ULTRA DERECHA. El odio como combustible

Una investigación de 
Lilian Rosales de Canals.

El populismo demagógico de la extrema derecha ha capitalizado las desesperanzas de una Europa en crisis, el desgaste de sus partidos de izquierda y del estado de bienestar. Atizando aires de exclusión ha contagiado a sectores cada vez más extendidos de la sociedad y convertido a la Unión en peligroso territorio de caza. Europa padece una epidemia que amerita atención.El fantasma del nazismo que pulula por Europa ha sido portada de los últimos días luego de la detención de la cúpula de Aurora Dorada, partido neonazi griego, y el ascenso en Austria del ultra FPÖ liderado por Heinz-Christian Strache, que alcanzaría el 22,4% gracias a su discurso racista. El impulso de estos actores en el escenario político europeo mantiene en alerta a la opinión pública, a los líderes y a muchos expertos quienes advierten que no se trata de un fenómeno coyuntural y pasajero.


El problema que ya desborda el ámbito social, cultural y económico, desvela sus articulaciones políticas. Mientras la izquierda europea no logra desentrañar el misterio del populismo de derechas, su conexión con el electorado se ha visto debilitada y sus propuestas se han hecho ineficientes, ha dejado espacios colonizados de a poco por una derecha en raudo ascenso.Para Anthony Painter, autor del informe "El populismo, el extremismo y la corriente dominante",  la aparición de la extrema derecha europea - que abarca desde el fascismo hasta el populismo radical - no es un fenómeno que cederá tras la desaparición de la crisis reinante. Por el contrario, integrada, podría hacerse estructural.
Marine Le Pen, líder del ultraderechista Front National francés.
El analista político afirma que los partidos de centro izquierda no fueron capaces de proponer verdaderas soluciones y mostraron indiferencia ante los problemas de los votantes. "Si los partidos de centro izquierda quieren volver a conectar con los votantes perdidos, sobre todo entre los grupos de la clase obrera, deben dejar de tratar a las personas que votan por partidos populistas indiscriminadamente como cripto-fascistas", reitera. La izquierda debe asumir la gran diferencia existente entre el populismo de derecha y de extrema derecha. Más allá de la necesaria recuperación del electorado en términos cuantitativos, la izquierda se enfrenta a un reto de grandes dimensiones en lo relativo a compensar la balanza política y a reorientar las aspiraciones del electorado.

No son buenos días para la democracia
El nacionalsocialismo surgió de las condiciones draconianas y humillantes impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles. De la crisis del 32 que hundió a la sociedad alemana en un 30% de desempleo y de la hiperinflación  que había llegado a 1.000.000.000.000%  en 1923. De la inestabilidad política de la República de Weimar. Del pánico al avance del comunismo y la revolución bolchevique. La cuna del nazismo está en los rasgos culturales de aquella nación plagada de un militarismo prusiano y un nacionalismo capaz de echar mano a sus propios mitos para hacer crecer la leyenda del poder inconmensurable. También está en el irracionalismo filosófico alemán que puso a su servicio una interpretación tergiversada y maléfica del evolucionismo del siglo XIX. Así nació, del antisemitismo que era patrimonio de toda Europa, se instaló y se legitimó en tres elecciones generales sucesivas. Fallecido el único líder que podía hacerle sombra, el Presidente Von Hindenburg, Hitler pudo limpiar la oposición y abrir el grifo al totalitarismo.
Otra crisis diferente sobrevuela a Europa. Otros hombres, otros tiempos nos acompañan. Pese a ello no debemos pecar de inocentes y desprevenidos, teniendo en cuenta que la historia es un pez que se muerde la cola.
Cuando en 1999, el partido del ultraderechista pronazi Jörg Haider logró el 27% de los votos y consiguió entrar al Gobierno austriaco, el asombro y la incredulidad se apoderaron de Europa. Algo más de una década después, la presencia en parlamentos europeos de partidos antieuropeístas, neofascistas, racistas, neonazis, antiinmigrantes, hipernacionalistas e islamófobos (en ocasiones, hasta violentos) ya no sorprende a nadie.
El austríaco Jörg Haider, líder ultraderechista europeo.
A lo largo de toda esta Europa de la Unión, han florecido líderes y partidos por un lado, grupos y movimientos por el otro, que reclaman un espacio y algún tipo de "higiene racial" directa o indirectamente. A la cabeza de las toldas políticas una Marine Le Pen que hace renacer el Frente Nacional marca la agenda francesa y parece imparable en los sondeos de intención de voto para las elecciones al Parlamento Europeo de 2014; una Aurora Dorada en Grecia, como partido neonazi más visible de toda Europa, obtiene unos 400.000 votos en las pasadas elecciones; el  euroescéptico, nacionalista y de extrema derecha UKIP en Gran Bretaña pavonea con su política antiinmigración frente a la ultra derecha dura del Partido Nacional Británico (BNP);  un NPD defendiendo en el concepto del "Volk" la supremacía racial en Alemania o un ultranacionalista, racista y antisemita Jobbik en Hungría, con 47 escaños en el Parlamento. Los partidos de extrema derecha están presentes en el arco parlamentario de la mitad de los países de la UE, con resultados superiores al Front National francés de Jean Marie LePen, que le abrió las puertas en 1972.
Todos y más, botones brotados del clima de una azarosa injusticia social, de la frustración económica y de la ininteligible crisis política para las mayorías, de discursos cada vez más teñidos de populistas promesas y odio racial. Todos, pimpollos de la Europa de este siglo XXI, esa que parecía intentar con esfuerzos dejar atrás la sombra de la esvástica.
La galopante crisis europea cimentada en la triada: desastre financiero, descrédito político y desmantelamiento del estado de bienestar, ha alimentado la intolerancia y los fanatismos. Según palabras del politólogo francés Dominique Reynié, frente al desarraigo de los colectivos cada vez más extensos y afectados por la globalización, la inmigración o la cesión de soberanía a Bruselas,  irrumpen estos populismos como únicos protagonistas que responden a la "desestabilización existencial" que padece la sociedad europea. Grupos desviados cargan contra la democracia y enfilan su batería de violencia y discriminación hacia inmigrantes, gitanos, judíos, personas sin hogar, homosexuales, minorías étnicas en general,  y toda clase de ciudadanos por sus diferencias sociales y religiosas.
En este sentido, el Consejo de Europa y la ONU se han pronunciado solicitando colaboración entre entidades y sociedad civil para contener la fuerte oleada de xenofobia, racismo e intolerancia en los diferentes focos.
Los temores ante estas manifestaciones no parecen infundados. Si atendemos a las condiciones necesarias para atizar las conductas advertidas, estamos a las puertas de una seria amenaza a la estabilidad de Europa y un problema que supera el ámbito social creciendo sin control.

Odio como combustible
Al igual que en el resto de Europa el profundo desgaste sufrido por los grandes partidos españoles, resultado de las insondables frustraciones engendradas en sus electorados, son ese nefasto condimento para la proliferación de las extremas derechas que asoman por doquier.
Ya en 2010, Esteban Ibarra (presidente del Movimiento contra la Intolerancia) había asegurado que España se enfrentaba a "la mayor ofensiva de la ultraderecha desde el 23-F", a causa de la crisis económica que estos grupos emplean para "alimentar la crisis social".  Alertó en relación  al crecimiento del movimiento neonazi en España mientras categóricamente afirmó que se había consolidado una nueva ultraderecha cuyo objetivo  no es ya "luchar contra el paso a la democracia, anhelando la figura del caudillo", sino un enfrentamiento contra la diversidad mientras abraza la "bandera de la xenofobia".
El odio es el combustible de estas formaciones que se traduce a la fecha de hoy en unas 4.000 agresiones (crímenes de odio) anuales perpetradas por grupos neonazis en el país. Se advierte de la existencia de más de 1.500 webs xenófobas, decenas de conciertos de música neofascista (26 detectados) y se contabilizan alrededor de 10.000 ultras y neonazis activos. A comienzos de 2008, las Fuerzas de Seguridad tenían constancia de 250 bandas neonazis, 53 de ellas muy peligrosas.
Los objetivos de estos ataques (tan solo se conocen cifras aproximadas dado que sólo se denuncia aproximadamente el 4 %)  son además de las personas, las viviendas gitanas, los comercios magrebíes, las sedes de organizaciones de izquierda, las ONG's antirracistas, las sinagogas, las mezquitas,  los aficionados al fútbol y  los periodistas. Ibarra y su homólogo, Valentín González de la Red Europea contra los Crímenes de Odio, han extendido un informe (Raxen 2012) a la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, que refleja la compleja situación a fin de que interceda para desarrollar en España un registro de estos delitos similar al que disponen casi todos los países europeos. "Los jóvenes que cuelgan fotos con banderas fascistas mezclan a Franco, Hitler y Mussolini en el mismo saco. Se han infectado de la cultura ultra del fútbol. Es la absoluta banalización del mal. Internet ahí ha jugado un papel fundamental extendiendo el virus" - destaca Ibarra.

Pero el partido de gobierno no parece compartir estas posturas. Cada vez son más los líderes que hacen la vista gorda. El pasado mes de mayo, el PP rechazó una propuesta de IU para declarar el 18 de julio "Día de condena del franquismo" argumentando "que es mejor mirar al futuro que al pasado" aunque acaso quiso decir "mirar para el otro costado". Recientemente, también acabó en solitario con la propuesta de IU y UPyD para tipificar como delito en el Código Penal la apología del franquismo, bajo el pretexto de ser "extemporánea". Cada vez son más los que eligen diluir cualquier evidencia. Al mismo tiempo, aumentan los partidarios de la reducción de espacios para la integración, como la reciente prohibición de música latina durante las Fiestas del Rosario en Fuengirola (Andalucía), gobernado por el PP.
El informe Raxen recoge datos de más de 80 homicidios (por odio) ocurridos desde 1991 y cerca de un centenar luego de la transición hasta nuestros días, mientras subraya el enorme peligro para la cohesión y la convivencia democrática que ello significa.
Algunos psicólogos sociales insisten en que estos brotes en España habría que entenderlos como prodromos de una inserción social deficitaria. Sostienen que no se pueden considerar -de forma reductiva y genérica- a los jóvenes y los grupos que se implican en conductas desviadas como los "brazos armados" de agrupaciones ideológicas, normalmente dirigidas por adultos. Sin embargo, expertos en delitos de odio y xenofobia reconocen la complicidad de nazis europeos refugiados en España como foco ideológico de la mayoría de estos movimientos.
Luego de los `80 tras la intensa investigación policial a nivel internacional para detener al carnicero de Mauthausen, el doctor Aribert Heim, se descubre la presencia de exoficiales de las SS en la Costa del Sol, catalogados como artífices colaboradores del negacionismo del Holocasto, afanados en formar ideológicamente a bandas neonazis.
El periodista Joan Cantanero afirma en su libro "La huella de la bota" (2010) que "los nazis refugiados en España no vinieron a tomar el sol" y difunden su filosofía a través de libros como los que edita Nueva República o la Librería Europa,  que luego son traducidos al alemán y vendidos en el país germano. El autor valenciano Joan Cantanero menciona un encuentro que tuvo lugar durante un acto en Málaga en homenaje al negacionista austriaco Gerd Honsik, quien sería extraditado por Garzón en 2008. En el evento se encontraban Theodor Soucek, un criminal nazi, líder de las SS y uno de los autores de revistas nazis que circulan en la actualidad. Cantanero pone nombres y apellidos a importantes pesos pesados del neonazismo del S.XXI.
Frente a los que llevaron literalmente la cruz gamada en su pecho, el colectivo neonazi de jóvenes activos sería entonces el eslabón más frágil y manipulable de las organizaciones de ultraderecha, aunque legalmente constituidas y registradas en el Ministerio del Interior. La laxitud con la que el Partido Popular pretende disipar los temores que han dejado de ser infundados y desvanece las denuncias, inquieta a muchos. La naturalización que hace de los conflictos emergentes en esta materia, los innumerables episodios que recogen evidencias de sus representantes más jóvenes ondeando la bandera del aguilucho y dando soporte al nacionalsocialismo, peor aún, las medidas políticas encaminadas a estrangular al sector de la sociedad más débil parecieran tener cierto tinte de darwinismo social y generan verdaderas paranoias. Aunque en honor a la prudencia, podría no ser deliberada su aparente consonancia con el proceso que emerge a lo largo de toda Europa y solo pretender rescatar el ideario franquista de una España "casta y unida".
Entre las manifestaciones españolas más recientes figuran las fotografías en redes sociales de diversos cargos y militantes de las Nuevas Generaciones del PP en la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha portando símbolos franquistas y nazis  mientras saludan con un Sieg Heil. Las declaraciones del alcalde popular ultramontano (Beade), Senén Pousa, "franquista" confeso y  adorador del dictador sin grandes recriminaciones por parte de su tolda política.
El asalto a Blanquerna (Madrid) por parte de 20 ultraderechistas de Alianza Nacional durante la celebración de la Diada en septiembre con saldo de cinco heridos. Recientemente se han visto 7 de los 12 detenidos y responsables de aquel incidente, liderando una manifestación el pasado 12O en Barcelona. La  tibia condena del Ministro Fernández Díaz tras el ataque a la librería de Madrid y sus ahora falsas declaraciones a cerca de impedir el desplazamiento de estos líderes hasta la ciudad condal para la mencionada fecha, no parecen dignas de respeto. Y finalmente el mercadillo filofascista organizado con el beneplácito de la alcaldesa popular de Quijorna, Mercedes García, a quien ni el viento parece haber pedido explicaciones.

Falta de voluntad
En julio de 2009 se produce la primera condena por asociación ilícita a un grupo neonazi Hammer-Skin, acreditando en la Audiencia Provincial de Madrid la aplicación del agravante por motivos ideológicos y dando un paso adelante en el reconocimiento de los delitos de odio en España.
Pese a este precedente, no se percibe "voluntad" y "determinación", a fin de detener estas amenazas: la ilegalización de los partidos racistas y xenófobos, el cierre de webs neonazis,  la erradicación y puesta a disposición judicial como asociación ilícita de los grupos neonazis, es tarea pendiente.
"Preocupante, pero no alarmante" es el espíritu que transmite la postura del Ministerio del Interior ante los innumerables actos de violencia e intimidación cometidos por grupos ultras en España. Para el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, se trata de "un discurso que de manera progresiva va reconociendo que no es un problema de simple confrontación de tribus urbanas en noches de tralla y alcohol, sino más bien que los numerosos episodios de violencia rapada obedecen a una intencionalidad, orientación y definición de objetivos de naturaleza y matriz neonazi".
Bandera española utilizada durante la dictadura franquista, ahora reinvindicada por la ultraderecha.
La Ley como marco referencial
Desde el Consejo de Europa, la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), se han pronunciado llamamientos a todos los gobiernos en torno a una "acción decisiva frente al racismo y la xenofobia". Apelando a esta convocatoria los autores del informe Raxen 2012 demandan la creación de una Ley de Protección a las Víctimas de la discriminación y los delitos de odio en España, así como medidas cautelares hasta que se concrete la norma.
Solicitan la tipificación de "delito de odio", el apoyo a las víctimas, el cierre de webs y la aplicación de la legislación penal a quienes inciten a la violencia, la discriminación y el odio xenófobo, racial, neonazi o a cualquier manifestación de intolerancia criminal por Internet. Así también consideran necesaria la prohibición de conciertos vinculados a este tipo de acciones, acabar con el anonimato de los grupos Ultra relacionados con el deporte y piden la creación de unidades policiales y fiscalías especializadas.
En esta línea de acción el grupo parlamentario de CiU declaró en octubre pasado su interés por defender en el Pleno del Congreso una moción en la que se insta al Gobierno a buscar un acuerdo para reformar los tipos penales de los delitos de odio en el nuevo Código Penal. Demandan que se castigue  a quien vincule a formaciones políticas democráticas con el nazismo, como consecuencia de las acusaciones desde Madrid contra el presidente de la Generalitat, asociando su estrategia política con el nacionalsocialismo alemán. 

Banalización
Toda vez que transigimos con el mal lo banalizamos, y nos condenamos a vivir permanentemente sumergidos en esa banalización.
Cada vez resulta más habitual el empleo del término nazi o fascista, y sus diversas derivaciones, como moneda común en el ámbito discursivo de la política nacional en una suerte de apelar al mayor de los insultos para infringir algún daño al contrincante. Tanto derecha como izquierda reviven el término que en su ambigüedad natural resulta ya de por si acomodaticio y tremendamente útil, pero en esencia descafeinado de sus atributos reales. Como desgastándose por la fricción de un uso indebido y exagerado va perdiendo la capacidad de significar al terror que encarnó en su día y  la filosofía que le erigía. Es posible que normalizar estos conceptos en el discurso cotidiano signifique abrir una gran  puerta en la consciencia colectiva, aunque la intención sea probablemente otra más inocentemente torpe, como silenciar al rival.
La acusación de "nazismo puro"  hacia los escraches de la PAH por parte de María Dolores de Cospedal son un claro ejemplo de esta torpeza. Bajo similar mecanismo, el desgaste, la naturalización o banalización del término beneficia a la memoria del franquismo cuando se hace uso peyorativo y abusivo del término.
Polémico tuit del alcalde de Badalona,  Xavier García Albiol (PP).

La Epidemia Continental
Si en España aún continúan siendo grupúsculos y minoritarios, en las calles y en el parlamento del resto de Europa han ganado posiciones, bien conservando la inspiración fascista de los años 30, bien transformados en los nuevos populistas y xenófobos con su discurso antisistema que pretende capitalizar el desarraigo, la incertidumbre y la anomia resultante de la crisis y la austeridad hacia sentimientos ultranacionalistas. En el blanco de estas organizaciones y políticas, no solo se encuentran los inmigrantes de terceros países, sino los propios comunitarios, principalmente rumanos y búlgaros.
Grecia: principal foco infeccioso activo
En un país severamente afectado por los recortes, muchas familias que no pueden dar de comer a sus hijos no ven otro remedio que coger el caramelo envenenado que ofrece el partido neonazi Aurora Dorada, cuando anuncia una ayuda alimentaria a las familias que demuestren ser 100% griegas.
Tras las elecciones de mayo de 2012 en las que la izquierda populista de Syriza protagonizaba un aplastante triunfo al Pasok (Partido Socialista griego), quedaría consagrada la irrupción de Aurora Dorada un partido que ha capitalizado el 6,9 % de los votos y 18 escaños (de los cuales conserva 12). Su líder Nikolaos Mijaloliakos se encuentra preso como instigador de la muerte del rapero Pavlos Fissas. Han sido detenidos numerosos dirigentes de la misma formación, así como miembros de las fuerzas de seguridad presuntamente implicados en las actividades criminales de la organización, imputados bajo cargos de pertenencia a "banda criminal". Recientemente otros líderes acusados de actos violentos se han entregado.
Pero para el Primer Ministro Adonis Samaràs (izquierda populista), el país es víctima de una invasión y ha ordenado detenciones masivas de inmigrantes en Atenas. Entretanto, continúa abierto el debate a cerca de la necesidad de ilegalizar el partido Aurora Dorada. De momento se ha retirado la inmunidad parlamentaria a 6 de sus diputados.

Alemania: segundo escenario virulento
El reciente triunfo de Angela Merkel en septiembre podría significar ese profundizar en la desesperanza de varias generaciones del sur de Europa aplastadas por las medidas de austeridad de la que ha sido artífice la propia canciller, y propiciar el crecimiento de la base ultraderechista en los territorios donde la crisis golpea con fuerza. Hoy son más de 634 mil alemanes en las regiones de la Antigua República Democrática que siguen votando a los nazis. Tan solo representan el 1.5 % de toda la masa electoral pero se traducen en 300 escaños en toda la República Federal con el impacto sociológico y simbólico que ello representa, la oportunidad de expansión legitimada e influencia política y el acceso  a los medios. Es el caso del partido NPD que ha obtenido sus mejores apoyos en las regiones de Sajonia y Mecklemburgo Pomerania  mediante un discurso que sostiene la necesidad de preservar “un pueblo unido por lazos de sangre, en el que la biología es una categoría indispensable para ser alemán”. También incorpora importantes referencias antisemitas y xenófobas, y se identifica con todos los iconos culturales, mitológicos y etnicistas del  nacionalismo romántico, previo al nazismo a quien rinde culto.
Pero, así como en los tiempos de esplendor del nazismo, el discurso de ultraderecha hoy día pareciera insistir en la reiteración de ideas pobres pero concretas. Sin un profundo contenido político pero atizadas con arengas y gran carga sentimental que surten un efecto de convocatoria efectivísima en las masas tocadas por la crisis. Sus rasgos sincréticos y hasta contradictorios evocan al urfascismo (aludiendo a su carácter eterno, que permanece en el tiempo) de Umberto Eco en la ausencia de esa quintaesencia "y ni tan siquiera una sola esencia". A tono con la definición del ilustre semiólogo, este también es un totalitarismo difuso sin una filosofía sólida que vertebre su ideología. Se trata entonces, de un sincretismo de retóricas reaccionarias, ideas políticas y filosóficas que llegan a ser contradictorias. Así lo percibimos en España, así en buena parte de Europa.
Kamaradschaft Aachener Land, Resistencia Nacional de Dortmund, Kamaradschaft Hamm y Autonome Nationalisten, son algunos de los rabble rouser de nuestros tiempos (agitadores de las masas del nazismo) que propagan su ecléctica ideología mediante la intimidación y la arenga neonazi en Alemania. La versión criolla para España serían los grupos: Orgullo Ario, Europa Blanca Resistencia Aria, División Blanca o Nueva Estirpe, entre los 46 grupos activos de extrema derecha que  tiene en registro la Policía Nacional. Ya sean alemanes, húngaros, griegos o españoles, líderes o rabble rousser cargan con “los que estorban”.
Cuando el barco se hunde, nos sobran todos. Se ataca al vecino, al de enfrente y al que es diferente. Brotan entonces los capullos del egoísmo y se nutre a placer a la extrema derecha totalitaria, antieuropea, nacionalista y excluyente, peligrosa para la tolerancia y la democracia. En las calles de las zonas más empobrecidas de Alemania (antigua RDA) los movimientos neonazis ganan terreno y los delitos de odio degradan la convivencia.
En la política sin embargo, para el politólogo Ernst Hillebrand jefe del departamento de Análisis de Política Internacional de la Fundación Friedrich Ebert (FES) en Berlín Alemania, no existe un fuerte surgimiento de la derecha populista y se han sofocado con éxito iniciativas en esa línea ("Pro-Deutschland" "Republikaner", "Die Freiheit”). Pese a ese logro Hillebrand insiste en destacar que no se debe precisamente a la ausencia de desafección y descontento de los ciudadanos, que asegura existen como en toda Europa. El recuerdo de los horrores del fascismo que permanece vivo en la memoria colectiva, desacredita a la derecha y a la ideología nacionalista con más potencia que en cualquier otro país europeo.
Haciendo honor a esta tesis es posible que los alemanes sin espacios para blandir la bandera abiertamente nazi ante el parlamento y el mundo, hayan dado vida al eurocepticismo como una nueva herramienta para la exclusión, con tintes económicos. Los populistas críticos del rescate del euro recurren a argumentos de esta naturaleza y fiscales, fundamentalmente. El nuevo "Alternative für Deutschland" en Alemania, euroescéptico (aunque manifiesta no ser populista) dirigido por un economista académico pretende capitalizar el interés de los votantes de clase media con formación universitaria que temen a los posibles efectos a largo plazo  de los planes de  rescate europeos. Aunque para Hillebrand parece poco probable, no se puede descartar que las próximas elecciones europeas de 2014, se vea un aumento de un partido populista de derecha también en Alemania que conecte con esa disputada clase media. Con una extrema derecha hiperactiva y beligerante, la izquierda alemana y la Europea en general, debe reformular sus postulados y encontrar soluciones coherentes con la misión de rescatar políticamente a su electorado y equilibrar pesos en la balanza política.
El dirigente Bernd Lucke del euroescéptico Alternative für Deutschland.
Francia
"La mayoría (de los gitanos) deben ser llevados hasta la frontera (...). Nuestro papel no es acoger a estas poblaciones", fueron las palabras pronunciadas el pasado 25 de septiembre, por el ministro de Interior, Manuel Valls (el mejor valorado en el gobierno socialista). En lo que va de año Francia ha expulsado a unos 5.000 gitanos, acciones que denuncia Amnistía Internacional.
La politóloga Dominique Reynié afirmó en una entrevista para Le Monde que el peligro del FN es muy real y destacó que  Marine Le Pen ha dado un giro al discurso tradicional lepenista al substituir al inmigrante -chivo expiatorio de todas las desgracias francesas con Le Pen padre- por el musulmán.
Encabezado por la hija del histórico líder de ultraderecha, el Frente Nacional va a la cabeza de la política francesa. En la segunda vuelta de las  elecciones cantonales parciales de Brignoles (al sudoeste del país) su candidato Laurent López se impuso con el 53,91% de los votos y ha probado su capacidad de superar al resto de partidos en contienda. Mientras que Marine Le Pen experimentó un ascenso imparable en los sondeos de intención de voto para las elecciones del Parlamento Europeo de 2014 el pasado miércoles 9 de octubre, para ponerse a la cabeza con un 24% delante de conservadores y socialistas, augurando un resultado histórico. El voto castigo y la abstención de los votantes de la periferia francesa por un lado, y la decepción del votante progresista unida a la fractura en las filas de la UMP por el otro, son potentes  catapultas para el FN.
El ministro del interior del socialista Hollande, Manuel Valls, ha abrazado el ideario del Front National.
Bulgaria y Letonia
La ultraderecha cogobierna en Letonia. Los ultranacionalistas búlgaros de la Unión Nacional Ataka son actualmente la cuarta fuerza política, con 20 diputados.
Austria
Hoy, dos formaciones políticas se reparten buena parte del pastel parlamentario. Ultranacionalistas y populistas del Partido Liberal de Austria (FPÖ) heredero de las SS, de Heinz-Christian Strache, suman 21,4% de los sufragios (3,9 puntos más que en 2008), ante el peor resultado de los socialdemócratas y democristianos desde 1945.
Holanda y Bélgica
Cuentan con importantes representaciones ultraderechistas en sus parlamentos. En Flandes el partido independentista Interés Flamenco (surgido del brazo del disuelto Vlaams Blok por apología al racismo), obtuvo en las federales de 2010 un 7,7% con la promesa de "revertir las erróneas políticas de multiculturalidad".
Oskar Freysinger
Suiza 
En 2011 la Unión Democrática de Centro (UDC), partido populista y abiertamente anti musulmán, fue el más votado. Obtuvo así dos representantes en el Gobierno. Su líder más conocido Oskar Freysinger frente al Cantón de su infancia señala con orgullo “no hay ningún minarete a la vista”.
Hungría
Cerca de 30.000 personas “sin techo” en Hungría pueden ser condenados ahora a dos meses de cárcel y multas de 500 € por vivir en la calle. La nueva legislación fue aprobada por el Parlamento Húngaro, dominado en sus dos terceras partes por el  partido conservador de gobierno (el populista Fidesz).
El ultranacionalista, racista y antisemita Jobbik (Movimiento por una Hungría Mejor), está posicionado como tercera fuerza parlamentaria desde 2010 con un 16, 6% y 47 escaños.
Finlandia y Suecia
El partido Verdaderos Finlandeses se situó en 2011 como la tercera fuerza política de su país y el principal partido de oposición, con un 19,1 % de los votos (39 diputados). En Suecia, la extrema derecha que había estado presente tan solo desde 1991 a 1994, en 2010 consiguió volver al arco parlamentario con el 5,7 % de los votos y 20 escaños.
Dinamarca
El populista y ultraderechista Partido Popular Danés (Dansk Folkeparti), de Kristian Dahl Thulesen, es la tercera fuerza con un 12,3 % de votos (2011). Son los responsables del endurecimiento de los controles fronterizos cuando dieron soporte a la coalición liberal-conservadores en el gobierno de 2010/2011.

Noruega
El Partido Conservador y el Partido del Progreso de formación ultranacionalista, han constituido un gobierno en minoría en Noruega tras las elecciones pasadas, que ha entregado 7 carteras a la derecha populista del Partido FrP. Una de las condiciones para la coalición es el endurecimiento de las condiciones para acoger a los inmigrantes. De las filas de Partido del progreso (FrP) habría salido el autor del asesinato de las 77 personas en la isla de Utoya, Oslo.
Italia
Tras la tragedia frente a la isla de Lampedusa, en la que murieron más de 140 inmigrantes, la Liga Norte (partido xenófobo y ultraderechista que gobierna Lombardía) culpó del desastre a la ministra de Integración Cécile Kyenge. Umberto Bossi, líder histórico de la Liga, dijo que la responsabilidad de tragedias como ésta la tienen quienes, como la ministra, "lanzan mensajes hipócritas de acogida cuyos resultados son dramáticos".
El pasado lunes 14 de octubre, la Comisión Europea rebatió la tesis argumentada por los euroescépticos que responsabiliza a la inmigración y le convierte en sujeto amenazante para el sistema de bienestar de la eurozona. Con cifras sobre la mesa puso fin a los innumerables debates que tan apropiados han sido a su discurso demagógico mientras afirmó que la población inactiva (comunitarios, mayores de edad y que residen en otro país miembro diferente del suyo), esa que tanto preocupa a Alemania, Austria, Reino Unido u Holanda, tan solo alcanza un 1% de toda la población de la UE y el 13 % de ellos son estudiantes. Mientras que el gasto sanitario destinado a estos comunitarios no activos, entre otros indicadores expuestos, representa solo el 0,2% del presupuesto total de la sanidad en toda Europa.
Martin Luther King
Ceguera imperdonable
Con argumentos infundados, realidades distorsionadas y promesas no solo gana adhesiones la vieja extrema derecha en Europa, también se ataca a la UE cuyo objetivo no fue exclusivamente económico sino acabar con los conflictos bélicos y consolidar la paz luego de siglos en disputas. Pero es preciso remarcar que buena parte de la clase política sufre de una conveniente "ceguera selectiva". No podemos consentir que los gobiernos y los votantes resulten cómplices de procesos de segregación y odio. Tampoco olvidar que los sistemas que favorecen, son una maquinaria de temible eficacia, de ella solo sacan provecho los que acceden al poder.
"Tendremos que arrepentirnos no tanto de las acciones de la gente perversa, sino de los pasmosos silencios de la gente buena." Martin Luther King.

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