Pasó de trabajar en la cocina de un restaurante a ser un bailarín de tango reconocido en todo el mundo. Federico Farfaro (Buenos Aires, 1975) llegó a Barcelona hace una docena de años con ilusiones y una profesión latente hasta ese momento. Un pequeño accidente lo hizo cambiar de idea y centrarse en el baile. Hoy, junto a la bailarina australiana Liesl Bourke , conforma una pareja admirada por colegas y aficionados de las milongas. Antes de su visita a Barcelona, mantuvimos este diálogo con Federico, un verdadero apasionado del tango. Una entrevista de Marcelo Espiñeira. Por qué y cómo te has convertido en un bailarín de tango profesional? FEDERICO FARFARO: Cuando empecé a bailar tango en 1996 en Buenos Aires, lo hice por puro placer, sin ninguna idea de convertirme en profesional. Era cocinero y no entendía que querían decir mis maestros con eso de: "tenés condiciones, te podés dedicar al tango pibe!". Me