PANAMÁ PAPERS. Potente lavadora de alcance mundial

Escribe Marcelo Espiñeira.

..."Investigaremos a estas empresas, sean quien sean sus titulares y caiga quien caiga"...
 Soraya Sáenz de Santamaría

La hermana del dimitido Rey Juan Carlos figura entre una larga lista de personajes famosos que habrían contratado los servicios de una gestora financiera, llamada Mossak y Fonseca, con sede en la capital de Panamá. Esta compañía se especializa, como otras tantas, en el diseño de sociedades pantalla, tal cual denominamos generalmente a los entramados financieros especialmente diseñados para eludir dinero del fisco de los estados.
Vale recordar que Panamá es un pequeño país centroamericano, independiente de Colombia desde 1903 tras la acción de un movimiento separatista apoyado por los norteamericanos, que siempre ha vivido de los usufructos del célebre canal que atraviesa su territorio; aunque también sea conocido por su plaza financiera y las ventajas fiscales concedidas a las sociedades que desde allí operan. Si bien en los últimos años, las autoridades panameñas han firmado múltiples acuerdos donde se comprometieron a intercambiar información financiera con otros estados, ahora vemos que en la práctica este país continuaría siendo una pieza vital en el fluido circuito del dinero oculto. Al menos, esta es la idea que se desprendería de la filtración de once millones de documentos obtenidos por un grupo de periodistas encabezados por la redacción del periódico alemán Süddeutsche Zeitung, en colaboración con el periódico inglés The Guardian, la productora del programa Panorama de la BBC británica y un amplio grupo de profesionales de orígenes muy variados reunidos en el sindicato de investigación periodística The International Consortium of Investigative Journalists. En España, el medio digital El Confidencial y el canal de tv La Sexta están ejerciendo de voceros del grupo con amplia difusión de los resultados de la filtración a través de publicaciones periódicas en sus páginas web y en programas de la parrilla televisiva.


La lista de clientes del buffete Mossak y Fonseca incluye a celebridades de todo tipo.

La información desvelada por los Panamá Papers, tal cual ha sido bautizada esta filtración, incluye a cientos de personalidades  internacionales importantes además de la citada hermana del rey español. No extraña por tal motivo, el revuelo mediático que ha levantado esta enorme carga de documentación, como también el uso discrecional que ya se está realizando de la misma. Hay tantos famosos salpicados en este asunto, que cada medio o periodista elige señalar primero al que más le conviene u omitir a otros en consecuencia.


La cifra de los documentos asciende a 11,5 millones entre emails, bases de datos, ficheros pdfs, fotografías y documentos de texto. La web del sindicato ICIJ ofrece gráficos interactivos con la información sintetizada y perfectamente clasificada por países o por el ámbito en que se desenvuelve la celebridad denunciada, ya sea político, deportivo o artístico. Es remarcable el hecho de que se haya invertido casi un año de trabajo en la preselección del material que fuera filtrado por una supuesta fuente anónima que nunca pidió dinero a cambio y que solo utilizó una vía encriptada para contactar con el periodista alemán Bastian Obermayer, quien luego solicitara la ayuda del ICIJ, abrumado por la enorme dimensión del informe recibido.


“Quiero que se conozcan estos negocios sucios para que algún día se acaben” habría sido, palabras más, palabras menos, el único requerimiento de la fuente anónima que contactara con Obermayer, que manifiesta nunca haberse encontrado personalmente con su misterioso interlocutor. 

Es importante saber que el ICIJ es una reputada organización integrada por periodistas de investigación con sede en Washington DC. Fue fundada en 1997 por el Center of Public Integrity, a su vez otro centro de investigación periodística considerado independiente, sin fines de lucro y con la misión de denunciar los abusos de poder, la corrupción y la negligencia en el cumplimiento del deber dentro de instituciones públicas y privadas, según rezan sus estatutos. Para mayores referencias, en 2014, el periodista Chris Hamby del citado CPI obtuvo el premio Pulitzer al Periodismo de Investigación por sus reportes sobre la mala salud de los mineros en la industria americana del carbón. El ICIJ también estuvo detrás de otras revelaciones relacionadas con información sensible sobre cuentas y empresas pantalla radicadas en paraísos fiscales en fechas recientes (una sobre cuentas de las islas Cayman en 2013 y otra sobre el banco británico HSBC en 2015). 



Habiendo contrastado que la fuente es bastante confiable, la lista de personalidades en los Panamá Papers impresiona y a escasos días de su publicación ha provocado todo tipo de reacciones entre los señalados por este voluminoso informe. Entre ellos, el presidente ruso Vladimir Putin es uno de los que peor sale parados del escándalo. Su núcleo de amigos íntimos, muchos empresarios beneficiados por la contratación pública en la Federación Rusa, acumula una red de empresas por valor superior a los 2.000 millones de dólares, siempre gestionados desde Mossak & Fonseca en Panamá. El mandatario se desmarcó inmediatamente del tema, alegando intereses del gobierno americano en la difusión de estas supuestas infamias hacia su honorabilidad. Algo muy similar sucedió en China, porque varios jerarcas del Partido Comunista en el poder figuran vinculados estrechamente a pilas de dinero que estarían gestionadas por sus familiares más directos, como esposas o hijos. “Ningún comentario que hacer al respecto” fue la respuesta elegida por los más encumbrados políticos chinos ante las tímidas preguntas de la prensa local. También se ha tenido que desvincular del informe, el actual presidente argentino Mauricio Macri, quien alegó que la empresa en la que figura con responsabilidades y que no habría declarado ante el fisco argentino en el pasado, era un negocio familiar de su padre Franco Macri que no le incumbía a su persona directamente. 

Los Panamá Papers tampoco dejan indemne el honor de la familia Kirchner, que podría estar vinculada a través de testaferros en la persona de Daniel Muñoz, secretario privado y hombre de confianza del fallecido expresidente argentino. Otra personalidad política afectada ha sido el ahora exprimer ministro de Islandia, que debió dimitir tras saberse que su esposa manejaba mucho dinero a través de la gestora panameña. En España, la esposa del exministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente entre 2011 y 2014, Miguel Arias Cañete, también se ha visto salpicada por la filtración ya que figura como apoderada de una sociedad offshore entre 2005 y 2010, período en que su marido ocupara cargos públicos en España y la UE. El hijo del expresident de la Generalitat Jordi Pujol, Oleguer Pujol Ferrusola también se ha visto implicado en la constitución de sociedades pantalla en Panamá. La lista incluye al padre del primer ministro inglés James Cameron, o a gente vinculada al Front National francés de Marine Le Pen y a muchísimos políticos africanos, asiáticos, europeos y sudamericanos. Finalmente, figuras deportivas como nuestro querido Lionel Messi o el campeón catalán de motos Alex Crivillé se han visto incluídos en el informe. Aunque la familia de Messi ha replicado inmediatamente alegando que dicha sociedad estaba inactiva.

La lista es enorme y descubre la complicidad necesaria de bancos americanos y europeos en la constitución de estos entramados. El Santander, el BBVA y el Sabadell serían los más activos entre las entidades locales vinculadas al escándalo. Mientras que el Experta Corporate de Luxemburgo, el inglés HSBC, el suizo UBS o el Credit Suisse serían los más utilizados en las operaciones de Mossak y Fonseca. Un buffete que era considerado el cuarto en importancia en el ranking que los especialistas suelen elaborar cuando analizan el fenómeno del dinero oculto en paraísos fiscales.

Existe la teoría de que esta filtración podría tener una velada intención de influir en la geopolítica. Al respecto, el periodista mexicano Raymundo Riva Palacio desliza en su artículo para El Financiero, que los Panamá Papers podrían favorecer cierta estrategia de los norteamericanos tendiente a torpedear intereses económicos de los chinos y los rusos en la financiación de la construcción del canal de Nicaragua. Una obra que atentaría contra los intereses del gobierno de EEUU en la región, ya que supondría la instalación de una base militar china en el patio trasero centroamericano o la pérdida del control monopólico del transporte marítimo establecido a través del Canal de Panamá, país fiel a la órbita estadounidense. Si la fuente anónima de los Panamá Papers persiguiera objetivos políticos posiblemente no lo sabremos nunca, igual que pudo haber sucedido con las filtraciones de Edward Snowden en 2013 cuando denunciara el espionaje del gobierno norteamericano y luego se refugiara en territorio ruso. La verdad estricta en estos casos suele ser esquiva, aunque nos acerquemos a ella. En todo caso, estos documentos nos han servido para confirmar que el sistema fiscal es un auténtico coladero para los que más tienen.

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