JO VAIG DUBTAR. Artur Mas pide una mayoría absoluta excepcional.

Escribe
Marcelo Espiñeira.


Apelando a los preceptos básicos de la física cuántica, los políticos catalanes se han propuesto ofrecer infinitas opciones a sus votantes del 25N. Por lejos, ésta parece ser la campaña más entretenida de los últimos años y eso que apenas ha comenzado.


Como bien poco tienen que ofrecernos, o al menos nada que se aleje demasiado de las políticas restrictivas impuestas desde la Bundestag de Berlín, entonces se lo inventan todo. Y hay que admitir que son buenos en esta materia...
La manifestación histórica del 11S hizo que Artur Mas se decidiera a enterrar las negociaciones por el pacto fiscal con Madrid. Como su promesa electoral nunca ha dado señales de cuajar en la escueta agenda de Rajoy, y la calle fue ganada por los independentistas, el President tomó la iniciativa y se autoproclamó tal cual un Sant Jordi contemporáneo. “Tiro endavant i ja veurem que pasa”, parece haber sido el lema de Artur desde el 12S. Y ya lo estamos viendo, no vivíamos en un estado tan democrático como creíamos...hay dragones por doquier.

El candidato Mas, ya inmerso en la campaña, se está escudando en la supuesta necesidad de una mayoría absoluta de CIU para poder garantizar el éxito del proyecto independentista catalán. Como si ERC o Solidaritat no fuesen partidarios de la independencia también. Pero algo no cuadra en el enunciado de estos argumentos y no hace falta ser un lumbreras para darse cuenta. Ni siquiera Duran Lleida está convencido aún del camino presentado por Artur. Aunque esta discordancia de ideas puede que sea más por instinto de supervivencia que por otros motivos. Duran es el embajador catalán en Madrid desde hace tiempo y preside la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento español. Un lugar de privilegio en el mundo de la política y las influencias que no estaría dispuesto a perder a cualquier precio. Se sabe amenazado por el PP en este sentido y cada oportunidad que dispone pone tierra de por medio con los conceptos y la hoja de ruta del candidato Mas.

Artur Mas y Rajoy, versión "Polonia".

Una hoja de ruta que tampoco está clara. La nueva promesa electoral de Mas es hacer la consulta popular sobre la soberanía catalana, pero bien sabe que no tiene marco legal suficiente para convocarla. La letra pequeña de la Constitución española se cuida muy bien de cercenar este derecho a las Autonomías. En el ´78 todavía los militares franquistas tenían un peso muy fuerte y no hubieran permitido jamás una ventana a la secesión territorial vasca o catalana. Ahora, el ministro Gallardón y todos los miembros de la Coral Recentralizadora que dirige Rajoy, invocan a la Santa Constitución en el tono más inquisidor que se recuerde en la España postfranquista.

De este misma caja de Pandora que ha abierto la derecha radical españolista, se retroalimenta el discurso de Mas. Quien parece actuar más cómodo defendiéndose de la munición enemiga que proponiendo una salida real a la inmensa crisis que atosiga a la Generalitat. Esos titulares catastróficos que publican La Razón o ABC, o esas ridículas tertulias de Intereconomía o Telemadrid que intentan abrazar en la hoguera las esteladas y las barretinas, terminan impulsando aún más los sueños independentistas que legítimamente se han manifestado el 11S. Artur Mas lo sabe bien y lo está explotando a su favor. El problema es que como ya ha admitido públicamente el mismo candidato, no existe un manual para resolver estas circunstancias y estos desacuerdos profundos con España. Hay que experimentar. Y nadie nos garantiza que no nos saldrá caro. Todo lo contrario. 

El fallido nuevo líder del PSC, Pere Navarro.
Con vosotros...el confederalismo
Pasar de gobernar en dos legislaturas seguidas a ser tercera fuerza política es un récord de debacle electoral que el PSC está a punto de derribar.

En franca caída libre, absolutamente alejado de su electorado tradicional e inmerso en luchas intestinas de alto calibre, a los socialistas catalanes les está costando muchísimo recuperarse del fracaso de Montilla y del fantasma de Zapatero. Buuuuuhhhhh...

Si Maragall era capaz de superar cualquier mal trago, Montilla fue el rey de lo anodino y se hundió tras el rechazo del Estatut en el Constitucional. Pero Pere Navarro, quien jamás ha conectado con el votante, ha sumido a esta agrupación en el más perfecto de los anonimatos. El PSC ya no cuenta para casi nadie como una opción rentable en estas elecciones, salvo en ciudades como Lleida y Tarragona, y su electorado básico se está evaporando. El PP y ERC amenazan su status de líder de la oposición y eso es mucho decir para Catalunya. Casi un terremoto, que ni el enésimo conejo de la chistera de Rubalcaba no ha alcanzado a parar. El confederalismo suena a ocurrencia de último minuto, con tal de contrarrestar un poco la ilusión independentista que ha subido como la espuma desde la asunción de Rajoy al poder.

El shock en el que está sumido todo el socialismo español es importante. Acostumbrado a vivir en la opulencia de las últimas décadas, en los límites de la legalidad cívica, en el festival de las cajas de ahorro generosas y con el precio del suelo fiscal por las nubes, los alcaldes socialistas de ahora no saben más donde recortar derechos sociales. Una política que indudablemente les pasa factura, porque no concuerda que un socialista recorte el modelo social. Esta es una idea muy difícil de digerir para quien tiene que depositar su voto en la urna. Navarro lo sabe y se prepara para el peor escenario posible, sembrando semillas de rosas en el desierto.

El candidato republicano Oriol Junqueras en su habitat preferido, el aula.

La república resucitada
Cuando Oriol Junqueras asumió el liderazgo de ERC en setiembre de 2011, los republicanos estaban apaleados. Joan Laporta les había pedido prestado parte de sus votos cautivos con la promesa de fundar un Dream Team parlamentario, pero Joan pronto se cansó de la política porque es mucho más aburrida que el fútbol y las fiestas de Luz de Gas.

Con Solidaritat en el desguace y un PSC que no ha pasado la ITV, las opciones electorales de ERC se han duplicado una vez más. Atrás ha quedado aquel coqueteo con Artur Mas en pos de un frente independentista único. Ahora, las encuestas los sitúan en una posición de crecimiento importante, aunque todavía lejos de recuperar el caudal de votos de finales de 2003 (23 escaños).

Las propuestas republicanas son más drásticas que las de CIU en cuanto a la independencia y como nunca han dialogado demasiado con el PP, es obvio que la gente los vea como los más rompedores en este sentido. Es muy factible que Junqueras capte el voto joven independentista, un sector con el que mantiene buena frecuencia ideológica y donde Artur Mas no puede trasvestir su origen empresarial y clasista.




Alicia, Joan, Rivera y la CUP
Quien fuera retratada genialmente por el Polonia de la TV3 como la novia preferida del President, ahora luce peligrosamente despechada y contraria al Mas Style. Alicia Camacho no gusta bailar el paso de moda y busca erigirse como la reserva moral españolista en las tierras hostiles separatistas (un espacio que deberá disputarse con Albert Rivera y sus Ciutadans). Y aunque el traje progresista nunca le ha calzado muy bien a la exitosa dirigente popular, ahora se presenta como defensora del futuro más fiable para los catalanes, aquel que conseguirá un espacio en el gélido corazón de Rajoy. Que historia tan romántica...

Pero Alicia no está sola en su cruzada por españolizar a nuestros niños, los nobles Ciutadans también se apuntan a la fiesta castellana. Oponiéndose frontalmente al camino independentista estarían aglutinando su mejor cosecha electoral según todas las encuestas. Unos sondeos donde nunca figuran los xenófobos de PxC, afortunadamente.

Finalmente, desde las trincheras callejeras, el voto para Joan Herrera parece consolidarse en el ámbito urbano con cifras muy positivas. Hay que reconocer que ninguna otra agrupación de izquierdas ha estado más cerca de los desgraciados y los desahuciados que ICV-IU, aunque algo muy distinto es que propongan una salida interesante a la crisis en su programa electoral. Si bien los verdes se apuntan a la independencia, estos la pretenden con justicia social incluída. Es decir, que no se subirían al mismo barco que Artur. Cuestiones de marinería aparte, el panorama para el votante del 25N luce variopinto y pleno de propuestas fantásticas, imaginativas, para todos los gustos. 

La fuerte irrupción de la CUP en distritos del interior del país podría traducirse en el bautismo parlamentario para esta pujante agrupación independentista de izquierdas que cuenta con algunas caras conocidas como el ex-Barça Oleguer Presas o el músico Cesck Freixas entre sus candidatos. En su lento pero seguro auge se intuye que hayan fagocitado el voto de la poco creíble experiencia de Solidaritat.

Las encuestas varían mucho en sus resultados, pero la mayoría absoluta que reclama Artur no luce consolidada en ningún sondeo. Un cheque en blanco, que no todos parecen dispuestos a firmar a favor del President saliente. ¿Saliente? Bueno, ya se verá.







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