Escribe desde Buenos Aires, Daniel Avellaneda. Hace décadas que el fútbol es un show business. Y un billete vale más que la pasión por la camiseta. Lejos del espíritu lúdico de este juego que inventaron los locos ingleses, la Argentina no es la excepción. Tampoco, a la hora de establecer vínculos con la gobierno de turno. Porque así como este deporte resulta un negocio, también es política. Y desde los tiempos de la Dictadura Militar, cuando el general Jorge Rafael Videla agitó a las masas en el Mundial de 1978 y utilizó el exitismo de la pelota para esconder debajo la alfombra la basura de la represión y la tortura, que los lazos con la Asociación del Fútbol Argentino son estrechos. Entonces, el titular era el mismo que se relacionó con la Presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner , para entregarle la televisación de esa pasión de multitudes de argentinos al Estado. Se trata de Julio Humberto Grondona , nada menos.