de negocio, crean sus empresas y para ello deben mantener relaciones con potenciales socios y/o testaferros, asesores, especialistas, etc… El papel de algunos bufetes de abogados de Barcelona en la actividad de las organizaciones criminales asentadas en Catalunya, por ejemplo, es relevante, fundamental, como se ha puesto de manifiesto en las recientes Jornadas sobre el Crimen Organizado celebradas por el Institut de Seguretat Pública de Catalunya y los Mossos d'Esquadra. Pues bien, ese lado oscuro de la realidad criminal sigue siendo secreto e intocable y mereciendo la más absoluta impunidad. 


Pone en duda el esfuerzo de la Unión Europea en el combate de estas organizaciones delictivas y los define como lentos e insuficientes. ¿Cuál es su propuesta para combatir una mafia globalizada que se escapa de instrumentos y disposiciones legales actuales en la UE?
La lucha contra la criminalidad organizada sigue sin ser una prioridad para los Estados miembros de la Unión Europea, a pesar de ser considerado el segundo problema para la sociedad junto con el terrorismo. Y esta lucha, justamente por el carácter transnacional de las mafias, debe tener obligatoriamente alcance internacional. No es tarea de un solo país. Sin embargo, casi un cuarto de siglo después de que la palabra mafia llegara a la agenda europea y a los labios de sus responsables políticos, siguen sin resolverse problemas esenciales para el desarrollo de una legislación europea homogénea. En Alemania no son posibles las interceptaciones ambientales y en España no se pueden hacer registros nocturnos fuera de los casos de terrorismo. Y mientras en muchos países no está aún prevista la posibilidad de utilizar en sede judicial las escuchas telefónicas y ambientales o las leyes sobre la protección de la privacidad impiden la posibilidad de incluir en los bancos de datos informaciones importantes para el desarrollo de las investigaciones, en otros existen graves limitaciones a las investigaciones bancarias y patrimoniales o no existe una legislación favorable a los colaboradores de justicia. Pocas legislaciones nacionales contemplan la figura del delito de asociación de carácter mafioso previsto por el artículo 416 bis del código penal italiano, que permitió el arresto de miles de afiliados, y que, sin embargo, en otros países de la Unión es visto como una norma bajo sospecha. 


Es preciso lograr mayores niveles de consenso en algunos de los asuntos pendientes, superando de este modo divergencias y contrastes. Y por supuesto deben perfeccionarse los métodos policiales que sirvan para interceptar los beneficios ilícitos que generan los grupos mafiosos. Cualquier intento de prevenir y combatir este tipo de delincuencia económica debe centrarse en la localización, el embargo y la confiscación de los beneficios del delito. La construcción progresiva de un derecho penal comunitario contra la criminalidad organizada transnacional que prevea un muestrario homogéneo de delitos y de instrumentos de investigación y de confiscación es un objetivo a medio plazo esencial para la vanguardia judicial europea.

¿Y la crisis económica, cómo afecta a la mafia?
Hoy, el crimen organizado es ya la multinacional más diversificada del planeta. Opera en muy distintos mercados, legales e ilegales, es móvil, flexible y se adapta con rapidez a cualquier situación y circunstancia. La globalización favoreció esta diversificación, añadiendo a las formas de comercio tradicionales -tráfico de drogas, armas y productos de contrabando- nuevos y variados mercados criminales: desde la compraventa de mujeres y niños a la de material nuclear, desde los residuos radioactivos hasta el tráfico de órganos y la industria de la falsificación. Sus organizaciones son activas internacionalmente en el mercado de la droga, en los tráficos de armas, especies protegidas, vehículos, residuos tóxicos y órganos humanos, en la fabricación de moneda falsa, la explotación de seres humanos (trata de blancas, prostitución, trabajo clandestino, inmigración ilegal), la falsificación de bienes y productos, los asesinatos por encargo, robos, usura, extorsión, clonación de tarjetas de crédito, estafas, gestión de salas de juego y loterías clandestinas, entre otras actividades. Mercados ilegales que alimentan diariamente la economía criminal y la acumulación de sus capitales, y a los que se van añadiendo nuevos y significativos espacios de connivencia surgidos en los últimos años, caso de la ecomafia, lugar paradigmático de encuentro entre los intereses mafiosos y la criminalidad de los potentes, del mercado europeo del gas, que presenta un preocupante nivel de infiltración económica por parte de organizaciones criminales rusas y también de Cosa Nostra, del sector del transporte y de la cibercriminalidad.

Esta diversificación presenta notables ventajas: si un mercado concreto se ve afectado por la crisis, pongamos por caso el tráfico y la venta de drogas, las pérdidas serán compensadas con los beneficios obtenidos por ejemplo con el incremento de la usura y el crédito ilegal a empresarios con dificultades de financiación, como sucede en Italia y podría ocurrir en España y en otros países europeos. Sin olvidar que pueden desplazarse de un país a otro con sus capitales.

¿Qué pretensiones tenía en el momento que decide escribir sobre este tema?
Básicamente, contribuir a hacer visible un tema, el de la presencia del crimen organizado, que por su naturaleza resulta totalmente inaccesible al ciudadano común y constituye una realidad invisible; y en segundo lugar intentar modificar los estereotipos y los lugares comunes que existen sobre el crimen organizado en general y sobre los mafiosos en particular. Quería hacer evidente el carácter económico y financiero de la criminalidad, su cercanía, su silenciosa penetración en el tejido social, económico y político de nuestra sociedad, la peligrosidad de sus efectos y su incidencia directa en nuestras vidas cotidianas.

JOAN QUERALT: es un periodista, fotógrafo y escritor catalán experto en mafia italiana y crimen organizado. Autor de los títulos: "El Enigma siciliano de Attilio Manca" (2008) y "Crónicas mafiosas" (2006). Su más reciente producción "La Camorra Catalana" (2011) es el resultado de 15 años de investigación y documentación acerca de la implantación de la Camorra en Catalunya y España. Queralt  ha dirigido el documental  "Jueces en tierra de mafia" (1995) para la televisión y ha sido destacado por su labor de entrevistador a personajes como Borges, Mario Vargas Llosa o Ernesto Sábato, entre otros.

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