MESSI. Seguirá siendo un misterio?

Una crítica de Lilian Rosales de Canals.

El director bilbaíno Alex de la Iglesia se acerca desde su desidia futbolera al astro Lionel Messi a fin de contar su vida. Para el director general de la productora Mediapro, Jaume Roures, tal desinterés es justamente la garantía de que será contada con objetividad. Probablemente esté en lo cierto. Desde este enfoque que tiene algo de distanciamiento, de la Iglesia levanta su más reciente proyecto cinematográfico "Messi, la película" y circunda la vida de la Pulga hasta tocarle sin entrar en él. El realizador deja de lado el género en el que despunta, la ficción pura, para adentrarse desde el documental en una propuesta bien concebida, bien narrada aunque poco profunda.
La intimidad de una cena, que acaban siendo muchas cenas en un espacio común, permite alimentar el argumento sobre el que se teje el trozo de ficción que le soporta a modo de columna vertebral. Mientras figuras claves del entorno del delantero argentino van desvelando rasgos de su personalidad y situaciones anecdóticas, de la Iglesia deja correr cual hilo conductor la reconstrucción de episodios de su infancia y adolescencia. 


Alex de la Iglesia durante el rodaje de Messi en Rosario

Muy alejado del tono de Emir Kusturica en su producción de 2008 acerca del otro gran diez de la selección argentina, el pelusa Maradona, en "Messi la película"  se muestra la estrella azulgrana desde el exterior, bordeando el mito que representa casi con respeto, como en la pretensión de no romper aquel halo de misterio, de preservarlo a toda costa. 


En tal sentido, aquí no hay pinceladas ni fondo político, no hay chicha de otra índole más que la meramente deportiva y lo que se narra de naturaleza extradeportiva, es quizá una simple excusa para subrayar las virtudes (también deportivas) del jugador. Lo que para nada resta interés a la visión de las figuras cercanas a Messi, que sin abismales inmersiones en su intimidad, sembrarán con seguridad gran expectativa en la audiencia. Nada del Messi padre, del marido, del hijo. Esta franja de su vida privada ni siquiera se contempla, acaso por un desmedido respeto al celo del propio Messi. De este modo la historia se torna reveladora para la gran mayoría, pero es probable que resulte inconclusa para otros, coja de esa "pata personal", que a propio juicio es un aspecto fundamental en la recreación de su perfil.


Rodaje en el Miniestadi de Barcelona

Con este trabajo el creador de Las Brujas de Zugarramurdi, propone a manera de reto un guión bien construido desde la realidad a dos manos junto al exfutbolista Jorge Valdano con la idea de mostrar el por qué Messi es como es y cuál es la clave de su éxito, según manifiesta. 


El autor evita la polémica a toda costa, en congruencia con el carácter del jugador. En la cinta no existe espacio para los escándalos de corrupción, y la comparación con Pelé o Maradona queda bajo responsabilidad de quienes repasan su vida desde la memoria y la admiración, de forma llana, sin grandes controversias. Cae así todo el peso narrativo sobre interesantes opiniones de entrenadores y compañeros futbolistas, algunos sintéticos y curiosos análisis. Del mismo modo que recae sobre las anécdotas recogidas de familiares, amigos y profesores que han compartido vivencias junto a él. Estos bloques narrativos se superponen en diversos planos temporales y una dramatización suficientemente correcta en términos de actuación (que aprovecha imágenes, entrevistas y grabaciones de archivo de Messi desde que tenía 4 años), recrea su vida y atraviesa como hilo conductor de extremo a extremo todas las intervenciones en un permanente ir y venir, imprimiendo ritmo y  dinamismo. Rodada a caballo entre la ciudad natal de Rosario, en Argentina, y Barcelona, su casa desde su arribo a la cantera del Barça, el film contó con pocos meses de producción.

Rodaje de Messi en el Camp Nou
En este dibujar el perfil del crack argentino desde diversas perspectivas, el realizador vasco recurrió a Johan Cruyff y Jorge Valdano, los veteranos exjugadores de Barcelona y Real Madrid, para ocupar la mesa central de los diálogos y de donde surgen a mi juicio los más interesantes comentarios en torno al estilo y talento de Lionel. Gerard Piqué, José Manuel Pinto, Andrés Iniesta y Javier Mascherano, compañeros del Barça reunidos en otra mesa hacen gratas confesiones de donde surge la célebre frase "que lindo sería ser cinco segundos Messi, para ver la sensación" (Mascherano). 


En una tercera mesa, excompañeros del equipo de Newell's, donde vio nacer su afición de pequeño, cuentan entre carcajadas su experiencia de campeones con Messi a la cabeza.  Ilustran tales memorias imágenes de archivo y  recreaciones de las escenas en locaciones donde el pequeño Messi jugaría hasta su ingreso en las categorías inferiores del Barça, como el club de fútbol Grandoli, donde ya asomaba su estilo. También hay lugar en estas tertulias para César Luis Menotti (reconocido exentrenador) y el seleccionador argentino Alejandro Sabella, amigos de la infancia, profesores del colegio y periodistas deportivos como Ramón Besa o Santiago Segurol que han escrito su biografía. 

Messi en una imagen del rodaje en Camp Nou
A pesar de las omisiones ya mencionadas y de otras más, vinculadas con su paso por el Barça de Guardiola o del Tata Martino, con este documental la figura del mejor jugador de nuestra historia reciente se torna más próxima y creíble, el mítico as parece ahora más de carne y hueso, sorprende en su espíritu de sacrificio. Messi, habiendo llenado de goles los arcos rivales y con sus cuatro balones de oro, es aquí ese niño bajito que solo sueña con jugar y con crecer para realizar sus maravillosos regates. Ese chico sencillo de barrio que una vez soñó frente a la consola con la camisa de Barça, el que apenas aparece para dar declaraciones en los medios, creció de talla y creció en la cancha haciendo lo que mejor sabe hacer. 

Messi no aparece en su película y Roures a este respecto señala que de ser así "hubiese alterado la estructura" del relato, ya que resulta complicado  que el protagonista explique objetivamente la propia vida. Aclaró que el film no ha sido elaborado a petición del jugador ni de su familia, aunque haya contado con su visto bueno y colaboración.  

Pero de la Iglesia al parecer no advierte que probablemente el público quiere entrar más allá, que la historia contada desde afuera deja un apetito por conocer qué piensa la misteriosa Pulga, cómo ha encajado en su rol de padre y esposo un jugador que, como niño eterno, antepuso el balón y la cancha a todos sus afectos, ya no se trata siquiera de tocar asuntos controvertidos que han ocupado las portadas de los diarios con intereses detractores. Alex no ha querido nadar profundo, se lo ha dictado su experiencia, y será quizá una oportunidad para seguir sacando rendimiento a la imagen de quien se ha convertido en uno de los mayores mitos deportivos de nuestros tiempos.








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