MASACRE SIRIA. Una locura armada

Escribe Marcelo Espiñeira.

Las peores noticias han llegado desde Siria durante los últimos cuatro años y a esta altura, es natural que a la mayoría nos resulte muy complicado comprender por qué ha prosperado tanto la violencia en un país que mantenía una convivencia relativamente interesante hasta 2010. Para intentar desentrañar las claves de este conflicto armado que se ha cobrado más de 220.000 vidas y que ha forzado a desplazarse a más de 10 millones de personas, repasaremos los principales hechos acontecidos.

Luego de aquella ola de protesta ciudadana originada entre jóvenes universitarios tunecinos y egipcios, conocida como la “primavera árabe”, creció un fenómeno similar en algunas ciudades sirias, donde se reclamaba mayores libertades cívicas y la implantación de un sistema democrático en reemplazo del actual régimen vigente. En marzo de 2011, Bachar Al Asad, hijo de un militar que asaltara por la fuerza el gobierno sirio en noviembre de 1970 y gobernante desde la muerte de su padre en 2000, ordenó al potente ejército sirio que contuviera a los manifestantes en la ciudad de Deraa. Aquella orden devino en una cruenta represión, unos asesinatos que enardecieron a diversos grupos opositores que pedían por la liberación de presos políticos. Tras la incursión sangrienta del ejército, las facciones rebeldes adoptaron una actitud abiertamente beligerante contra el régimen de Al Asad. Los disturbios callejeros se propagaron por casi todo el país y la respuesta oficial pronto se materializó con el avance de vehículos blindados sobre las barriadas más comprometidas con el frente opositor, fuego a discreción y detenciones masivas de los insurgentes.

Campamento de refugiados sirios en territorio turco.
La pluralidad de la sociedad siria pronto se convirtió en un problema agregado al conflicto, ya que los diversos grupos étnicos o religiosos comenzaron a temer por su suerte a corto plazo. Con la excusa de vengar la muerte de 120 soldados, las tropas de Al Asad sitiaron la ciudad de Jisr al-Shughour en junio de 2011 y el conflicto tomó el rumbo fatídico de una guerra civil.

Al Asad dio señales diplomáticas ante las potencias occidentales que luego no cumplió. Prometió la liberación de presos políticos y el comienzo de una rueda de negociaciones para encontrar una salida a los enfrentamientos internos. Sin embargo, al mismo tiempo negoció ayudas de Rusia e Irán, cuyos gobiernos no dudaron en proveerlo con armas y logística que reforzaran sus posiciones militares.

La oposición rebelde fusionada en el Nuevo Consejo Nacional Sirio se ganó los favores de la UE y los EEUU, quienes decidieron armarlos antes que intervenir directamente en la región. Pronto, el resto de países tomó cartas en el asunto. Turquía, Arabia Saudita y Qatar también se interesaron en la nueva oposición siria, cada uno con intereses particulares. Israel continuó siendo enemigo de Al Asad, ya que nunca ha dejado de serlo desde la guerra de 1973. En este apartado de las relaciones bilaterales entre Siria e Israel vale recordar que en 2007, aviones israelíes bombardearon una base militar en el norte sirio que según Tel Aviv era una instalación nuclear en ciernes. Previamente en 1983, sirios e israelíes también se habían enfrentado directamente en El Libano. Sin embargo, cuando el dictador iraquí Sadam Husein invadió Kuwait en 1990, el sirio Al Asad colaboró con la Alianza que organizó EEUU para liberar al pequeño emirato. Aquel fue el momento en que más apoyos internacionales obtuvo el gobernante sirio, hasta el fracaso de las negociaciones con Israel por los Altos del Golán en 1999. A partir de allí, los roces con EEUU serían permanentes y George Bush los incluiría en su Eje del Mal de 2002, luego de los atentados a las torres gemelas. 

Entonces EEUU acusaba a Damasco de elaborar armas químicas y de ayudar a los iraquíes suníes fugados luego de la invasión norteamericana. Mientras tanto, las influencias sirias en El Líbano nunca cesaron y un grave incidente como el asesinato del exprimer ministro libanés Hariri en Beirut fue atribuído a altas autoridades sirias como colofón de una investigación de la ONU. El tira y afloja entre Al Asad y las potencias occidentales continuó durante algunos años más, pero el descubrimiento de su programa nuclear en 2007 desencadenó una ruptura definitiva. Una tensión que el francés Sarkozy se esforzó por diluir en 2008, con una cumbre entre los diplomáticos de Qatar, Turquía, Siria y Francia. 

El conflicto recrudeció cuando la actividad de grupos islamistas radicales comenzó a penetrar el tejido social sirio. Un contundente atentado con 17 muertos en las afueras de Damasco confirmó la presencia del nuevo intruso. En mayo de 2010, el gobierno de EEUU propició nuevas sanciones económicas contra Al Asad, acusado de proporcionar misiles Scud a los palestinos de Hezbollah. Y es que esta alianza entre el gobierno chií de Irán, los chiítas de Hezbollah y los alauítas de Al Asad está reconocida, y además se enfrenta a la que integran Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Arabes Unidos y los kurdos en Irak.

Un niño sirio en los campos de refugiados en territorio turco.
Dentro de este complejo contexto de alianzas regionales y rivalidades étnico-religiosas, fundamentalmente siempre han existido razones económicas geoestratégicas que han alimentado los conflictos armados producidos. Un proyecto para la construcción de un gasoducto que llevaría el gas qatarí (el país con mayores reservas) hasta territorio turco, inevitablemente debía pasar por Siria. Una vez en Turquía, el gas llegaría hasta Europa y así la UE conseguiría rebajar su dependencia del gas ruso. Cuando en 2009 estaba todo dispuesto para iniciar este proyecto, Al Asad enfrió la cuestión en una decisión repentina tomada bajo la supuesta influencia del gobierno de Putin.

Esta simbiosis sirio-rusa ha propiciado que la UE no tomase una posición clara en el conflicto y optase por armar a grupos rebeldes. Lo complicado del caso es que muchos de ellos luego se han plegado ante el avance del Estado Islámico, la nueva gran amenaza militar que se está fagocitando el sur iraquí y el norte sirio en pos del establecimiento de un estado islámico uniforme y el sometimiento de aquella sociedad plural que mal o bien convivía en Siria.

Esta guerra ha desgastado hasta la extenuación al régimen de Al Asad, quien actualmente se tambalea. Si no fuera por la bravura con la que luchan los mercenarios de Hezbollah, seguramente ya hubiera caído su gobierno. Sin embargo, tarde o temprano deberá ceder. Si lo hiciera ante el Estado Islámico, un nuevo conflicto estará garantizado, porque ni Israel, ni EEUU, ni nadie podría permitir esta situación.


Los grandes perdedores en esta guerra plena de intereses mezquinos siempre son aquellos millones de seres normales y corrientes que han visto cómo se arruinaban sus vidas pacíficas. Los asesinados, los torturados, los vejados, los desplazados, los refugiados y los asilados suman más de diez millones a causa de esta cruenta guerra civil y lo peor del caso es que la solución no parece nada cercana.


Una entrevista de Marcelo Espiñeira.

Me llamo Nadia Jabr, soy palestina de Siria y tengo 35 años. Estudié filología inglesa en la Universidad de Damasco y desde finales de 2013 vivo como refugiada en Barcelona junto a mi marido.

Nadia Jabr en la Plaza Catalunya de Barcelona junto a su marido.

Cuándo dejaste Siria?
Abandoné Siria en junio de 2013, viajé desde Damasco hasta Beirut, El Líbano. Allí me quedé una semana y después viajé con mi marido hasta Turquía.

Por qué decidieron marcharse?
En abril de 2013 lo decidimos por las dificultades que existían y siguen existiendo en Siria. Sufríamos mucho peligro, entonces dejé mi escuela y mi marido perdió su trabajo. Trabajamos un tiempo en casa como traductores, pero las privaciones en el suministro de servicios básicos, como la electricidad o el agua, fueron decisivas para irnos.

Cómo se vivía en Damasco antes del conflicto?
Depende, normalmente la vida allí era muy buena, casi como en algunas partes de Europa. Había oportunidades para la gente y en Damasco o Alepo también había mucho ambiente, aunque es cierto que mucha gente sufría pobreza.

Cómo convivían los diferentes cultos?
Las personas de diferentes cultos convivían bien. En Siria no había sectarismos, pero es cierto que mucho dependía de las comunidades a las cuales pertenecieran esas personas.

Por qué comenzaron las protestas ciudadanas de 2011?

Las protestas fueron una continuación de las manifestaciones nacidas en Túnez y Egipto. Se reclamaba por la falta de democracia y por los problemas económicos y sociales.

Cómo fue vuestro viaje a Beirut?
Cruzar la frontera con El Líbano es algo difícil, especialmente para los palestinos de Siria. Aunque nosotros salimos con un permiso legal. Desde 2011 hasta ahora, cada día muchísima gente ha abandonado el país de manera legal o no. 

Qué te produce ver a tus compatriotas de Hezbollah reprimiendo al pueblo sirio?
Para mí es algo fatal, porque en 2006 cuando los israelíes atacaron al Líbano, muchas familias libanesas huyeron a Siria, y allí muchos sirios les abrieron sus casas. Por este motivo, ahora es complicado de aceptar para nosotros que Hezbollah participe en estas batallas. Sabemos que es una cuestión de alianzas regionales, muy difíciles de comprender.

Visto desde fuera, este conflicto parece una locura...
Ahora el conflicto es una guerra basada en los intereses de los países de la región y las potencias internacionales, aunque cuando comenzaron las protestas pacíficas, era una causa del pueblo contra la dictadura de Bachar Al Asad. Los sirios queríamos una transición pacífica desde la dictadura hacia una forma de democracia nueva para la región. Nadie quería esta guerra, pero varios factores la propiciaron, como el régimen, la oposición débil y sectaria, y la ausencia de un proyecto democrático serio.

Despierta temor el Estado Islámico en Damasco?
No tanto hasta el momento, aunque ahora están más cerca de la ciudad. Sin embargo todo es peor en otros lugares de Siria, como en el este o el norte del país. Ahora mismo, cada ciudad tiene su papel dentro del conflicto. En Damasco, el peligro se siente según que día. En Aleppo, las condiciones de vida son muy difíciles casi siempre. 

Campamento de refugiados sirios.

Aún tienes amigos o familiares viviendo allí?
Sí, tengo familiares y muchos amigos. No se sienten bien, siempre están con ansiedad o miedo por lo que vendrá. Hay algunos de ellos que se niegan a participar en esta locura, se resisten a portar armas y quieren irse del país.

Qué esperanza les queda a los sirios?
La esperanza para todos es encontrar una solución política a esta guerra.

Crees que Siria podría quedar dividida en varias regiones?
No lo sé. Espero que no, pues este sería el peor escenario posible. 

Has estado en algún campo de refugiados?
No. Una vez que llegamos a España, aquí pedimos el asilo. Vivimos en Turquía casi cuatro meses, pero no estuvimos en ningún campo. Estuvimos en Estambul y allí obtuvimos un visado para venir a España a finales de 2013.

Por qué eligieron vivir en Barcelona?
Cuando llegamos a Madrid, y pedimos el asilo, nos encontramos con una trabajadora social que nos preguntó donde preferíamos vivir. Mi repuesta fue que en ciudades grandes como Barcelona o Madrid. Pero mi marido insistió en que fuera Barcelona. El es traductor y quería incorporar el idioma catalán a su riqueza lingüística.

Ahora mismo estáis trabajando?
Doy clases de árabe y él traduce algunos artículos de prensa. Estamos buscando faena en el sector de la traducción del inglés al árabe.

Os sentís a gusto en Barcelona?
Sí, mucho. Barcelona es una ciudad muy bonita. A mí me gustan las ciudades mediterráneas porque encajan mejor con mi carácter. La gente es muy amable y ya tenemos muchos amigos con los cuales salimos juntos.

Cuál es vuestro sueño para el futuro? Regresar a una Siria pacífica o una Palestina reconocida como estado?
Una Siria pacifica. Un día vamos a conseguirla. Porque el pueblo sirio va a continuar luchando hasta vivir en paz, libertad y dignidad. En Palestina, la situación es más compleja porque la lucha es diferente, el pueblo palestino enfrenta desde el año 1948 una ocupación colonial, racista y fascista. Palestina libre, como un estado laico democrático, es la única solución tras finalizar con el proyecto sionista de Israel. A nadie le interesa tener un estado reconocido por la ONU bajo una ocupación extranjera y sin la posibilidad de retorno de los refugiados palestinos a sus tierras. Un estado reconocido en estas condiciones sería una mentira, porque no es lógico practicar esta solución mientras continúe la política criminal de los israelíes en Palestina.  Me refiero a los asentamientos, la guerra continuada contra los civiles y la negación de las leyes internacionales.   

Cómo es la situación actual de los refugiados en España?
Nada buena, por cierto. Algunas organizaciones como la Cruz Roja o la Comisión Española de Ayuda al Refugiado no respetan las leyes y  suelen tratar a las personas refugiadas como un expediente y no como seres humanos. Creo que la violación de derechos fundamentales de los refugiados ha llegado hasta un punto muy grave. La situación de mucha gente es muy mala, sin ayudas suficientes, sin necesidades básicas cubiertas y sufriendo mucho maltrato. Espero que la comunidad catalana y española, que son quienes nos han acogido, nos ayude a controlar y velar por la recuperación de nuestros derechos.

El 22 de mayo pasado, un grupo de refugiados sirios se manifestó frente a la sede de la Comissió Catalana d’Ajuda al Refugiat en Barcelona. Han reclamado una mejor asistencia, ayudas para alimentos e inserción laboral, trámites más claros con menor burocracia, asistencia con traductores en las reuniones con el ente y un mejor trato por parte de los funcionarios.

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