MADE IN CHINA, la silenciosa conquista de la gran potencia del s.XXI

La nación más populosa del planeta atraviesa una etapa de imparable expansión económica que amenaza con trocar el orden mundial  establecido desde 1930 hasta nuestros días. 


Expresada en un lenguaje despojado de matices o segundas intenciones, esta revelación engendra más interrogantes que certidumbres. Suficiente razón, pensaron los periodistas Juan Pablo Cardenal (Barcelona, 1968) y Heriberto Araújo (Barcelona, 1983) para proponerse investigar sobre el campo la auténtica noticia del siglo. Nada sencillo si tomamos en cuenta que eligieron hacerlo sin financiación externa (evitando tener un jefe) y viajando a través de veinticinco países durante dos largos años, desde Cuba hasta Rusia, pasando por el continente africano y Latinoamérica.



El resultado final es un libro que abarca una monumental investigación, riguroso en sus fuentes y ágil en su lectura. “La silenciosa conquista china” (Crítica, 2011) es una generosa obra que conjuga los elementos del relato de viajes con el periodismo de la vieja escuela, que consigue echar luz sobre cuestiones que habitualmente florecen en la sombra.
China está gobernada por una dictadura que decidió abrirse a la economía mundial hace treinta años atrás. Dicha apertura jamás ha significado que persiguieran un objetivo democrático, más bien todo lo contrario. Sin embargo, la compleja y por muchos desconocida idioscincracia de su pueblo ha sido tomada en cuenta por el Partido Comunista gobernante, diseñando una astuta estrategia política que hoy desemboca en la imparable expansión de la civilización que se propone dominar el siglo XXI.


Lejos del catastrofismo y el sensacionalismo, Araújo y Cardenal descifran con minuciosidad “china” el milagro económico del gigante asiático. Veneran sus habilidades y sus puntos fuertes, al tiempo que denuncian sin apelativos la censura, la corrupción y la ausencia de valores como el respeto por el medioambiente o el derecho de los trabajadores, en las operaciones que la denominada China S.A. está llevando a cabo en los países en desarrollo.


Heriberto Araújo y Juan Pablo Cardenal, autores de "La silenciosa conquista china".
Los autores se preguntan, no sin atino, cuál será el verdadero aporte del ascenso al trono mundial de esta civilización milenaria. ¿Quiénes son los verdaderos beneficiarios en este intercambio? ¿La gente corriente? ¿Las élites? ¿Los ricos? ¿Los pobres?


En plena crisis del mundo Occidental, moral y económica, China se presenta como la gran alternativa a un modelo capitalista que luce agotado. Es nuestro deber estar informados al respecto, analizar las propuestas de un futuro que ya ha llegado y comenzar a entender que el mundo está cambiando. Probablemente a un ritmo mucho más vertiginoso del que resulta saludable. 


Una entrevista de
Marcelo Espiñeira.


¿Cuáles son los valores esenciales sobre los que construye su vida un ciudadano chino promedio?
HERIBERTO ARAÚJO: Creo que la familia es la piedra angular en la vida de un chino. Y, a partir de ahí, el esfuerzo sea quizá el valor más representativo de este pueblo. El motor que mueve la vida de la China actual es el ansia por enriquecerse y ganar dinero. El dinero es lo que lo mueve todo porque cada uno de los 1.300 millones de chinos cree que ha llegado la hora de su nación, la hora de hacerse ricos.  



¿Hasta qué punto es importante el sentimiento de lealtad en la sociedad china, pensando en una dirigida hacia el Estado o el Partido que los gobierna?
JUAN PABLO CARDENAL: La lealtad es importante, sobre todo en lo que a la familia se refiere. Pero existe por supuesto un nacionalismo muy fuerte que vehicula el sentimiento de pertenencia a la cultura china, a su historia, con sus tradiciones y valores. Se puede decir que los chinos se sienten orgullosos de serlo. Y el Partido utiliza eso, por supuesto, para erigirse como guardián del Estado.


La lealtad al Partido es menos obvia. Excepto los que se han beneficiado del sistema y los que, estando en la órbita del Partido, están muy cómodos con el status quo, los demás chinos son muy críticos con el Partido. No significa que lo hagan públicamente ni que quieran derribar al Gobierno, pero sólo hay que ver el número de manifestaciones violentas al año (180.000, según cifras oficiales) o lo que se dice en los foros de Internet, para pulsar la temperatura social. La corrupción y las desigualdades les lleva a ser críticos con el Partido, pero la lealtad a China, a la patria, es sólida. 



¿Qué tal funciona el ascensor social en la China actual?
HA: China ha sacado a cientos de millones de personas de la miseria en apenas 30 años, desde el proceso de apertura de 1979. Ningún chino muere hoy de hambre, a diferencia de lo que sucedía a finales de 1950 y principios de los 60, con las políticas dementes de Mao Zedong.



Durante estos años mucha gente se ha enriquecido, además de dejar de pasar hambre. Así se ha tejido una clase media de entre 200 y 300 millones de personas que ejemplifican esta ascensión social. 

La cuestión es que aparte de la China urbana del este del país, cuyas clases medias y medias altas han logrado prosperar, la situación en la China rural es mucho menos bondadosa. Claro que han prosperado, entre otras cosas porque partían de una situación de pobreza desesperada. Sin embargo, los pobres de hoy en China son más pobres en términos relativos que hace 30 años. 

Jóvenes junto a monumento de Mao Zedong.
“Observar y analizar con calma, asegurar nuestra posición, hacer frente a los asuntos con tranquilidad, ocultar nuestras capacidades y esperar el momento oportuno, ser bueno en mantener un perfil bajo, nunca liderar la reinvindicación, llevar a cabo operaciones de caracter modesto.”

Según los autores de “La silenciosa conquista china”, este ideario pronunciado por Deng Xiaoping a principios de 1990 (poco después de la masacre de la plaza Tiananmen), aún hoy sigue dominando la estrategia internacional china.


El pequeño timonel Deng Xiaoping maniobró decisivamente en 1979 para sacar a su país del caos en que lo sumió el maoísmo y propició la apertura china en el sistema económico mundial. 


Dos jóvenes turistas chinas en un spa.
Entre otras medidas destinadas a rehacer un país hundido en la pobreza extrema, el gobierno chino desplegó una política diferente hacia los chinos de ultramar. La estrategia “salir a fuera para invitar a venir” incluyó leyes que les otorgaba mayores privilegios fiscales que al resto de inversores extranjeros. Pekín envío en las últimas décadas miles de delegaciones por todo el mundo para atraer este capital de origen chino. Y ellos respondieron con creces, convirtiéndose en el mayor soporte financiero del desarrollo industrial chino desde el proceso de apertura y reformas.

Desarrollo urbano en Shangai.

¿Realmente se cuestionan poco su escasa libertad individual?
JPC: Creo que el individuo, sea chino, español, marroquí o australiano tiene las mismas prioridades para su vida, siendo el bienestar y la libertad las principales. Decir que los chinos no valoran la libertad me parece erróneo (y algo xenófobo), como si ellos no sintieran el dolor o la represión igual que cualquier otro ser humano.



HA: Este argumento que dice que el "chino no valora la democracia" es una falacia que sirve, primero, para justificar la dictadura que desde hace 62 años ejerce el Partido Comunista en el poder. Y segundo, que sirve para limpiar conciencias en Occidente, ante las condiciones laborales que las empresas chinas imponen a los obreros que fabrican los bienes que nosotros consumimos.


Probablemente, su mentalidad confuciana y el 'pacto social' con el poder (el mismo que garantiza la prosperidad económica, el pueblo no pone en duda el monopolio del poder por parte del PCCh) les lleva a considerar menos importante su libertad individual. Pero cuando prosperan, la exigen como cualquier otro pueblo.



¿Cuáles son los niveles de estudio adquiridos por la población en los núcleos urbanos?
HA: La educación mejora progresivamente. La oferta se amplía y también el origen del profesorado. Pero falta que la educación china otorgue más importancia a la innovación, y menos a la memoria.

En cualquier caso, está controlada totalmente por el poder. Sólo las élites salen del sistema, al enviar a sus hijos a las mejores universidades de EEUU. Eso es sintomático.

Ciudadana china maquillada para fiesta folklórica.
¿Qué nivel de entendimiento del mundo exterior tienen los ciudadanos chinos en general?

JPC: Depende de dónde y de quién. Un campesino, poco conocimiento del mundo exterior. Pero un urbanita con una educación media tiene, a priori, elementos como el inglés para leer y escuchar más allá de lo que cuentan los medios oficiales.


Pero qué duda cabe que la barrera lingüística y la censura en los medios e Internet, son escollos casi infranqueables para que los chinos (que no viajan al extranjero) conozcan lo que pasa en el exterior. 



Varios departamentos estatales se encargan en China del control de la prensa (diarios, radio y tv) y de los contenidos de Internet (blogs, páginas informativas, chats). El Departamento Central de Propaganda es el órgano de mayor categoría en este ejercicio del control de contenidos culturales y periodísticos, siempre cuidando que estén en buena sintonía con el Partido Comunista Chino y sus intereses. 



Los medios de comunicación y páginas webs reciben de forma regular lo que se conoce entre los periodistas chinos como las “Directivas del Ministerio de la Verdad”, aludiendo al libro 1984 de George Orwell. A través de estas órdenes enviadas a los responsables de redacción de los medios, el Gobierno chino marca las pautas de lo publicable y lo que no debería tenerse en cuenta.



Según las investigaciones volcadas por los autores españoles entrevistados en estas páginas, el control excede temáticas de derechos humanos o la democracia. Se silencian, por ejemplo, casos de corrupción por parte de oficiales, el aumento de los salarios de los militares, incidentes violentos contra estamentos del poder o proyectos de investigación genética.


Algunos expertos como David Bandurski (analista del China Media Project en la Hong Kong Univ.) señalan que China dispone unos 30.000 ciberpolicías que rastrean y bloquean páginas web las 24hs. Además el Gobierno contaría con el aporte de unos 280.000 comentaristas pagos (con apariencia de espontaneidad) que opinan en todo blog, foro o página web encontrada, cobrando medio yuan (5 céntimos de euro) por cada comentario favorable a las posiciones del poder central, con el objetivo de neutralizar la opinión pública en Internet.


Jóvenes con uniformes rojos de la Revolución.

¿Qué papel juega Internet en la vida de los chinos jóvenes?
HA: Muy importante, aunque la censura y la represión cierran muchas puertas. China tiene ya 300 millones de microblogs. Es algo que no se puede obviar. Internet es, pese a la censura, prácticamente el único resquicio de libertad de expresión en China, por eso el PCCh quiere controlarlo.



¿Qué ritmo de vida llevan los nuevos ricos en China? 
HA: No soy un experto en el tema, pero creo que en China es muy importante enseñar lo rico que eres, es una cuestión de estatus social. Por eso es habitual ver comportamientos que en Occidente calificaríamos como de nuevos ricos. 



¿Podríamos afirmar que existe una política de Estado estricta y coordinada en cuanto a la expansión comercial de China en el resto del mundo?
JCP: Existe una política coordinada para garantizar el suministro de recursos naturales básicos para que China siga adelante con su industrialización, urbanización y motor exportador. El Gobierno también impulsa que las empresas estatales salgan al exterior para convertirse en globales. Para ello pone a su servicio los recursos financieros de sus bancos y la pegada de su diplomacia. 



¿Cuál es la importancia del sistema financiero chino en esta expansión global?
JCP: Fundamental. Está controlado estrechamente por el Gobierno (éste a su vez por el PCCh), y además fija los tipos de interés bancario (por debajo, por lo general de la inflación). Los bancos, de titularidad estatal y por tanto controlados por el Gobierno, no siempre responden a intereses comerciales, sino que conceden créditos a dedo, a instituciones y empresas que el Gobierno elige. Por ello las empresas estatales chinas son la punta de lanza de la expansión china por el planeta: tienen acceso a recursos financieros ilimitados y baratos, y además tienen el apoyo de Pekín. La capacidad financiera es la carta ganadora de China en su expansión.


Joven urbanita chino.

¿De dónde sacan los bancos chinos sus ilimitados recursos? ¿Por qué China siendo un país emergente, exhibe semejante músculo financiero mientras el mundo se desangra económicamente? ¿Cuál es la fórmula mágica? La respuesta se halla en el corazón mismo de la dictadura: es el pueblo chino quien paga -quiera o no- los sueños de grandeza y ambiciones del Estado chino. ¿Por qué? Por un lado, los bancos estatales se financian con emisiones de bonos que compran los bancos comerciales chinos, un gasto respaldado por los depósitos de 1.300 millones de ahorristas que -ante la ausencia del Estado social- economizan más de un 40% de lo que ganan, la mayor tasa de ahorro del mundo. Este gigantesco ahorro se conjuga con la llamada “represión financiera”, que en el sistema chino supone que los depositantes son forzados a perder dinero con sus ahorros, a causa de tipos de interés intervenidos, a menudo más bajos que la inflación.



De esta forma, el menoscabo financiero que sufre la población china sirve cabalmente a las necesidades de China S.A., que consigue ese dinero barato de facto para conceder financiación a precios irrisorios a sus empresas estatales que acometen la conquista del mundo. 


La salida de capitales está controladísima y los ciudadanos chinos no tienen opciones prácticas de invertir en el exterior en busca de mayor rentabilidad para sus ahorros. Por eso, la financiación ilimitada del Estado chino la pagan a precio de oro sus propios ciudadanos.


Esta estrategia sirve para que China lance una ofensiva internacional en el mundo en desarrollo, donde encuentra las materias primas que necesita su economía, a la vez que nuevos mercados vírgenes para inundar con sus productos Made in China.


Empresario chino en un enclave africano.

¿Cuáles son los intereses fundamentales de China en África y Latinoamérica?
HA: Materias primas, nuevos mercados, influencia geopolítica. Esos tres aspectos, tanto para África como para Latinoamérica.



¿Es China el principal socio de Irán en la actualidad? ¿Por qué razones?
JPC: Sí, es el principal socio comercial (30.000 millones de dólares en 2010), el principal inversor extranjero (40.000 millones de dólares de inversión directa extranjera china acumulada) y el principal sostén -junto a Rusia- de Irán en la escena internacional.


Irán es importante por su influencia en el mundo musulmán y por su rol de potencia regional en Oriente Medio, donde Estados Unidos tiene una influencia histórica. Irán es una oportunidad para China de limitar esta influencia estadounidense. Por otro lado, las sanciones contra Irán conceden a China enormes oportunidades no sólo para apuntalar allí su objetivo de garantizar su seguridad energética, sino que China se ha convertido prácticamente en la única alternativa para Irán. Y los chinos se aprovechan de ello.

Ahmadineyad y Hu Jintao, presidentes de Irán y de China. 

¿Cómo maneja China su relación con las otras dos potencias emergentes: India y Brasil?
HA: Con India se trata de una relación compleja y difícil. Muchos temas enemistan a los dos países, empezando por la cuestión tibetana y las disputas territoriales, y acabando por la rivalidad por liderar el siglo de Asia.

Con Brasil, creo que es un socio estratégico para China por sus reservas de recursos naturales y también por su atractivo mercado consumidor. Pero políticamente tiene menos peso que la India.

¿Apuesta China a que Asia sea el centro neurálgico mundial en los próximos años?
JPC: No sólo China, también Estados Unidos, como ha dejado claro la visita de Obama a Asia de hace unas semanas.

Barack Obama y Hu Jintao reunidos.
¿Cuánto tiempo más podrá mantener China su papel de líder discreto sin verse envuelta en disputas militares directas?
HA: El punto más caliente es el Mar de la China Meridional, donde tiene abiertos varios conflictos de soberanía con países vecinos en varias islas. Allí China está actuando de forma muy expeditiva. Luego está la cuestión de Taiwán, donde cualquier cambio en el actual status quo que no suponga un acercamiento de la isla a Pekín conlleva un riesgo potencial. 

¿Qué papel han jugado los emigrados chinos en el exterior? ¿Se pueden cifrar en cantidades exactas a este colectivo y en qué lugares?
HA: Las cifras son siempre difíciles, pero más aún con los chinos. Oficialmente, hay, por ejemplo, 750.000 chinos en África, aunque muchos expertos apuntan a que en realidad son más.

Asia, por su proximidad, es donde más comunidades de chinos emigrados se concentran (Singapur, Indonesia, Filipinas, Malasia).

Los chinos de ultramar han jugado un papel fundamental en la apertura y reforma de su país de origen, al haber sido los que mayores inversiones han realizado en China en las tres últimas décadas. Su relación con China es estrecha porque es de conveniencia: unos reciben inversiones millonarias, otros capitalizan sus inversiones con enormes beneficios.

Chinos residentes en México.
¿Cuál es la relación que suelen mantener con su país de origen estos emigrados? ¿Pueden considerarse una pieza clave en el desembarco de las empresas estatales chinas en otros países?
JPC: Los chinos de ultramar mantienen los vínculos con su historia, familia y civilización. No importa cuántas generaciones hayan pasado, el chino sigue sintiéndose chino, aunque tenga otro pasaporte.

No creo que sean una pieza clave en la expansión de las empresas estatales chinas. Éstas utilizan mano de obra china que importan de China, no de las comunidades chinas de ultramar.

¿Cómo calificarían la adaptación de un empresario chino en una negociación corriente?
HA: Los chinos son duros y astutos negociadores. Lo hemos visto a lo largo de toda nuestra investigación. Saben exactamente cuáles son sus puntos fuertes y débiles. Muchas veces, cuando se saben en inferioridad, negocian; cuando se sienten fuertes, imponen.

En Perú se han detectado conflictos laborales en los proyectos de las empresas chinas, ¿creen que esto irá a más en el futuro próximo?
JPC: Como decimos en nuestro libro, si la sociedad civil, la prensa, las ONG y la justicia no avanzan en China, sí, hay un riesgo de que las empresas chinas actúen -como es el caso de Shougang Hierro Perú- como depredadoras. La única forma de impedirlo es que los países receptores pongan los límites, porque no parece que China pueda ponerlos, por la propia naturaleza de su régimen (donde no hay contrapesos).

Mineros peruanos de Shougang Hierro Perú durante una protesta callejera.
¿Comienza a verse la presencia china como neo-colonialista en algunos países?
HA: En algunos lugares, la gente se pregunta si efectivamente China no tiene una actitud neocolonialista, puesto que se lleva los recursos de forma primaria y no facilita el derrame industrial a nivel local (a diferencia de lo que la propia China exige a los extranjeros que invierten). A ello contribuye una más que dudosa sensibilidad por el medioambiente, el trabajador y en general por los distintos actores sociales, más allá de las élites.

¿Qué riqueza genera el dineral invertido por los chinos? ¿Quién capitaliza realmente las oportunidades que China ofrece? ¿Se benefician las poblaciones locales de las enormes inversiones chinas?
Para contestar a estas preguntas, Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo indagaron en todos los países donde China S.A. es actor protagonista. Allí dialogaron con trabajadores locales que prestan servicios para estas empresas y con las comunidades donde estas corporaciones están instaladas. La conclusión es reveladora: no sólo no se sienten beneficiarios sino que, pese a su ingente despliegue de recursos, China no siempre es bienvenida. 

Esta negativa percepción que se tiene del nuevo patrón se alimenta en las nefastas condiciones laborales que ofrecen practicamente todos los proyectos en los que se implican los chinos, la nula sensibilidad medioambiental, la exigua transferencia tecnológica y de conocimientos a la población local y, en general, un firme convencimiento de que China está allí únicamente en su propio beneficio.

En contrapartida, las élites locales celebran por todo lo alto el desembarco chino. Una tajada suculenta está siempre reservada para estas élites, ya sea económicas en los países democráticos (Argentina, Brasil o Zambia), o políticas en países bajo regímenes autocráticos (Birmania o Angola).

Trabajadores de una empresa china en Mozambique.
¿Cómo valorarían la conciencia ambiental del gobierno chino?
HA: El medioambiente es quien, junto a los campesinos y la clase obrera, más ha pagado la factura del desarrollo de los últimos 30 años. Ríos contaminados, desertificación, tala indiscriminada, aire cancerígeno… Creo que Pekín se ha dado cuenta de ello y por eso es el principal inversor del planeta en energías renovables. Sin embargo, la falta de un Estado de Derecho impide que se implementen todas las políticas que se aprueban en Pekín. 

¿Es cierto que el desarrollo chino ha costado la buena salud de la mayoría de los ríos de su extenso territorio?
JPC: Sin duda. Por los vertidos tóxicos, por las presas, por la falta de planificación oficial. La actitud de China ha sido desarrollarse económicamente a cualquier precio, sin atender a los efectos secundarios, los cuales, según ellos, pueden abordarse en el futuro. Sin duda, el medio ambiente ha sido uno de los grandes perjudicados en este proceso.

¿Qué impacto está dejando la huella de las empresas chinas en Africa y Latinoamérica?
HA: Depende. Creo que hay que ir caso a caso. Pero me parece que es justo decir que China es un actor que, hasta la fecha, otorga poca importancia al medioambiente.

La moderna estampa de Shangai y su continua polución ambiental.
La oposición tajante a los protocolos de Kyoto por parte de China y EEUU pone en jaque la salud del planeta, ¿creen que esta situación tenderá a destrabarse en un futuro cercano?
HA: Creo que Estados Unidos es quien, como país desarrollado y no firmante de Kyoto, debe tomar la batuta. Es cierto que China es el mayor emisor de CO2 y lidera los ránkings de contaminación mundial, pero no hay que olvidar que Estados Unidos le sigue de cerca y tiene seis veces menos población que el gigante asiático.

¿Han sufrido presiones de algún tipo durante la realización de este monumental trabajo periodístico?
JPC: No hemos recibido presiones, pero las dificultades para hacer nuestro trabajo han sido continuas. Creo que el principal reto ha sido superar la opacidad. Primero, la opacidad de la propia China, de sus empresas, de su Gobierno. Y luego la opacidad de los otros países donde China tiene intereses: Irán, Cuba, Venezuela, Birmania, Sudán y Angola son lugares periodísticamente muy complicados para trabajar.

Hugo Chavez preside un foro empresarial entre venezolanos y chinos.
¿Podríamos considerar a vuestro libro como una auténtica obra de periodismo independiente, digamos que al viejo estilo?
JPC: Nosotros creemos que la independencia debe ser el principal vector de un periodista. Si no, no eres imparcial. Por eso decidimos, primero, ir sobre el terreno, y no elucubrar teorías sentados desde los cómodos sillones de nuestras oficinas. Y, segundo, creo que fue muy acertado financiar por no- sotros mismos la totalidad del proyecto de La silenciosa conquista china. Ello elimina cualquier duda sobre si tenemos unos "jefes" que nos ordenan lo que hay que escribir. En ese sentido, sí, ha sido un trabajo de investigación periodística como los de antes, hoy en desuso por desgracia. Hemos ido a los lugares, hemos visto lo que está pasando con nuestros propios ojos y hemos dado voz a todas las partes involucradas (en total unas 500 entrevistas). A ello hemos sumado nuestro conocimiento previo de China y múltiples referencias bibliográficas. Creemos que el trabajo es muy sólido.

¿Cuál consideran que es el mayor aporte de vuestra obra?
HA: Creo que por primera vez hay un estudio de esta magnitud (25 países), sobre el terreno y realizado por periodistas que conocen China, porque viven en ella desde hace años. Ello nos ha servido para comprender, quizá mejor que otros observadores, este fenómeno sobre la expansión del gigante por el planeta. Sin nuestros conocimientos previos de China, sin el trabajo sobre el terreno y sin estos dos años de investigación no podríamos haber hecho este libro. 

Una aportación clave del libro es que deja entrever qué hay detrás de las grandes cifras de inversión, o de los discursos y retórica de Pekín y de las élites de los países receptores. Nos hemos ido a hablar con quienes más cerca están de esas inversiones para que nos expliquen qué impacto -positivo y negativo- tienen esas inversiones. Y claro, cuando hablas con los afectados, con los académicos y, en general, con la sociedad civil, te das cuenta que no es oro todo lo que reluce. Detrás de las inversiones y los discursos hay indudables oportunidades, desde luego, pero también incontables riesgos que el libro saca a la superficie. Y manda una reflexión profunda: ¿cómo será China y cómo ejercerá su poder cuando sea, verdaderamente, una gran potencia?

Impactante imagen de Shangai en la noche.
¿Cuáles son las enseñanzas más importantes que han adquirido en estos años de vivir en China?
HA: El aprendizaje que nos llevamos es fabuloso, porque entender su idiosincrasia e inercias no es fácil. También ha contribuido a valorar más, pese a la crisis actual, las bondades de nuestro sistema democrático.

¿Sois optimistas en cuánto a un hipotético futuro con China como gran potencia mundial?
HA: La eficacia del "modelo chino" (dictadura capitalista) es inapelable, si se tiene en cuenta el de-sarrollo económico. Otra cosa es si eso va a transformarse en un país que, para bien o para mal, pueda ejercer una influencia en el mundo como Estados Unidos. China es hoy un modelo para los países pobres en cuanto a que ha sido capaz de sacar a su gente de la miseria, pero no está tan claro que sea un modelo de justicia social, bienestar o libertad.

Una pareja en un restaurante de Hennan.

Pequeña reseña sobre los autores de
"La silenciosa conquista china".

JUAN PABLO CARDENAL: corresponsal español en China del diario El Economista. Acumula cerca de 10 años de experiencia en Asia, donde ha sido testigo de excepción del resurgir del gigante asiático y la influencia de éste en la escena internacional. En la actualidad reside en Hong Kong. Desde 2009 y durante dos años ha recorrido las cuatro esquinas del planeta para entender y describir cómo China está cambiando el mundo. 

HERIBERTO ARAÚJO: corresponsal español en China de la agencia de noticias Notimex. Acumula cerca de 8 años de experiencia en Asia, cubriendo el despertar chino de primera mano. En la actualidad reside en Pekín. Como Cardenal, también ha recorrido el mundo para poder coescribir “La silenciosa conquista china”.

Cliquea aquí y entra al blog "QUE VIENEN LOS CHINOS" 
de Heriberto Araújo y Juan Pablo Cardenal.




















































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