OBAMA CALIENTE. La Casa Blanca y el calentamiento global

Escribe Marcelo Espiñeira.

A partir del inicio de su segundo mandato, el presidente norteamericano Barack Obama, agregó la promoción de las energías renovables entre las prioridades de su agenda política. Siguiendo los consejos de un grupo de científicos que se muestra convencido de la injerencia del hombre en el cambio climático, Obama ha buscado conectar estos conceptos con una ciudadanía poco adiestrada en el ahorro energético o la conservación de la pureza del aire.
Al respecto, se han realizado cálculos que indican que necesitaríamos triplicar los recursos disponibles en nuestro planeta para poder sostener al total de la población mundial, si esta siguiera el estilo de vida del americano promedio. Ante la evidente imposibilidad de este enunciado, urge que los ciudadanos estadounidenses se adhieran a las buenas prácticas ecológicas.

Inundaciones causadas por el huracán Sandy en la costa de New Jersey (EEUU) a finales de octubre de 2012.



















Súbita ecología
Ahora bien, la coincidencia del ascenso de China como primera potencia comercial y el nuevo interés conservacionista americano, no puede menos que levantar suspicacias. ¿Qué tan coherentes podrán ser las políticas verdes de EEUU cuando al mismo tiempo impulsa al shale gas obtenido por medio del contaminante método del fracking? Las dudas son grandes, dentro y fuera de las fronteras del gigante noroccidental. 

Por supuesto que es positivo que este debate se instale en la opinión pública global, ya que el mero abandono del negacionismo histórico exhibido por los estadounidenses en esta materia, podría repercutir definitivamente en un cambio de hábitos que parece inevitable para todos. Si queremos seguir respirando, si deseamos seguir bebiendo agua o comiendo alimentos sanos, tenemos que hacer algo para frenar la polución ambiental o la contaminación de los ríos, océanos o aguas subterráneas. El cambio de actitud no admite demoras, en esto coincidiremos con la Casa Blanca.

Peces muertos en la ribera del contaminado río Haihe, en China.
Colapso mundial
Entre los dos grandes del comercio mundial, se plantea ahora la obligación de producir una energía más eficiente y limpia a la vez. El reto es importante y de su pronta resolución dependerá buena parte de nuestra suerte futura como civilización. En coincidencia con Obama, la NASA también ha publicado estudios contundentes acerca de los serios problemas que la humanidad entera tendría a la vuelta de la esquina. Para esta entidad pionera en el desarrollo aeroespacial, nuestra civilización se encamina hacia un profundo colapso que podría desencadenarse antes que finalice la próxima década. El hambre, la contaminación, las catástrofes naturales, pero fundamentalmente la tremenda desigualdad en la disponibilidad de los recursos (la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1% de la población), facilitarían la explosión de una crisis humanitaria de una dimensión sin precedentes en la historia reciente. 

La sobreexplotación de los recursos naturales a manos de las potencias emergentes estaría dentro de los factores más decisivos que podrían empujarnos a un abismo de difícil solución. El desmesurado aumento de la población mundial también nos podría condicionar, pero hace años que muchos científicos señalan al aumento de las temperaturas como la variable más dañina para nuestra supervivencia como especie. Existe un amplio concenso en que el aumento de 4 grados promedio, favorecerían condiciones climáticas insoportables para el normal desarrollo de la vida humana en el planeta. El aumento del nivel de los mares, el derretimiento del Artico, el cambio en las corrientes marinas, la modificación en la composición de nuestra atmósfera, la desertificación del Meditarráneo y hasta una posible glaciación europea, figuran dentro de los hipotéticos riesgos del calentamiento global.

Gráfico que señala el consumo de carbón a nivel mundial, un gran factor contaminante.

Paris 2015
Paris ha sido designada ciudad anfitriona de la XXI Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) con el principal objetivo de llegar a un nuevo acuerdo internacional sobre el clima, previsto para después de 2020. Si el cambio político de EEUU consiguiera imponer nuevos standards en materia de prevención ecológica, al menos podríamos sentir que hemos despertado. Si ha sido a tiempo o no, ya lo descubriremos pronto.

El impulso de las energías verdes es decisivo, aunque no siempre estará exento de polémicas. Hace días, Obama se ha referido sobre WallMart como un ejemplo a seguir en cuanto a las nuevas políticas ecológicas. Un anuncio que no tardó en ser desmentido por diversas agrupaciones verdes que denunciaron al gigante de la distribución minorista como un notorio fiasco ecológico, ya que sólo utiliza un 4% de energías renovables en sus procesos de producción, muy lejos de algunos competidores que ya han alcanzado el 100% en este sentido. Otro gran escándalo rodea a una central térmica de carbón en Kemper County (Mississippi), que ha sido dotada de una tecnología puntera para acumular el dióxido de carbono en los suelos, en vez de expulsarlos a la atmósfera. El problema radica en los tremendos sobrecostes del experimento, valuados en casi 5.000 millones de dólares. Entre los buenos negocios y un negro futuro, parece así balancearse la política de la ahora segunda potencia global. 

El amoníaco (NH3) es un contundente agente contaminante. Gráfica que evidencia su abuso actual.
Inundaciones y destrozos causados por el huracán Sandy en New Jersey en 2012.




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