MARGIN CALL, el crack de Wall Street según Hollywood.


Una crítica de
Marcelo Espiñeira.


A priori, la tarea encarada por el hasta ayer inédito director de cine J.C. Chandor (aunque con una extensa experiencia previa en televisión, publicidad y el video musical) se antojaba de lo más compleja. Retratar el momento de la caída de un gran banco de inversión en el corazón de la city financiera norteamericana, presumía un arduo reto. Sin embargo, el producto final es de lo más creíble. 



Como tiburones
Hace tres años que sufrimos en carne propia los efectos de una crisis económica mundial devastadora. Consecuencia directa del manejo turbio (y hasta probablemente delictivo) de ingentes cantidades de dinero, por parte de una legión de inescrupulosos directivos y asesores de las más prestigiosas entidades financieras. Auténticos tiburones, capaces de diseñar un complejo entramado de intercambio de sofisticados productos monetarios equidistante entre lo ilegal y lo beneficioso (para ellos mismos).


El tema es candente, por lo vigente y por lo extendido de su influencia. Cuando quebró Lehman Brothers (aunque en el film no se lo nombre), la burbuja de Wall Street arrastró a todo el planeta hasta la inestable situación actual. Por eso, capturar una instantánea de aquellos días de setiembre de 2008, y plasmarlo en una película de hora y media de duración es ya de antemano un logro.





Las sospechas que pueda despertar una producción manufacturada en Hollywood sobre un tema tan sensible como éste, son grandes. Wall Street representa el corazón del andamiaje económico americano, y acaso del mundo “occidental”. Margin Call pudo haber caído en los cliches habituales en los que sucumben aquellas pelis que pronto acaban en las tardes lluviosas de Antena 3, o tener sólo treinta minutos geniales para terminar en persecusiones de coches a toda pastilla y tiroteos sin sentido. Pero, en la cinta de Chandor, nada de esto sucede. Por el contrario, el ritmo de suspense es sostenido, la trama se apoya en actuaciones vibrantes y las revelaciones del guión son bien sabrosas.


Un reparto brillante
Kevin Spacey, Jeremy Irons, Paul Bettany y Stanley Tucci se destacan entre un reparto brillante. Especialmente bien dirigidos por Chandor, todos convencen, incluso la pálida e inexpresiva Demi Moore


El actor Kevin Spacey en una escena de Margin Call.
Spacey carga el peso principal, pero la película no depende de él en absoluto. El secreto radica en un guión de diálogos precisos, que recrea situaciones con gran realismo y conocimiento de causa.


En Margin Call se habla el idioma de las finanzas y en muchos pasajes se requiere estar bien informado para no perderse. Y aunque la anécdota principal no se le escapará a nadie, en el transcurso de la misma está el sabor de todo esto. Porque Chandor no se posiciona de manera burda, los malos aquí son personajes cercanos con obsesiones similares a tantos de la platea. Y los buenos...ya no quedan.


El único problema del film es su descontextualización. No aparecen aquí ningun funcionario federal, o directivo de agencia calificadora de riesgo. Y bien sabemos, quizás gracias a documentales excelentes como “Inside job” (2010), que no sólo unos banqueros o brokers trasnochados nos han arrastrado hasta este presente. 




Por lo demás, Margin Call funciona de manera excelente, y su director asume el trabajo sucio de exhibir sin tapujos un ambiente de lo más decadente. Aquel que impera en la ciudad del dinero.


Demi Moore en Margin Call.



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