KON TIKI. Una historia de voluntad

Una crítica de
Lilian Rosales de Canals.

Kon-Tiki es una dramática y emocionante recreación de la travesía del explorador e investigador Thor Heyerdahl (1914-2002) realizada en 1947, a través del Océano Pacífico desde Sudamérica, a fin de demostrar que la Polinesia había sido poblada por los aborígenes andinos, contradiciendo las teorías del momento.


Aunque no dejan de ser deliberadamente arquetipos de género, los personajes resultan interesante. Un más que atractivo Pål Sverre Hagen (Noruega, 1980) interpreta al biólogo noruego Thor Heyerdahl, autor del periplo oceánico de 4.300 millas náuticas para probar su hipótesis, luego de ser rechazada por los círculos científicos y negado todo apoyo.
La travesía se realiza a bordo de una balsa de diseño preincaico que zarpa desde las costas de Perú junto a un equipo mínimo de personas entre los que figuran, su amigo de la infancia Erik (Odd-Magnus Williamson), un veterano de guerra de Knut (Tobias Santelmann) y un débil vendedor de neveras, Herman (Anders Christiansen Baasmo) rumbo a las inmensas aguas del Pacífico.




El film dirigido por los noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg (Max Manus y Piratas del Caribe 5) evoca la fantástica producción canadiense "La vida de Pi", no solo por los escenarios donde se desarrollan ambas narraciones y el atinado empleo de los efectos digitales, sino por el debido tratamiento que los realizadores dan a los elementos del entorno subrayando su grandilocuencia hasta convertirles una estampa fantástica. Destaca así, el brillo intenso de los peces, la indomable tormenta en el mar y la maravillosa secuencia que inicia en un plano cenital de los seis exploradores tumbados mirando las estrellas, seguido de una poética elipsis empujándonos directo hasta la estratosfera hasta regresarnos a la balsa en perfecta calma. Con este recurso narrativo remarcan la insignificancia del hombre frente al universo y la necesaria aceptación de que el éxito de su emprendimiento es una especie de regalo a la tenacidad.





Un testarudo en el Pacífico 
Heyerdahl no sabe nadar. En este sentido el film se torna una épica que muestra al ser humano acorazado en su helada valentía frente a la adversidad de la naturaleza, donde la voluntad es más grande que el propio miedo. Heyerdahl vio en el Océano Pacífico un camino, dejando que las corrientes marinas y el viento le guiaran hasta su destino. Entonces la película abraza a la lírica y roza la filosofía Zen: nada parece ser un obstáculo.


Algunos defectos anegan la realización o quizá tan solo se trate de una deliberada pretensión de inscribirla a camino entre el documental y la ficción. El crédito final incluye la advertencia clásica que responde a la creación imaginaria: “cualquier relación con los hechos es accidental o mera casualidad”. Seguidamente nos muestra datos y fotografías que le otorgan un anclaje en la realidad. Heyerdahl y su tripulación existieron, también su película y su balsa. Probablemente los tiburones no eran tan grandes, tampoco se podían coger con la facilidad que muestra la cinta y los aparejos de viaje se mojaron o perdieron por la borda durante las tormentas…

El actor Pal Sverre Hagen en el papel del científico Thor Heyerdahl.

A pesar de estas críticas que solo se entienden desde la demanda de un documental puro y duro, la película logra saciar esa necesidad del público por los héroes que tienen éxito contra todo pronóstico, insuflando el espíritu de la fuerza de voluntad y el honor.

Vale señalar que está basada en el libro que el propio Thor Heyerdahl escribió, del cual se vendieron exitosamente más de 50 millones de copias y fuera traducido a casi 70 idiomas, también se inspiró en el documental de escasísimo presupuesto que rodó en 16/35 mm, en blanco y negro  (galardonado con el Oscar al mejor documental en 1951), convirtiendo al guión de Petter Skavlan en un hermoso ejercicio de cine dentro del cine. La versión noruega de esta nueva biopic fue nominada como Mejor película en lengua extranjera por la Academia a principios de año aunque perdió ante "Amour" de Michael Haneke.

La actriz Agnes Kittelsen interpretando a Liv Heyerdahl.

Kon-Tiki se encuentra entre los 5 films más vistos en la historia del cine noruego. Será porque es capaz de sostener con pulso a lo largo de toda la narración una buena dosis de aventura y sorpresa mediante la estructura correcta, mientras nos muestra a unos héroes de la vida real afanados en constatar que los obstáculos son caminos.

Estrenada el 27 de setiembre en España. 



Comentarios

Publicar un comentario

Entradas Populares

María Arnal y Marcel Bages. 45 cerebros y un corazón

Herederos. Un derecho previsional

LESLY KISS . Confesiones de una actriz porno