MARIA COMA, Magnòlia.


Hace dos años atrás, una novel pianista vecina de Barcelona se daba a conocer en versión solista con un disco pop que no pasó desapercibido para casi nadie. María Coma (Barcelona, 1987) sorprendía por sus sólidos conocimientos musicales y no tardó en convertirse en la promesa del momento. 

En medio de una intensa travesía presentando aquellas canciones del primigenio “Linoleum”, María encontró espacio y tiempo para reencontrarse con la composición.

Sola en la sala de su casa de Gràcia, su voz, su piano y unas partituras que fueron perdiendo el blanco original.  La música íntima y clasicista de “Magnòlia” (2011, Amniòtic) no tardó en aflorar y transformarse en un proyecto integrador de música personal, palabras adecuadas e imágenes evocadoras.


Desembarcando en playas poco habituales para su generación, María se aferra al piano más que nunca.


Una entrevista de Marcelo Espiñeira.

Cuéntame acerca del génesis de estas canciones. 
MARÍA COMA: A lo largo de la gira de "Linòleum" iba componiendo la música para "Magnòlia" y a medida que iba avanzando, concretaba más en la idea global del disco, que consistía en todo lo que lo rodea: la música, las letras, el artwork, los vídeos, la forma de grabar, la página web, incluso como llevarlo al directo… Para mí es importante que todo tenga un único sentido y se retroalimenten todos estos elementos.

Creo que seguir haciendo lo mismo sería aburrido y para mí, al menos, no tendría ningún sentido. Así que más que un motivo inicial concreto, ha sido el hecho de encontrar una manera de abrir un nuevo camino, cambiar, probar cosas nuevas y aprender durante todo el proceso de creación del "Magnòlia"


Todas esas cosas nuevas están presentes en todo lo que es el disco: desde la forma de componer, escribir, grabar, tocar el piano…hasta la manera de hacer los vídeos. Los cambios son buenísimos! Igual que se avanza y se progresa a nivel personal, me gusta hacerlo con la música y mis proyectos. Las canciones de "Magnòlia" hablan mucho de momentos que he vivido durante este último año, muchas de ellas han salido casi improvisadas y al momento (como "De Nit" o "Bosc Adormit") y hay otras con las que he trabajado más tiempo (como "Mujer de Lana" o "Tots els colors").

Me lo paso muy bien componiendo, tocando, haciendo música nueva y grabando…Pero sobre todo, pensando cuál será lo próximo que haré y qué sentido tendrá. En general, la música me sirve para ordenar mi cabeza. Tiendo a ser poco concreta, un tanto caótica…Y terminar una canción es como ordenar parte de esos pensamientos y mostrármelos a mi misma. Me ayuda a conocerme y en el momento de enseñarlo, a abrirme a los demás. De alguna forma, el hecho de tocar en directo y sacar discos, significa mostrar algo que en un principio, forma parte de mi intimidad.

Por ejemplo, cuando estábamos grabando el disco empecé a pensar mucho en la parte de vídeos, que en el caso de "Magnòlia", es muy importante y quería dedicarle el tiempo que merecía. Esta vez lo veía todo muy cinematográfico y después de darle muchas vueltas decidí hacerlo en Super 8. Tenía en la cabeza imágenes de carácter más experimental y abstracto que acompañaran y reforzaran la música, siempre sugiriendo sensaciones, sin imponer ninguna historia. Por esto, lo primero que se pudo escuchar de "Magnòlia" no fue música sola, sino los 4 videos de promoción que hice con fragmentos de música del disco y luego el primer videoclip. Ahora estoy preparando un par de vídeos más!



Si en Linoleum el piano era un esqueleto notable, en Magnòlia se convierte también en el vestido de gala. ¿Es este el instrumento que mejor te acerca a los estados de ánimo que buscas expresar? 
Llevo tocando el piano desde los 6 años y con él he pasado por muy buenos momentos! Es mi herramienta principal para componer y cuando lo estoy tocando me siento como en casa. A la vez y a medida que pasa el tiempo me voy dando cuenta de todo lo que me queda por aprender de este instrumento y por esto, también, tenía muchas ganas de seguir descubriéndolo. Hacer un disco con una columna vertebral formada por el piano ha sido una buena manera!

En general tiendo a considerarme más bien compositora que instrumentista, aunque no puedo negar mi apego cada vez más fuerte al piano y a la voz. Supongo que también por esto, en mi anterior disco, "Linòleum", desarrollé mucho más la música desde la cabeza, como compositora y arreglista, no tanto como pianista y el resultado fue un álbum con arreglos e instrumentaciones muy variadas según la canción. En cambio en "Magnòlia" se pueden escuchar unos músicos tocando en el salón de casa, que podríamos ser: piano y voz, cuarteto de cuerda, dos vientos, contrabajo (o bajo en alguna canción), batería, guitarra y celesta (*).



¿Crees que tus canciones no podrían funcionar igual sin ser tocadas en un piano? 
Pienso que cualquier canción, si se toca bien, se puede tocar con cualquier instrumento, incluidas las mías. Así que podrían funcionar aunque no estuviesen tocadas en un piano. Pero si las tengo que tocar yo, obviamente voy a estar más cómoda y a transmitir mucho más si lo hago con el piano.

Portada de "Magnòlia" (2011, Amniotic).
Pareciera que Pau Vallvé haya respetado profundamente el espíritu original de tus composiciones, ¿Deseaban registrar un sonido más cercano al de tus directos?
Una de las cosas que tenía muy claras, incluso antes de tener casi nada compuesto para el disco, era que quería grabar en el salón de casa. Pensaba que podría ser bonito grabar allí, con mi propio piano, con el sonido que siempre escucho al tocar y componer. También pensaba que al hacerlo así, el resultado sería un sonido mucho más natural y espontáneo que grabando en un estudio, donde a menudo uno se siente fuera de lugar.

Tanto Pau como yo estábamos con muchas ganas de grabar como lo hemos hecho en este disco: en el salón de casa, intentando captar el sonido y la reverb del lugar. Ha sido toda una experiencia, hemos jugado mucho con los micrófonos! Casi todo lo hemos registrado en la sala del piano y para la batería nos fuimos al pueblo de mi padre, en una casa en la montaña donde podíamos jugar aún más con la reverb, poniendo micrófonos en el piso de arriba y la batería abajo, por ejemplo. Finalmente quedamos muy satisfechos del resultado y encima ha sido una nueva experiencia con la que hemos aprendido muchísimo!


Y el trabajo con él, como siempre, ha sido un lujo y un placer, no solo porque musicalmente es un gran productor, también porque hemos llegado a un nivel de confianza muy bueno, nos conocemos muy bien. Encima Pau es de esas personas sin miedo a probar todo lo que se le pueda proponer, (pero con los pies en la tierra!) y para mi, esto es de lo más importante para trabajar con alguien.



¿Encuentras cierta catarsis tocando el piano en tu casa? 
Me puedo pasar horas tocando el piano, abstraída, en mi mundo. No hago caso de nada, me llego a olvidar de comer. Durante estos momentos es cuando acostumbro a componer…Y cuando de repente veo que tengo algo que decir, me pongo a grabar o a escribirlo en la partitura. Son como pequeños momentos de lucidez en medio de un caos.

Hay otras veces, en que no estoy tocando pero estoy cerca del piano y me vienen unas ganas tremendas de sentarme y tocar una idea que me acaba de venir. Cuando es así, me sale una canción al instante. No me pasa muy a menudo, pero cuando sucede es todo un placer.

(*) La celesta es un instrumento musical, de composición similar al piano, pero cuyos golpeadores activados por teclas percuten a placas de metal en lugar de cuerdas tensas. Estas placas al ser percutidas provocan una resonancia sobre una caja de madera destinada a este fin, produciendo un sonido "celestial", de lo cual proviene el nombre.


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