MANOS ARRIBA. Robo sistemático en Caja Madrid

Escribe Marcelo Espiñeira.

...“No hemos hecho nada indebido, nada ilegal, ni sobrepasado nuestro límite de gastos mensual”... 

Entre 2003 y 2012, la Caja de Ahorros de Madrid, Bankia luego del millonario rescate, estuvo presidida por Miguel Blesa (1996-2009) y Rodrigo Rato (2010-2012). Ambos dirigentes instrumentaron y consintieron un sistema muy original para afrontar los gastos privados de los numerosos miembros del Consejo Administrativo mediante el reparto de unas tarjetas de crédito muy particulares. Tan especiales eran estas tarjetas, que hasta ocultaban sus compras a Hacienda mediante la magia aplicada a la contabilidad.

Miguel Blesa encontró en este sistema de reparto generoso del dinero de los ahorristas, una oportunidad dorada para comprar voluntades de todos los colores políticos y perpetuarse así en la presidencia de una entidad que finalmente se viera involucrada en la sospechosa adquisición del National Bank of Florida por una cifra elevadísima, muy por encima de su valor de mercado.


El expresidente José María Aznar y su amigo Miguel Blesa

El rescate bancario de 2010 se cobró la presidencia de Blesa y el todoterreno Rodrigo Rato vino a reemplazarle. Poco cambió en Caja Madrid bajo el mandato de Rato, salvo que Bankia saldría a Bolsa para estirar la agonía de la raquítica y saqueada entidad otrora próspera.


Ochenta y seis consejeros fueron titulares de las tarjetas negras de Caja Madrid. 27 de ellos nombrados por el Partido Popular, 15 por el PSOE, 5 por Izquierda Unida, 11 sindicalistas de UGT, CCOO y Confederación de Cuadros, 5 por la CEOE y 20 directivos del banco. En total, se gastaron algo más de 15 millones de euros entre 2003 y 2012, según el informe del FROB en relación con la investigación que lleva adelante el juez Fernando Andreu en el caso del presunto desfalco de Caja Madrid.


Los gastos, que en teoría debían ser utilizados en materia de representación, incluyeron abundantes compras en supermercados (más de 1 millón), restaurantes (3 millones), viajes y desplazamientos, hoteles, indumentaria personal y hasta dinero en efectivo (2 millones). Los límites de compra que la presidencia de Blesa y Rato establecieron a sus consejeros oscilaba entre los 1.000 y 5.000 euros mensuales, dependiendo de un orden que ellos mismos establecían siguiendo criterios poco claros, a tono con la misma instrumentación general.

Listado de los altos cargos con mayores gastos realizados a través de las tarjetas opacas
La contabilidad de estos gastos se ocultaba de manera sistemática a los organismos internos de control del banco. Durante la presidencia de Rato fueron contabilizados en la cuenta de quebrantos, la misma que registra los gastos de las tarjetas de créditos robadas. Blesa confió en su mano derecha, Ildefonso Sánchez Barcoj, la administración de este sistema de tarjetas fantasma que finalizó con  la llegada a la presidencia de Bankia de José Ignacio Goirigolzarri, en 2012, y el cese de Sánchez Barcoj.


Tan solo 4 de los 86 consejeros titulares de estas tarjetas se negaron a utilizarlas alguna vez. Se trata de Félix Manuel Sánchez Acal, consejero de UGT; los directivos Íñigo María Aldaz y Esteban Tejera (presidente de Caja Madrid Seguros Generales) y Francisco Verdú (consejero delegado de Bankia). Ni un solo euro se llevaron por esta vía. Otros, en  cambio, ya han devuelto parte del dinero utilizado: Rodrigo Rato (54.837 euros), José Manuel Fernández Norniella (9.700), Matías Amat (42.042) e Ildefonso José Sánchez Barcoj (90.879) ya que seguro eran los mejor informados sobre la trascendencia que podría adquirir en los medios de comunicación este escandaloso sistema.




No obstante las disculpas, el supuesto desconocimiento de la ilegalidad de estas tarjetas o hasta la devolución del dinero utilizado, la maniobra de las tarjetas negras de Caja Madrid ha sido un fraude a Hacienda y a la confianza de los millones de clientes que supo tener el banco.

La auditoría pormenorizada de Caja Madrid debería ser extensiva a muchas de las entidades ya desaparecidas que podrían haber incurrido en prácticas similares de fraude sistemático al fisco, como Caixa Catalunya o Bancaja. El fabuloso monto que nos ha costado rescatar de la bancarrota a estas entidades, bien valdría el esfuerzo de investigar su contabilidad.

Respecto a los consejeros implicados en esta auténtica trama de favores políticos, algunos de ellos ya han dimitido a sus cargos actuales o a parte de ellos. La consejera María Carmen Cafranga (PP) dimitió a la presidencia de la Obra Social de Bankia. Una mujer muy conectada en Madrid, también ligada en otros negocios con la esposa del presidente autonómico, Ignacio González. El economista Pablo Abejas (PP) fue cesado en su cargo de la Dirección Económica de la CCAA de Madrid. El vocal de la Junta Directiva del PSOE madrileño, el dirigente Angel Gómez del Pulgar también fue cesado en su cargo con la apertura de un expediente que podría acabar con su expulsión del partido. El consejero del rey Felipe VI, Rafael Spottorno Díaz dejó su lugar en Casa Real para evitar complicaciones mayores, al tiempo que anunció que devolverá el dinero utilizado. Rodrigo Rato ha sido reubicado en un área internacional del fondo americano Texas Pacific Group que es accionista mayoritario de Servihabitat, la inmobiliaria de Caixabank. Acaso para alejarlo del escandalo que lo salpica en España y que amenaza con dejarlo fuera del propio Partido Popular. Claro está que el pluriempleado Rato todavía es miembro del consejo asesor del Banco Santander, así como consejero de Telefónica. Todo un experto en la materia.

Miguel Blesa y Rodrigo Rato
La calamidad de estas tarjetas negras de Caja Madrid se completa con la sentencia por prevaricación contra el juez Elpidio Silva, el mismo que hizo entrar en prisión a Miguel Blesa. Acaso, abusando de su autoridad o con prácticas poco ajustadas a la legalidad, tal el caso del juez Baltazar Garzón. Nadie duda de esta posibilidad, pero queda flotando en el aire la sensación de que la impunidad de ciertos personajes es demasiado evidente. Se ha administrado demasiado mal el ahorro de los ciudadanos, se ha estafado con las preferentes y se han hecho operaciones comerciales (Bank National of Florida o Martin-Fadessa) que saben a fraude en toda regla. Sin embargo, el ministro de Guindos cree que estos hechos son singulares y no una práctica generalizada. Podríamos creerle, pero nos cueste demasiado...

Miguel Blesa y Esperanza Aguirre

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