Escribe Marcelo Espiñeira. Decir que el fútbol despierta pasiones incontrolables en Argentina, no es ninguna novedad. Tampoco lo es relacionar inmediatamente al país austral con un balón, porque ciertamente los argentinos viven inmersos dentro de una cultura que incluye a este deporte entre sus ingredientes básicos y cotidianos. La "pelota" suele colarse en cualquier conversación y prácticamente nadie se abstrae de opinar sobre el último gol, aquel partido inolvidable o el devenir del club de sus amores.