CAPTAGON. La droga del Daesh

Escribe Marcelo Espiñeira.

Muchos expertos en el conflicto sirio han alertado acerca de los peligros que acarrearía una invasión terrestre de la coalición internacional en los territorios dominados por ISIS y la desaconsejan sin ambigüedades. Al mismo tiempo suelen indicar que la urgencia radica en la interrupción de las vías de financiamiento del grupo armado. Al parecer, esta sería la mejor de las tácticas previstas para reducir la influencia del Dáesh en la región.

Los terroristas controlan una amplia zona de los territorios de Irak y Siria en la actualidad, donde residen algo más de diez millones de personas según las estimaciones de Cruz Roja Internacional. En este estado diseminado e inconnexo existen pozos de petróleo cuya explotación estaría reportando para la organización una cifra diaria cercana al 1,5 millón de euros. Sin embargo, no sólo de la venta clandestina de crudo vive el Dáesh, también recauda impuestos, cobra recompensa por secuestro de personas y produce una droga muy popular en los estados árabes: el captagon

Una cocina de Captagon, la sustancia más consumida entre los combatientes del conflicto sirio.
Esta anfetamina es la sustancia ilegal más consumida en Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Arabes Unidos,  Jordania, Irak y por supuesto que también en Siria, donde ahora es tomada por los combatientes para mantenerse en pie durante las escaramuzas nocturnas. 

En años anteriores al estallido del conflicto armado sirio, el captagon tenía sus cocinas ubicadas en El Libano, desde Beirut salían las píldoras que en su mayoría se destinaban al mercado saudí. Con el avance de la guerra, los carteles libaneses fueron sorprendidos por una nueva competencia. La producción y el consumo del captagon sirio floreció en 2013 e ISIS terminó quedándose con buena parte de este lucrativo negocio. Según expertos en el comercio de estupefacientes en Medio Oriente, los ingresos generados por esta droga representarían una cifra anual de varios cientos de millones de euros para el Califato. 

La producción y el consumo
del captagon sirio floreció en 2013
e ISIS se quedó con la mejor parte
de este lucrativo negocio

De esta manera, los yihadistas obtendrían recursos para las armas que adquieren en un mercado negro que se extiende desde las costas del Mediterráneo libanés hasta las entrañas del territorio iraquí.  

De producción casera y sencilla, las pastillas de captagon sirio se pagan entre 5 y 20 euros en las urbes del mundo árabe. Según el reporte de las autoridades libanesas que combaten el narcotráfico, unos 12 millones de píldoras de orígen sirio fueron incautadas en 2013. También indican que los carteles libaneses se han asociado a ISIS en el negocio. El problema principal es que casi todos los actores del conflicto sirio consumen anfetaminas en el frente de combate y que frenar este comercio clandestino resulta practicamente imposible en la práctica. 

Los combatientes consumen anfetaminas para mantenerse en pie durante las largas noches.


El captagon representa tan solo una de las filosas aristas de la guerra siria, un conflicto complejo como pocos y de agresiva combustión como la mayoría.

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