10ª Edición del Festival ANIMADRID - Entrevista con PEDRO MEDINA, su director.

Una entrevista de Marcelo Espiñeira.


Animadrid acaba de celebrar su décima edición. Este festival ha ganado notoriedad a base de un esmerado trabajo de sus organizadores. El cine de animación ha incrementado su presencia en el mercado español de manera notable. La producción local ha crecido de forma espectacular, tanto por parte de los creadores noveles, como de los estudios dedicados a su desarrollo con una visión más comercial. El éxito de “Pocoyó” es un claro ejemplo. Algunas producciones de inminente estreno, como “Planet 51”, vendrán pensadas ya como las americanas. Rodeadas de un fuerte merchadising que incluirá videojuegos y diversos artículos para tiendas de juguetes.
Pero, en Animadrid no solo se exhiben producciones españolas, y este año los creadores argentinos han tenido su espacio de privilegio. Manuel García Ferrer, Juan Pablo Zaramella y Liliana Romero fueron invitados a participar de la muestra, que también contó con una amplia retrospectiva de la animación argentina, que ostenta el mérito histórico de haber producido el primer largometraje realizado en todo el mundo, “El Apóstol” (1917).
Entrevistamos a Pedro Medina, director del festival.


Hoy puedes encender la tele española y ver series animadas para los niños y los adolescentes. Pero, resulta muy complicado que exhiban una producción para el público adulto. ¿Por qué crees que sucede esto?
PEDRO MEDINA: A pesar del éxito de series tan emblemáticas como Los Simpson o South Park, entre otras por el estilo, sobre la animación pervive en algunas personas adultas el prejuicio de negarle valor artístico o cultural, de considerar que todo el cine de animación, especialmente si son dibujos animados, es para niños o es algo infantil, como si esto fuera malo en sí mismo. Nada más lejos de la realidad, pues ni todo el cine de animación que se hace en el mundo es para niños ni la animación son solo dibujos animados, sino que en su seno conviven múltiples y variadas técnicas y formas de animar. El cine de animación nos puede emocionar con sus historias y hacer que disfrutemos con su estética, puede hacernos reír o llorar, puede provocar nuestra reflexión y opinión, etc., exactamente lo mismo que el resto del cine.


Sabemos que este género requiere de mucho tiempo de producción y que muchas veces resulta difícil vender el producto terminado. ¿Crees que esto desanima a las productoras de cine español a apostar más fuerte en animación?
Para todo esto la respuesta siempre está en los presupuestos que se manejan en nuestra industria, que rara vez son suficientes para abordar cualquier producción y para venderla en condiciones después. Pero no creo que eso desanime, pues la producción de largometrajes de animación ha ido creciendo a lo largo de esta década.


Qué podría llegar a cambiar a partir del fulminante éxito de Pocoyó en la tv, para las futuras realizaciones españolas?
Pocoyó ha puesto el listón muy alto dentro de una producción dirigida a un sector del público infantil muy definido como es el de preescolar, y su éxito nacional e internacional habla tanto de la calidad del producto como de la buena labor de marketing de la productora, y eso es sin duda un ejemplo a seguir.

Qué te sugiere que el canal CLAN (dedicado en más de un 90% a emitir series animadas), sea el más visto por la audiencia de este país?
Algo que ya sabíamos, y es que los niños y jóvenes consumen mucha televisión, por lo que es importante que ésta sea de calidad, que no se rellene por rellenar.

Entiendo que opinas que la animación vive un momento esplendoroso en general. ¿En qué medida ha ayudado el éxito de los estudios Pixar y Dreamworks para que esto suceda?
En la misma medida en que antes lo hiciera Disney (por cierto, ahora asociada a Pixar), aunque ahora hay más competencia, pues casi todos los grandes estudios han entrado en la lucha por una parcela muy importante de la taquilla mundial.

Qué futuro atribuyes a la animación de producción más clásica, teniendo en cuenta el fuerte avance que ha experimentado la que se produce mediante medios digitales?
A nivel comercial, va a ser difícil que otras técnicas más tradicionales, como el dibujo animado o el stop-motion (muñecos, plastilina, etc.), se impongan a la hora de hacer una película de animación, aunque siempre habrá alguna excepción. No ocurre lo mismo en el ámbito de la animación independiente, donde seguro que siempre encontraremos a directores dispuestos a emplear cualquier técnica e incluso a seguir indagando en todo tipo de formas e investigando nuevos caminos para la animación.

Cuál ha sido el impacto de Youtube entre los creadores más amateur de cortos de animación? ¿Y cuál entre las productoras más grandes?
En general Internet ha supuesto para los primeros una plataforma accesible e inmejorable para poder dar a conocer sus trabajos al público de todo el mundo; mientras que los segundos se han dado cuenta en seguida de la potencialidad de Internet y lo emplean como un medio, quizás el más importante entre ciertos sectores, de testeo de sus producciones y de difusión y publicidad de las mismas.

Cuéntame por qué se ha invitado a los realizadores argentinos para esta edición.
Argentina es un país que cuenta con una larga tradición de cine animado, y dentro de ella tiene varios hitos en su haber, como por ejemplo que allí se hizo el primer largometraje de animación de la historia (El Apostol, 1917, de Quirino Crsitiani), y el primer largometraje de animación sonoro (Peludópolis, 1934, también de Cristiani). Y en estos momentos cuenta con una generación de animadores joven y dinámica, que recoge el testigo de los logros de sus antecesores de los años 60 y 70. Además, este año queríamos volcarnos con los países de América del Sur, protagonistas de la sección "Una ventana abierta", y tanto el país invitado como el homenajeado, el uruguayo Walter Tournier, nos permitían dar coherencia a la propuesta.

Cuál ha sido el criterio de selección para cursarles dicha invitación?
Como hacemos siempre, partimos de un trabajo previo de investigación, para posteriormente proceder a la búsqueda y localización de copias para poder ofrecer una amplia retrospectiva de títulos. En esta ocasión hemos contado con la colaboración de la Embajada Argentina y del INCAA, así como de algunos productores que nos han ayudado con las gestiones. En total, se podrán ver 70 películas, que pretenden repasar en la medida de lo posible lo mejor de su cine de animación.

Personalmente, ¿qué admiras de la animación producida en Argentina y en América Latina en general?
Muchas cosas en general, pero sobre todo la manera en que algunos de sus directores recogen su tradición y su cultura y la vuelcan en la animación, tanto en las historias que cuentan como en la manera en cómo lo hacen.

Cuán satisfechos están desde la organización de Animadrid, luego de diez ediciones consecutivas?
Bastante, si consideramos que, como he dicho en la primera pregunta, no es fácil mantener un proyecto que apuesta por una técnica que ha de luchar todavía con ciertos prejuicios, desde diferentes sectores, a la hora de que se le otorgue la misma legitimidad artística e industrial dentro del mundo del cine.

Qué objetivos han alcanzado con el festival y qué les resta para el futuro?
En la respuesta anterior encontramos uno de ellos, pero hay otros, como el de trabajar para conseguir convertir el festival en un lugar donde se pueda ver lo mejor del cine de animación, tanto en el momento actual como a lo largo de su historia, y hacer de ANIMADRID un punto de encuentro de los cineastas entre sí y con el público. Y en todos ellos hemos avanzado mucho, aunque todavía queda camino por hacer…

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