Nestor Kirchner. Desde Buenos Aires, escribe Tom Dieusaert. Me llama la atención que nadie lo viera venir, luego de dos operaciones de urgencia en 2010 y "la preocupación sobre su salud" expresada por sus médicos, cuando éste retomaba su actividad frenética. Es una sorpresa que la muerte repentina de K sea una sorpresa. Quizás esto habla sobre los tiempos que vivimos, estamos viviendo al día. No sabemos, con los terremotos, tsunamis y debacles financieros, si llegaremos a la próxima semana. Y K también vivía así, como un desesperado, como si cada día fuera una batalla ganada. Debe ser parte de la mística peronista, esa parte voluntariosa, luchadora, heroica. El político argentino no puede ser un contador gris, aunque sea bueno: "un contador a quien pudiéramos confiar nuestras cuentas" .